«Me gusta todo tipo de música, pero en cuanto a escritura, me encanta especialmente Amy Winehouse porque sientes que estás escuchando una pieza de su vida. Incluso aunque esté cantando sobre cosas específicas que a ti no te han pasado, te identificas. Quizá por eso escribo así. No soy una chica abstracta, voy directa al grano».
Eran palabras de Olivia Dean, la cantante de moda, vendedora de millones de copias últimamente y favorita a los Grammy de 2027, cuando empezaba, en mayo de 2020. En otra entrevista de 2021, es decir, todavía 2 años antes de su disco debut, repetía más o menos lo mismo pero añadiendo: «no creo que Amy tuviera interés en ser una estrella del pop. Solo quería ser ella misma. Tenía un amor auténtico por la música. Está claro en su música que la está usando como forma de terapia».
Estas últimas declaraciones provienen de una serie de pequeñas entrevistas subidas al canal de Youtube de Amy, en las que gente tan diferente como Nile Rodgers, Yungblud o Jamie Cullum opinaba sobre su legado. Por la relevancia que ha adquirido en los últimos tiempos, hay que destacar también la temprana contribución de una entonces desconocida Lola Young, que muy en su línea, elogiaba particularmente la sensación de libertad que le inspiraba: «Ves sus entrevistas y está claro que rechaza ser nadie que no sea ella misma, lo cual es muy raro, porque cuando eres artista, hay un montón de gente detrás de las cámaras diciéndote lo que deberías decir, el vestido que te deberías poner, es decir, básicamente quién debes ser. Decía cosas que nadie decía excepto ella. Era segura de sí misma, impactante, divertidísima, brillante, inteligente».
Las comparaciones con Amy han sido especialmente amargas para RAYE, hasta el punto de que las afronta en el arranque de su último álbum ‘This Music May Contain Hope‘, también favorito para los Grammy 2027. Como vemos en una entrevista de Billboard, han llegado a enfadarla de verdad. Y no porque no sean un halago, sino por todo el «hate» que ha recibido del tipo «nunca serás Amy Winehouse», en su cabeza incompatible con todo el odio y la presión de la prensa que a su vez se proyectó sobre Winehouse en vida.
Sumando la versión de ‘You Know I’m No Good’ que acaban de incluir en su nuevo álbum los Rolling Stones, o el insólito éxito de imitadoras y conciertos tributo -algunas imitaciones son espeluznantes-, parece que el legado de Amy Winehouse está más vivo que nunca. Hasta continúan saliendo noticias peregrinas sobre su herencia. Recientemente su padre perdió un juicio contra dos amigas de Amy -su estilista Naomi Parry y su compañera de piso Catriona Gourlay-, que habían subastado 155 objetos que les había regalado en vida la cantante. Ropas, zapatillas de ballet, bolsos, pendientes y maquillaje. Mitch pedía su parte del pastel porque aseguraba que no le habían informado de las subastas. Él nunca tuvo suficiente.
Quizá por eso el 23 de octubre sale una nueva reedición de ‘Back to Black’, cuando puede que ya no haya nada que añadir de un álbum que tuvo varias ediciones «deluxe», casi desde el segundo cero. Que además ha sido reeditado varias veces. En algún momento habrá que asumir que esta mujer solo pudo hacer 2 álbumes y medio, por duro que sea.
O quizá es que era ineludible que Universal realizara alguna acción por el 20º aniversario de la que continúa siendo una de las obras magnas del siglo XXI, vendedora de hasta 25 millones de copias. No, no volvimos a dar con otra artista tan libre, particular e inconfundible. Y no por el moño «beehive», la raya pin-up a veces corrida, o las imágenes indistintamente desafortunadas o hilarantes recorriendo Camden, poco menos que en sujetador y bragas. Es que escuchar su voz significa seguir afrontando, en toda su paleta de matices, el dolor (‘Back to Black’), los celos (‘Me & Mr Jones’), el optimismo (‘Tears Dry On Their Own’), la esperanza (‘He Can Only Hold Her’, favorita de Olivia Dean), la resignación (‘Wake Up Alone’), el alcoholismo (‘Rehab’) o la sensualidad (‘Just Friends’). Por supuesto le habían influido Ella Fitzgerald, Dinah Washington o Ray Charles. Pero fue ella la que dio a esos sonidos clásicos unas letras tan descaradas, frescas, sexuales e irreverentes, además de poéticas en su autoría única. ‘Love Is a Losing Game’ es de las que escribió completamente sola. Expresiones que siempre parecieron camisetas, como «you don’t mean dick to me» o «sniffed me out like I was Tanqueray», siguen arrancando una sonrisa.
La nueva reedición incluirá el álbum original, un montón de demos -entre ellas 4 inéditas-, así como el concierto en Paradiso, Ámsterdam, de 2007. Hay fotos nuevas de los mismos autores de la sesión original, aunque lo más interesante pueden ser los textos que han escrito los productores Mark Ronson y Salaam Remi, entre otros. Hace poco alguien opinó en Popsquare «Cuanto mayor me hago, más me doy cuenta de lo joven que era Amy cuando murió», y es en esa tristeza colectiva que aún sentimos por su ausencia, que encontraremos un poco de consuelo.
Y es que aunque la reivindicación de la artista siga muy vigente y sus escuchas sean millonarias en las plataformas de streaming (‘Back to Black’ se acerca a los 2.000 millones de reproducciones), otras veces sus estadísticas no lucen a la altura de su talento. Ocupa un discreto puesto número 384 entre los artistas más oídos del mundo. En el top 200 Global de Spotify encontramos 3 temas del desaparecido Michael Jackson, 4 hits viejos de Coldplay, 8 temas de Bruno Mars -la mayoría, de catálogo-, 3 cortes de Arctic Monkeys, 2 temas de Radiohead, 1 de Oasis, 1 de Nirvana, 1 de Evanescence y hasta 1 de The Police, pero nunca ninguno de Amy Winehouse. Y si un tema entra de vez en cuando en las listas británicas, ¿ese tiene que ser siempre la versión de ‘Valerie’?
Quienes amamos la música de Amy nunca tendremos suficiente, sobre todo en estos tiempos en que parece que ya solo se escucha música vieja. Da la sensación de que aún no ha llegado la sincronización con serie o película adecuadas, el trend oportuno en TikTok, que devuelvan a Winehouse al número 1, el que ocupó de manera recurrente, entre 2006 y 2011, cuando murió.