
Podríamos empezar la reseña con «El diablo viste de Prada, el libro es peor», pero no lo haremos. Yo sólo digo que por motivos laborales llegó a mis manos, lo empecé a leer y tardé unas diez páginas en aborrecer aquella novelucha para (léase con acento pijo) ‘»mujeresss del siglo XXI que leen historias de mujeres urbanitas y modernassss como ellas». Por supuesto, ni me plantée gastarme seis euros en ver la película, así que cuando me regalaron dos entradas para el preestreno no dudé en ir a verla aunque pensase ya de antemano que iba a perder dos horas de mi vida. Y al final me tuve que tragar todo lo dicho antes porque me gustó, qué le vamos a hacer. Desde luego que no es un peliculón ni estimula mucho el intelecto, pero ofrece una visión muy divertida de la prensa de moda y, lo mejor, te alegra la vista increíblemente con un extrensísimo despliegue de ropa, bolsos y accesorios de unas marcas que la mayoría no podemos ni soñar.
Lo más curioso de todo es que ‘El diablo viste de Prada’ está basada en una historia real, la de Anna Wintour, editora de moda de Vogue USA y, probablemente, la persona más influyente en moda del mundo actual. