El melocotón es mi fruta favorita. Me gusta pelada, sin pelar, en almíbar, en yogur, en zumo, en helado y en todas sus formas. Así que es una pena que de Peaches, la cantante, sólo pueda aprovechar la cáscara.
Hace un par de semanas, en Siglo XXI, Tomás Fernando Flores, que mira que critica pocas cosas de las que pone, comentaba que había mucha gente a la que le podría parecer que esta continua provocación buscada mediante el sexo y la polémica iba a escandalizar ya a poca gente. En entrevista con ella, la revista Shangay insistía en la misma idea. La respuesta de Peaches era que la mujer sigue estando relegada sexualmente, teoría que convence a los chicos de Pitchforkmedia, cuando afirman que sus performances (consoladores, bragas, esas cosas) seguirían escandalizando al americano medio (si las conocieran, claro). Dos formas por tanto de acercarse a su «arte»: la infra-exposición en los medios generalistas, que ni siquiera la conocen; y la sobre-exposición en los especializados, curados de espanto y que comprobamos, disco a disco, que Peaches no es para tanto.
Esté pasado de rosca o no su discurso, ‘Impeach my bush’, sin ser tan electrorallante como su predecesor, el insoportable e insufrible ‘Fatherfucker’, que todavía me pongo malo cuando lo veo dando vueltas por casa, no está fatal. El título del álbum sienta como un guante a la filosofía de Peaches, ya que puede traducirse bien por ‘Culpa a mi Bush’ o bien por ‘Pasa de mi coño’. Manteniendo el mismo estilo, esa especie de Joan Jett con sonidos electrofunks, aguantan el tipo el single ‘Downtown’, tan old-skool como el ‘Slow’ de Kylie, y ‘Two guys (for every girl)’, una crítica a esos chicos que sólo quieren hacer un trío con dos chicas y no al revés. En cualquier caso, en estos años, cada vez que he oído su nombre, no he conseguido quitarme de la cabeza el hit menor ‘Peaches’, que no es de Peaches sino de los Presidents of the USA. Y eso es muy mala señal. 5.





Y no nos referimos a que vaya a dar una serie de conciertos «sold-out» en el Madison Square Garden, sino a que recibirá una pala, una escoba, guantes y bolsas de plástico del Departamento de Limpieza de Nueva York, y trabajará como barrendero durante 5 días. Esa es la pena que tendrá que pagar por denunciar un falso robo hace unos meses. Los hechos fueron muy confusos y hay versiones de todos los colores. No se sabe si estaba con un chapero que le amenazó con robarle, con un camello o qué. El caso es que Boy George llamó a la policía para denunciar un robo y al acudir no encontraron ningún indicio de robo, sino 13 bolsas de cocaína, por lo que le detuvieron por posesión de drogas. Ahora Boy dice que encuentra la pena «humillante», pero si no la cumple, podría ir finalmente a la cárcel.



Julio es un mes malísimo para sacar un disco. Apenas se promociona y, si se hace, la mayoría de la gente ni se entera. Y así ha ocurrido con el primer LP de Underwater Tea Party, ‘Suburban Metronome’, que ha visto la luz este mismo mes. Después de quedar finalistas en el concurso de maquetas del festival Contempopránea 2005 y en el Proyecto Demo 2005 demostraron tener el talento necesario para convencer a la crítica y al público. A finales de año su maqueta fue elegida ganadora del Referéndum 2005 de Disco Grande. De ahí todo ha sido un no parar. En febrero se metieron al estudio bajo la producción de Fino Oyonarte (Clovis) y Jesús Alcañiz (Los Planetas, Mercromina). 




Ya parezco un niño caprichoso con lo de «Esto no me gusta, quiero que vuelvan 


El pasado lunes Cuatro estrenó un nuevo programa llamado 









Desde el año pasado lo llevan diciendo algunas webs especializadas y, lo que parecía ser de esas cosas de las tendencias que se dicen por decir, se ha convertido en algo real. Desde que volvió a ser moda el rock’n’roll y bandas como The Raveonettes reinventaron el concepto de «canciones de tres acordes», los grupos de chicas están de enhorabuena y el revival generalizado que se está viviendo afecta de lleno a esta corriente del pop que tuvo su apogeo en los años 60. Se reeditan los clásicos vinilos, salen al mercado nuevos recopilatorios, se comercializan rarezas y diverso material inédito, las grandes del pop vuelven en su madurez al estudio… Y con las bases musicales de la Motown, Red Bird o aquellos sellos míticos del girlie pop, nacen ahora nuevos grupos de chicas, en todas las modalidades, para deleite de nostálgicos y amantes del retropop.
Parece que las que han tocado antes la cumbre han sido The Pipettes con su recién llegado ‘




