Si le decías a alguien que ibas a la nueva gira de Morrissey, la posibilidad de que te dijera que no iba a haber concierto, era de 1. Nadie se creía que de verdad fuera a actuar. Tal es el historial del artista en cancelaciones, que en España dolió especialmente en aquel FIB cuando estaba en su mejor momento de popularidad, y hace poco con motivo del ruido en las fiestas de Valencia.
Hay que elogiar que Morrissey se haya subido al escenario en ocasiones en condiciones de salud muy malas, que se haya comido un cáncer en silencio, pero la comunicación en los días de Fallas fue muy mejorable, y ha dañado visiblemente una reputación ya herida por su confusa deriva política, un día próxima a la extrema derecha, al siguiente, todo lo contrario. Deriva que, recordemos, ha impedido una reunión de los Smiths al estilo de la de Oasis, según Johnny Marr.
También es pertinente recordar otra cancelación no tan alejada en el tiempo, la del año pasado en Madrid en Noches del Botánico, porque en ese recinto deben de caber unas 4.000 personas y poco más o menos ese es el público que Morrissey fue capaz de reunir en el Movistar Arena este miércoles 29 de julio.
Con la mayor parte del graderío cerrado e incluso la pista a medias, el concierto de Morrissey quedó un poco deslucido. Exactamente la misma cantidad de gente en el Jardín Botánico de la Complutense habría producido un llenazo y otro tipo de ambiente. En el Movistar Arena a la cosa le costó despegar: demasiados asientos libres, y demasiada gente sentada… que no había forma de que se levantara.
En estas condiciones adversas, el asunto solo podía elevarse comenzando con dos o tres hits, pero el artista tiene por costumbre ir de menos a más poco a poco, dejando que los ánimos se vayan caldeando a medida que, por otro lado, sus técnicos van mejorando el sonido. En verdad, el momento más atronador de la noche llega casi al final, con ‘Irish Blood English Heart’, pero no podemos tampoco quejarnos de «hits» porque el set incluye varios éxitos de los Smiths
, como ‘Shoplifters of the World Unite’, la imprescindible ‘How Soon Is Now?’, la preciosa ‘I Know It’s Over’ o en el bis ‘There Is a Light That Never Goes Out’. Y también algunas de sus grandes perlas en solitario, como ‘First of the Gang to Die’ en la primera mitad, poco después ‘Now My Heart Is Full’ o en el último cuarto ‘Everyday Is Like Sunday’ -con una interpolación de ‘Cuándo cuándo cuándo’- y ‘Suedehead’. No sé qué más podíamos pedir, salvo ya caprichos personales.Las canciones de su nuevo disco son pocas y escogidas y están bien integradas. Bromea con que ‘Zoom Zoom the Little Boy’ va a sonar en todas las radios, ‘Make-Up Is a Lie‘ cuela. Sorprende también la reivindicación de ‘Ringleader of the Tormentors’, un álbum medio perdido de 2006, pero ‘The Youngest Was the Most Loved’ no estaba nada mal, y suena especialmente bien el piano y el resto de músicos durante ‘Life Is a Pigsty’.
Morrissey no parece en mala forma, en resumidas cuentas, al menos en la lejanía y sin pantallas. Él prefiere proyectar películas favoritas, a Oscar Wilde, y a toreros matando durante ‘The Bullfighter Dies’, el tema que asegura «va a representar a España en Eurovisión el año que viene» ignorando que seguramente no vamos a concurrir. Pero Morrissey sigue siendo Morrissey, con sus aciertos brillantes y sus sonados desaciertos. Es 100% Morrissey cuando en «There Is a Light» aparece con unas flores, las lanza al aire en el segundo verso, se quita la camiseta, se seca con ella el sudor y la termina lanzando al público. Que algunas cosas nunca cambien… 6.