Shygirl se ha hecho un nombre gracias a su particular visión de la música de club. En ‘Alias‘ y sobre todo en ‘Nymph‘, proponía un estilo marcado por la electrónica experimental, el pop mutante y una sensualidad tan explícita como juguetona. Su esperado nuevo álbum, ‘Swallow!’, llegará el 6 de noviembre vía Because Music y Shygirl lo presentará ese mismo día en el Mira Festival de Barcelona.
Tenemos ocasión de hablar con Blane Muise, nombre real de Shygirl, vía Zoom el mismo día en que se va a anunciar el disco, y aprovechamos para comentar el giro hacia las guitarras del álbum, el sentido de ‘Club Shy’, el amor y sus colaboraciones con Madonna en la peli de ‘Confessions 2’ y Björk en varios remixes.
Shygirl tiene mucho que decir y se toma su tiempo para desarrollar sus ideas, pero es un gusto escucharla hablar con tanta claridad sobre su música y su vida. Tiene una manera muy nítida y pausada de expresarse, y una calidez que hace que incluso sus respuestas más largas resulten fáciles de seguir.
Vi una entrevista que hiciste hace unos tres años para Mercury Prize. Entonces dijiste que estabas muy metida en el álbum, que habría muchas guitarras y que ibas a acercarte un poco al indie. ¿El disco ha terminado siendo el que imaginabas entonces, aunque de una manera diferente?
Sí. Ya teníamos un montón de canciones. De hecho, fue al empezar este disco cuando decidí sacar ‘Club Shy’. Sabía hacia dónde iba el álbum y tenía toda esa otra música que había hecho desde 2020, así que pensé: «Vale, quizá debería sacar todo este material de club antes».
Disfruté mucho pudiendo tomarme mi tiempo con este disco y volver a él, en lugar de apresurarme para terminarlo. La música fue evolucionando y terminó siendo más grande de lo que pensaba, mucho más meditada. Tener espacio para explorar y experimentar con tanta libertad ha sido muy gratificante. Y en tres años pueden pasar muchas cosas, así que todo lo que he vivido durante ese tiempo también está en el disco.
Quería empezar preguntándote por la nota de prensa, en la que describes el álbum como una reintroducción. ¿Por qué reintroducción y no evolución?
Siempre pienso en mi música anterior como el proceso de empezar a aprender un idioma. En mis primeros trabajos estaba experimentando en el estudio y todo estaba muy ligado al momento que estaba viviendo. No siento que ahora esté hablando necesariamente de temas nuevos. Siempre he hablado de mis relaciones, mis sentimientos y mis experiencias.
Como artista, ves a mucha gente que vuelve constantemente sobre los mismos temas o se reinvestiga a sí misma. Yo me doy permiso para ser nueva cada día. Y, con eso, supongo que necesito seguir presentándome de nuevo ante los demás. Eso me permite confiar en el proceso, saber que estoy constantemente adaptándome y reuniendo todas las versiones de mí misma en una sola, pero encontrando nuevas formas de explorar ese diálogo.
Cuando hacía ‘Nymph’, incluso ‘Alias’, todavía no entendía del todo el espacio que estaba creando. Siento que ‘Swallow!’ supone un paso adelante mucho más seguro. Ahora soy consciente del espacio que he construido para mí misma y esa conciencia sí se siente nueva y más fresca.
En esa misma nota de prensa dices que durante el proceso te diste cuenta de que no tenías que dejar atrás tus raíces electrónicas. ¿Te ha preocupado perder una parte de quién eras como artista al moverte en esta dirección?
Todo lo que hago me resulta familiar porque es intuitivo para mí. Intenté activamente no pensar en lo que otras personas esperan de mí como artista porque, al final, nadie me ha pedido que hiciera música nueva. Era algo que yo misma estaba investigando.
Todo el mundo tiene una opinión sobre lo que le gusta de ti, pero no puedes vivir al servicio de los demás. Yo solo puedo estar al servicio de mis propias necesidades. Por eso mi objetivo inicial era explorar una instrumentación más natural. Es algo que siempre me había interesado, pero no tenía tan fácil acceso a ella. Cuando no tocas un instrumento, hacer una canción basada en una guitarra no resulta tan sencillo. La música electrónica estaba al alcance de mis manos, estaba ahí. Creo que por eso me dio una plataforma tan grande: mis primeras ideas estaban condicionadas por los medios que tenía para producir, por las personas con las que trabajaba y por lo bien que me entendían.
