No es que llegue San Valentín y nos pongamos a oír canciones de amor como locos, ni lo celebremos ni nada. Simplemente el día nos sirve como excusa para recordar que hay canciones ante las que no podemos ser críticos. No sabemos cuáles son sus defectos, no nos importa cómo envejezcan ni ese ripio que seguro que todas contienen. Sólo sabemos que, desde sus primeros acordes, nos revuelven todo, por todo lo bonito o lo feo que nos recuerdan:
Angèle: Dusty Springfield / I only want to be with you
Caniche: Teenage Fanclub / Sparky’s dream
Elena: The Streets / Dry your eyes
Farala: The Postal Service / Such great heights
Hator: Deneuve / San Valentín
iko: My Bloody Valentine / Sometimes
Patata: Pulp / Something changed
Piscu: Spice Girls / 2 become 1
Supervago: La Buena Vida / Qué nos va a pasar



Primero los Pixies, luego Afghan Wigs y ahora… ¡Oh, yeah! Estaba cantado. Después del refrito ochentas tiene que venir el noventas. ¿Y qué mejor, para empezar con el fiestón, que una 




El título de este post plasma lo que me vino a la cabeza después de una primera y descuidada escucha de 
Starbucks, esa macro-cadena de cafeterías con un café de calidad más que cuestionable pero a la que todos acudimos religiosamente, está preparando un nuevo álbum para vender en sus tiendas (y usarlo además como banda sonora de las mismas) que se llamará ‘Sounds Eclectic: The Covers Project’.
La solución está en los sueños. Ésta parece ser la conclusión a la que llega Michel Gondry al terminar su tercer largometraje, ‘La ciencia del sueño’, su obra más personal hasta la fecha y una de las más bellas historias de amor de los últimos años. 






«Quiero ser como Momus», sentenció Teresa Iturrioz, Single, en la 
Air, desde el principio de su carrera, se han movido (levitando, eso sí) en una frontera estrechísima entre el ensimismamiento arty o la emoción analógica, entre aburridas postales o bellos paisajes, entre sintonías de relleno o canciones eternas. Entre el pan sin sal o el pan tumaca. ¿Y qué les hace ser/parecer unas cosas u otras? Siendo claros, la diferencia entre el coñazo y la gloria es que tu amiga 


Gracias a 
Todavía no me he recuperado del susto. Animado por las afirmaciones de los periódicos, al más puro estilo «este programa es como la San Miguel, que donde va triunfa», me decidí a poner el lunes el estreno del nuevo concurso de las tardes de Cuatro: ‘Mon€y, Mon€y’. Y yo sólo digo que este programa puede hacer que aumenten las visitas a los loqueros de este país, porque hay que ver cómo está el patio.





El nuevo disco de Hidrogenesse ya está a la venta en tiendas como CD Drome, Discos Castelló, Charada y El Garaje. En algunas de ellas se vende al módico precio de 10 euros y en breve llegará a la Fnac. El grupo presentará además el disco en