¿Por qué nos gusta la música triste? ¿Por qué paradójicamente la melancolía de una canción nos reconforta? En ‘Day for Night’ encontramos preguntas y respuestas en igual número y descubrimos que es posible que una primavera sea gris, que el otoño irradie luminosidad o que sentirse miserable y solo en medio de la noche no tiene por qué ser tan malo. El dúo, formado por la sueca Sarah Nyberg Pergament y el británico Kevin Wright, se conoció en 2004 y a partir de ese momento empezó a tomar forma The Dreamers y lo que posteriormente sería ‘Day for Night’. El álbum se grabó en Londres mientras Kevin, anteriormente al frente de Always o Mr. Wright (editó ‘Metropolitan’ con Siesta en 2004), recibía las voces de Sarah desde Estocolmo.
‘Day for Night’ vio la luz en otoño de 2007 en Suecia y ahora está disponible de forma digital en varias webs. ‘Petite nuage’ es uno de los temas estrella del LP, una balada al estilo Anna Karina. La bossa y el pop-jazz se mezclan en las canciones ‘A Place I Know’ y ‘Day for Night’ y junto al dramatismo estremecedor del piano en ‘Out of This World’ son las claves para entender este disco y sus influencias. Las voces de ambos son correctas, sin nada llamativo, sin estridencias, pero suficientes para crear un conjunto de emociones nada despreciable que, combinando intrumentos clásicos con una muy sutil electrónica, alivia y apacigua, después de hundirnos en la miseria, para poco después volver a hacernos respirar.
Calificación: 7,5/10
Temas destacados: ‘Petit Nuage’, ‘So Near So Far’, ‘Out Of This World’, ‘Piccadilly Night Bus’
Te gustará si te gusta: el soft pop con toques bossa, la nouvelle chanson al estilo de Delerm
Escúchalo: Myspace








Es alucinante cuando una voz te cautiva por el calor que trasmite. La voz de Ana Laan no destaca por ser la más potente, ni la más distinta, ni la más «quebrada pero especial», ni poseer ninguna cualidad extraordinaria… Es una voz cálida y normal. Tan normal que roza la asquerosa perfección. Algunos recordarán a Ana Laan hace más de una década 











Desde hace unos años se ha puesto de moda contratar a los grupos en festivales para que toquen integramente alguno de sus mejores discos al completo y en orden. Sonic Youth o Public Enemy son algunos de los que se han prestado. Pero 



Muchos teníamos la esperanza de que Stuart Price añadiera unos efectillos electropop en el nuevo disco de Madonna, de la misma manera que Mirwais aún colaboró en ‘Confessions On A Dancefloor’ o William Orbit aún participó en ‘Music’. Pero no. Stuart, el productor más guapo y elegante que jamás ha tenido Madonna (lo sentimos, Justin), ya declaró en su momento que ella quería hacer un disco «urban» y que por eso no iban a trabajar más juntos de momento.


Foals dan pereza por aquello de «Don’t believe the hype». Estos grupos megapromocionados suelen salir al mercado con dos singles buenos y un disco con excesivo relleno. Además, suelen estar condenados a sacar un segundo álbum más regulero todavía. En el caso de Foals su single ‘Cassius’, aun con bastante gancho, ni siquiera es gran cosa, así que poco podía esperarse de ‘Antidotes’…
Alucinado estoy de que la noticia de que Michael Stipe reconoce su homosexualidad en la revista Spin esté en la portada de tantos medios internacionales. Ya no porque las letras de ‘Monster’ fueran abiertamente «bi», sino porque si no recuerdo mal, durante la promoción de ‘Reveal’, declaró que llevaba 3 años enamorado de un chico, ya sabéis, boy, garçon, chico, en masculino. Por favor, medios del mundo, que hasta lo pone en la Wikipedia. ¡Despertad, que esto ya no es noticia!