A medida que empecé a entenderme mejor y a pedir más cosas, siento que la verdad de mi voz empezó a aparecer. Soy alguien que aprende haciendo y observando a otras personas, trabajando estrechamente con ellas. He estado haciendo eso durante mucho tiempo y este álbum es una muestra de todo lo que me han aportado las personas que me han abierto las puertas de sus espacios: Sega, Arca, Sophie… Sería absurdo que no hubiera aprendido algo de ellas.
Es interesante que algunos artistas asociados a la música electrónica, como tú o Kelela, estén integrando guitarras sin hacer necesariamente rock. ¿Qué crees que permite expresar la guitarra que no permite la música electrónica?
Siempre me ha interesado la carga emocional de los instrumentos de cuerda y ya había explorado eso en ‘Woe‘ o ‘Wildfire’. Con el primer disco quería mostrar la amplitud de géneros que podía abarcar. Con ‘Swallow!’ quería ser más concisa y apoyarme en una paleta más directa. Entré en el estudio queriendo que estas canciones pudieran existir incluso si estuviera sentada con una guitarra o un piano. No quería que estuvieran definidas enteramente por la producción. Quería que funcionaran como canciones, independientemente del género. Para mí, las canciones más poderosas son aquellas en las que las palabras funcionan con un piano y sigues sintiendo lo mismo que con toda la producción.
Ahora que dices que querías que las canciones estuvieran más centradas en la composición, es interesante porque temas como ‘Altar’ tienen una producción especialmente densa y las letras no siempre se escuchan con claridad. ¿Hay una tensión buscada entre esas letras íntimas y una producción más abrumadora?
Sí, me gusta jugar con ese equilibrio. Lo veo como un diálogo entre ampliar la emoción de lo que estaba viviendo, el amor como una emoción arrolladora, y esa sinceridad que se abre paso. Mis oyentes están por todo el mundo y hablan idiomas diferentes. Lo que más disfruto de la música es que la composición tiene que ver con las palabras que he elegido, las melodías que he elegido, el espacio entre las palabras y la producción. Me gusta que puedas desmontar todos esos elementos y que cada uno se mantenga fuerte por separado, pero que juntos también funcionen.
«Para mí, las canciones más poderosas son aquellas en las que las palabras funcionan con un piano»
Esta es una pregunta un poco tonta, pero me interesaba el signo de exclamación del título. Estaba viendo una entrevista de Dua Lipa con el escritor Kaveh Akbar…
¡Sí! Justo estaba viendo esa entrevista también.
Yo no conocía al escritor, pero me hace gracia cuando ella le pregunta por el signo de exclamación de su libro ‘Martyr’. Él dice que la propia palabra sonaba demasiado solemne para un libro que también tiene humor. Cuando leí el título de tu álbum tuve una sensación parecida. Con el signo de exclamación parece un imperativo, una orden.
Fue muy gracioso ver esa entrevista porque pensé: «Sí, por esto me gusta el lenguaje y la intención que hay detrás de cómo lees algo o de lo que significa para ti». Me gustaba el doble significado de «swallow», la idea del pájaro, pero para mí era secundario. Me gusta «swallow» como acción, como algo que haces. Así es como entiendo el amor. El amor significa algo cuando actúas sobre él o cuando lo demuestras con lo que haces. De lo contrario, es simplemente un concepto.
Durante el proceso de hacer el disco me repetía constantemente: «Lo estoy haciendo para mí y vas a tener que aceptarlo, porque tengo que hacerlo». Hay ideas de consentimiento, contexto e intención que me parecen divertidas de explorar como artista. Y veo a muchos fans intentando descubrir qué significa para ellos. Cada persona va a interpretar este disco según lo que signifique para ella, independientemente de mis intenciones o del contexto que yo tenga. Pero me encanta el juego de ‘swallow’. El signo de exclamación tampoco llegó inmediatamente.
¿Cuándo apareció?
Unas dos semanas después de decidir que iba a llamarlo ‘Swallow’. Pensé: «Espera, ¡signo de exclamación!». Fue como la pieza que faltaba.
El momento de la bombilla.
Sí. A veces añadir esa acción o esa intención puede resultar vulnerable. Porque estoy diciendo literalmente: «Esto es esto y esto es lo que quiero que sea». No lo estoy dejando abierto a interpretaciones. Es esto.
¿Tenías en mente el directo cuando escribías estas canciones? ¿Pensabas en cómo funcionarían sobre un escenario?
Sí. Cuando estaba trabajando en el álbum estaba de gira. Utilicé ‘Club Shy’ como una forma de volver a conectar con ese espacio de una manera un poco informal. Después de ‘Nymph’ había estado haciendo todos los conciertos de aquel proyecto y todo estaba muy ensayado, exactamente como tenía que ser. Quería que ‘Club Shy’ fuera más experimental para volver a conectar con el espacio, la espontaneidad y la energía. Allí estaba tocando las primeras demos de este álbum. De hecho, toqué ‘Alyse’ en Glastonbury dos años seguidos sin que la gente se diera cuenta. Fue bonito utilizar la energía del público para alimentar lo que quería del disco. Después hice la gira SWEAT
Escuchando las letras, tengo la sensación de que hay una idea de liberación a través del amor, el sexo o incluso de perderte a ti misma. En ‘Mantra’ parece haber distintas formas de hacerlo. ¿Buscabas esa sensación de liberación, de estar bien en otro lugar con otra persona?
Para mí se trataba de sentirme lo más sólida posible y encontrarme a mí misma. Nunca sentí que estuviera intentando perderme, pero siempre intentaba divertirme, sumergirme en mis deseos y seguir el hilo de esos deseos. Entonces encontré a alguien que me veía por completo y conocí a la persona de la que me enamoré. Eso hizo que mi idea del amor se expandiera muchísimo. Tengo mucho amor en mi vida, pero encontrar a una persona con la que genuinamente quisiera estar, a la que viera como una igual y que me viera con tanta claridad, es inexplicable.
‘Lucky’ fue la primera canción que escribimos para este disco. Fue desarrollándose poco a poco y mi pareja acabó cantando en ella. Fue muy bonito incluirle en el proceso, aunque también bastante vulnerable porque llevábamos solo unos tres meses juntos. Seguí haciendo cosas así, demostrándome que tenía que exponerme. Las cosas se vuelven reales a través de lo que haces. Si no demuestras que puedes confiar o ser vulnerable, no recibes esa vulnerabilidad de vuelta.
Me sentía muy asentada y satisfecha al conocer a alguien en un momento en el que realmente estaba ahí para mí misma y no sentía que necesitara a nadie. Al final de ‘Nymph’ tenía mucho apoyo y veía todo lo que iba a ocurrir el año siguiente: Asia, Australia… Conocí a mi pareja justo antes de irme a Australia. Tuvimos un día juntos y después le invité a que viniera a verme a Tokio. Fue muy espontáneo.
Fue inspirador estar dentro de eso, pero también descubrir la vulnerabilidad de estar enamorada. Darte cuenta de que estás enamorada de alguien significa darte cuenta de que puedes salir herida. Eso es lo que está entretejido en este disco: la intensidad y la brutalidad que puede tener el amor y, aun así, la necesidad de volver a lanzarte a él.
¿No te daba un poco de miedo plasmar para siempre en un álbum una relación que estaba empezando?
Es un momento divertido para estar viviendo esto porque, con cualquier cosa, no sabes qué va a durar y qué no. Poder conmemorarlo… Llevo escuchando este disco muchísimo tiempo. Lo terminé el pasado diciembre y todavía me gusta mucho. No estoy harta de él. Eso significa muchísimo para mí.
«Me parece una locura que Madonna tenga una carrera tan ilustre y siga estando tan al tanto de todo»»
Quería preguntarte por Madonna y Björk antes de que termine la llamada, porque probablemente nos quedan unos minutos. Estás en ‘Confessions 2’. ¿Cuál es tu recuerdo más fuerte de trabajar con Madonna?
Me siento increíblemente agradecida de haber podido ver a gente a la que admiro en su hábitat de trabajo. Tengo la suerte de haber estado también con Madonna fuera del trabajo y ver lo agradecida que está con ese espacio es realmente inspirador.
Me parece una locura tener una carrera tan ilustre y seguir siendo tan increíble en lo que haces. Especialmente como mujer en la industria, agradezco poder ver a alguien trabajando y comprobar que sigue tan implicada y entusiasmada con las personas que están saliendo ahora, y no solo con las grandes figuras que había cuando empezó su carrera. Sigue estando tan al tanto como cualquiera.
Si Madonna te pidiera que eligieras una de sus canciones para representar quién es Shygirl como artista, ¿cuál elegirías y por qué?
Ella nunca se molestaría en preguntarme eso. (Risas.)
Vale, pero yo te lo pregunto a ti.
