Fangoria entra en la lista de discos más vendidos en España al #2 con ‘El Extraño Viaje’, sólo por detrás de Bisbal. Nunca como Fangoria Alaska y Nacho habían llegado tan alto en la lista de álbumes, aunque antes de celebrarlo, hay que esperar a ver si resisten la Navidad, o pierden decenas de posiciones las próximas semanas. Ojalá les vaya bien.
Más travestófilos en el Afyve Promusicae, porque Pasión Vega, que ha hecho un disco sobre una travesti de los años 40, llamado ‘La reina del Pay-Pay’, entra al #8. Hace una semana estuvimos en una cena-presentación del disco ante un grupo de periodistas, comerciales y famosos sobreactuados y a mí ella me cayó muy bien y no me pareció nada excesiva. Así que bien por Pasión. Peor le va a Beth en plan Nelly Furtado etapa folk, que después de 2 semanas en posiciones bajas con su disco ‘My own way home’, ha desaparecido de la lista.
Robbie Williams entra al #4 con ‘Rudebox’ en nuestro país. En general, su «disco electro experimental» está vendiendo menos en todo el mundo que los anteriores. Menos en EE.UU. que siguen queriéndole lo de siempre: cero patatero. My Chemical Romance, que sí tiene sus fans a ambos lados del Atlántico (#2 en EE.UU., #4 en Europa), es el que se ha llevado el gato al agua esta semana en la lista global con ‘The Black Parade’. A mí este grupo me da mucha pereza, ya nos contaréis los fans qué tal.
Otras novedades destacadas de la semana son lo nuevo de John Legend (#3 en EE.UU.) y la banda sonora de ‘Hannah Montana’ (#1 en EE.UU.), lo que me recuerda que uno de los discos más vendidos este año en todo el mundo también es una banda sonora de Walt Disney, la de ‘High School Musical’. 3 millones de copias lleva vendidos.




Joan Wasser tocó el violín en el debut de Scissor Sisters, se enrolló y tocó con Jeff Buckley, ha colaborado bien en el estudio o en directo con Lou Reed, Nick Cave, Sheryl Crow, Sparklehorse, Nathan Larson y Dave Gahan de Depeche Mode, entre otros, aunque por lo que se ha hecho «conocida» es por pertenecer a la chupipandi de Antony & The Johnsons, Rufus Wainwright y compañía. Va bastante de auténtica, dice que su mayor influencia es la vida, que yo puntualizaría «la vida escuchando y grabando la música de otros», y ha llamado su primer disco, después de varios EP’s y singles, ‘Real life’. 
¿Crees que serías capaz de contener el vómito durante, aproximadamente, una hora y quince minutos? Si no es así, te recomendamos que no vayas a ver esta película porque probablemente no puedas soportarlo y tengas que correr al baño a echar hasta tu primera papilla. Y no miento: me considero una persona bastante curada de espanto desde que entré una vez en la cocina de un McDonald’s, pero lo que han hecho con ‘La matanza de Texas: el origen’ no tiene nombre. El filme es una precuela del clásico de cine de terror ‘La matanza de Texas’ y comienza en un matadero donde se ve el nacimiento de niño feísimo ensangrentado. A partir de ahí todo son vísceras y sangre. No hay ni un solo plano en toda la película en el que no se vea sangre por todos lados. El gore o las snuff movies al lado de esto son dibujos animados para niños.


No sabemos si Jonathan Richman ha vendido su alma al diablo, si ha descubierto el ‘Shangri-La’, si se ha machacado en el gimnasio o si es su eterna inocencia la razón de que, a sus casi 60 años, siga manteniendo esa envidiable forma física e ingenuidad sobre el escenario. Tan sólo acompañado de una guitarra acústica, una batería rústica y unos singulares instrumentos de percusión (como un cencerro, por ejemplo), este inclasificable poeta del rock brindó el pasado viernes, en la Sala de Columnas del Círculo de Bellas Artes de Madrid, una inolvidable actuación.

Malos días los tenemos todos, pero Sheryl Crow esta semana tuvo el peor. La cantante de blues-rock-whatever norteamericana de cuarenta y cuatro años es otra persona completamente distinta sin la labor de un estilista, peluquero y experto en Photoshop. No sé, mi madre tiene más o menos su edad y cuando va a la compra un sábado por la mañana con sus peores pintas ya va mejor que Sheryl y con mucho menos dinero. 
Si recientemente muchos nos pusimos tiernos con ‘

Los comienzos


Helado me quedé cuando escuché el primer disco en solitario de Justin Timberlake y me di cuenta de que incluía dos temazos para enmarcar: ‘Rock your body’ y ‘Cry me a river’, éste último dedicado a su ex, desvirgada por él mismo, Britney Spears. Así que a pesar de que ‘Sexyback’ me parecía una caca, la típica canción que creo que ha visto la luz por ir firmada por un famoso y no un desconocido, estaba dispuesto a escuchar su segundo disco, ‘Futuresex / Lovesound’, y me animé cuando vi que en 


Los que defienden la vena bakala de 


Hay veces en las que, sencillamente, la ficción supera a la realidad. Esto pasa en ‘Pequeña Miss Sunshine’, la nueva película de Jonathan Dayton y Valerie Faris, que cuenta la historia de una familia nada convencional que se va en furgoneta a un concurso de misses infantiles. Hasta ahí todo normal, pero lo mejor son las características de cada uno: el abuelo es un heroinómano al que acaban de echar de su residencia por tomar drogas; el padre es un bobo que se cree su propia historia sobre cómo ser un ganador aunque sepa que él es un perdedor; la madre es la típica mujer ahogada por su vida que se intenta refugiar en su familia; el tío es el experto número uno en Proust de los Estados Unidos y tiene tendencias suicidas; el hermano es un adolescente que no habla y que odia a todo el mundo y la niña es una gafotas que -la verdad- pone mucho empeño en todo lo que hace, a pesar de no ser la típica niña que ganaría este tipo de concursos.