Nos enteramos ayer a través de Público de que había abierto una especie de bar online en el que podías entrar a tomarte una cerveza. Como si entrases en un bar normal pero en Internet, vamos. Entre Second Life, el Habbo Hotel y esto, no nos queda muy claro a qué lugar se dirige la web 2.0, la verdad.
El sitio es interesante únicamente si eres programador web y quieres ver algo con peor código fuente que Myspace. Se trata de un sitio horrible, con miles de marquesinas que no paran de moverse por todos lados y pop-up tipo Snap preview en cada perfil. La experiencia ha sido aterradora, porque a los diez minutos, ya teníamos tres comentarios de gente que nos había puesto una nota altísima y exigía lo mismo en un clarísimo ejercicio de copia y pega a cajcoporro.
Una sencilla búsqueda entre los contactos que habían visitado nuestro perfil en las últimas 24 horas daba auténtico pánico, así que ha sido cuestión de darse de baja inmediatamente. Un sitio oscuro, raruno y desde luego, carente de interés. Ya tenemos una nueva aplicación encabezando el Top 10 de aplicaciones de web 2.0 aburridas y desbancando de su puesto a Twitter: se llama Fubar.



El WTF de hoy (últimamente es un no parar) viene de la mano de Kurt Cobain y Courtney Love, siempre fuente inagotable de noticias bizarras. Según el News of the World, la casa de Courtney en Los Ángeles fue asaltada, y además de llevarse joyas y ropa, se llevaron la parte de las cenizas de Kurt que la Love tenía en su casa. Una historia de esas de no dar crédito, porque además parece ser que las cenizas estaban guardadas en un emplazamiento secreto dentro de un saco de color rosa con forma de oso, que es un poco la típica cosa que no le pega nada al pobre Kurt.




A Yves Saint Laurent, que falleció este domingo le debemos muchas cosas. Por suerte, su nombre quedará en la Historia de la Moda (así, con mayúsculas) no sólo por su trabajo para Dior (donde trabajó hasta 1960, cuando le llamaron para cumplir el servicio militar y a la vuelta se encontró con que había sido sustituido por Marc Bohan), sino también por su carrera en solitario, al crear su propia marca en 1962. Sus diseños fueron, de hecho, innovadores desde el principio, siendo uno de los primeros -después de Elsa Schiaparelli- en inspirarse en el arte a la hora de cear moda y haciendo célebres sus vestidos Mondrian a finales de los años 60. No en vano, además, fue el primer diseñador que ha sido expuesto en un museo: el Metropolitan de Nueva York.

El festival Rock in Rio daba su pistoletazo de salida este fin de semana en el Parque da Bela Vista. Desgraciadamente, los allí congregados, después de esperar más de 40 minutas a que apareciese Amy Winehouse, no pudieron disfrutar del chorro de voz al que nos tiene acostumbrados. Bebida, drogada o ambas, la Wino se presentó en el escenario con una voz terrible, casi a punto de quedarse afónica, mientras el público gritaba ‘Amy, Amy, Amy’. Lo cierto es que, 
Entre la foto de la izquierda y 






‘I Decided’, el nuevo single de Solange, es un hit, sobre todo en el 
Fuck Buttons son uno de esos grupos raros que Portishead invitaron a tocar a la presentación de 





JENESAISPOP siempre ha sido fan del fenómeno fan, por lo que a raíz de la mesilla de debate surgida en 


Con una intención más de «he venido a quedarme» que de otra cosa vuelven Mark Lanegan e Isobel Campbell con su nuevo LP colaborativo. Compuesto, como el anterior, casi en exclusiva por Isobel, en ‘Sunday at Devil Dirt’ se repiten estructuras y existe cierto paralelismo entre canciones de un álbum y otro. Como por ejemplo entre ‘Ramblin’ Man’ del disco anterior y ‘The Flame that Burns’ del actual (aunque ésta mucho más excitante). O los dos valses ‘(Do You Wanna) Come Walk With Me?’ y ‘Keep Me In Mind Sweetheart’, maravillosos por igual. 
¿Cómo son en España los discos que se hacen para recaudar fondos? Normalmente, tremendamente casposos, y aglutinan a nombres de diverso calado entre los que es fácil encontrar a Cristina del Valle (que no se pierde una), Tamara la mala (y no hablamos de Yurena precisamente), Ana Belén (otra que no pierde el viaje) y demás cantantes regulares que ni fú ni fa.

Es una pena que a Hikki le haya afectado bastante el tema de separarse de su marido, Kazuaki Kiriya el año pasado. Y lo decimos porque eso se ha dejado notar, y mucho, en ‘Heart Station’. Desgraciadamente, en lugar de influir para bien en su quinto álbum en japonés y séptimo de toda su discografía, le ha dado por ponerse melosa, incluso ñoña en algunas ocasiones y, aunque nos deja extraordinarias muestras de su calidad (no en vano, tiene el privilegio de poseer el récord de ser la más vendedora de la historia de un mercado musical tan vasto, cambiante y exigente como el japonés) en algunos de sus temas, muchos otros no llegan ni a la altura del betún al resto de sus trabajos (véase, por ejemplo, ‘Ultra Blue’ o ‘Exodus’, un más que decente disco en inglés).