Para mí cambia constantemente. Quizá este disco está más en el terreno de ‘American Life’. Es difícil elegir una sola canción, pero creo que ese disco es muy interesante porque técnicamente es uno de sus discos fracasados o lo que sea…
Es un disco increíble.
Lo es. Creo que a algunas personas simplemente les resultó difícil escuchar lo que ella estaba diciendo. Por eso el contexto y la relación de la gente con una obra son importantes. Pero, al final, la música termina siendo atemporal y ahora ese álbum puede viajar más allá del contexto en el que apareció. Eso es algo a lo que aspiro con mi álbum. No necesita que yo esté presente para ser grande. Es simplemente muy buena música.
«Björk demuestra que las mujeres no dejamos de ser interesantes a medida que envejecemos»
También quería preguntarte por Björk, porque habéis colaborado varias veces. Me interesa especialmente el remix que hizo de ‘Woe’. ¿Era una canción inédita de Björk que simplemente incorporó al tema?
Ella nos mandó las voces y después Sega y yo trabajamos más en la producción.
Es un remix de tu canción, pero sus voces son completamente nuevas, ¿verdad?
Sí, son nuevas. Está cantando una respuesta a las palabras que yo decía en la canción.
Sois amigas, habéis cenado juntas y eso. ¿Qué has aprendido de ella como artista o como persona que se te haya quedado?
Creo que tiene que ver con la idea que existe sobre las mujeres y con todas las restricciones que se nos imponen a medida que envejecemos y llevamos mucho tiempo ocupando un espacio. La gente se cansa de nosotras y parece que solo somos valiosas durante nuestra juventud. Es un error, porque seguimos siendo las mismas personas por dentro.
No entiendo por qué existe esa idea de que vamos a dejar de ser útiles para la industria o para la gente. La industria ha cambiado muchísimo. La última vez que estuvimos juntas me di cuenta de que estaba al tanto de toda la música que yo estaba escuchando. Estábamos repasando sus playlists y escuchaba exactamente lo mismo que yo. Obviamente, más cosas, pero escuchábamos a la misma gente. Estaba escuchando a Sega y todo eso.
Para mí es emocionante conocer a mujeres que no están quemadas por la industria, pero también a mujeres que han creado un espacio para sí mismas y han establecido límites sobre lo que la industria puede sacar de ellas y lo que ellas pueden obtener de la industria.
«La gente se cansa de las mujeres y parece que solo somos valiosas durante nuestra juventud»
El otro día leí un artículo sobre cómo existe una brecha entre hombres y mujeres: se considera que los hombres alcanzan su máximo en los 40, con George Clooney como ejemplo, mientras que las mujeres supuestamente alcanzan el suyo mucho antes, a los 25. Da la sensación de que las mujeres no han tenido la misma oportunidad de envejecer y seguir haciendo cosas increíbles, aunque obviamente lo hacen y siempre lo han hecho.
Ese es el problema, en realidad. Es difícil hacer un estudio así porque hay una desigualdad enorme respecto a las oportunidades que se nos permiten y se nos dan. Quizá, hablando concretamente de música, los hombres no tienen las mismas oportunidades tan pronto como las mujeres porque a las mujeres se las considera más interesantes cuanto más jóvenes son. Y quizá los hombres que sí consiguen entrar tienen más tiempo allí. Quizá haya cierto equilibrio a ambos lados, no lo sé. Pero lo único que sé es que no voy a esperar a que otra persona me diga cuándo me toca.
Una última pregunta sobre el álbum. Queríamos saber más sobre ‘Eternal’, la canción que lo cierra, porque me parece un ejemplo muy claro de lo que está haciendo este nuevo disco y de lo que representa para ti. ¿De qué trata?
Vuelve al tema del amor como acción. En la letra digo: «¿Por qué iba a mentir? Es una mentira hasta que sea verdad». Puedo decir «te quiero, te quiero, te quiero», pero es nuestra existencia, lo que hacemos y la familia que construimos cada día lo que lo convierte en algo real. Cuando deja de ser eso, entonces es una mentira.
Es muy bonito que tengas que creer en la mentira para hacerla realidad. Hay algo romántico en eso: ninguno de los dos miembros de una pareja conoce la mente del otro más allá de lo que dice y hace. No puedo vivir dentro de tu cabeza, tú no puedes vivir dentro de la mía. Simplemente tienes que confiar en mí.
Y eso es muy bonito. Está la eternidad de ese proceso. En todo el mundo, alguien está deseando ser amado o amar a otra persona y volver a lanzarse a ese proceso una y otra vez.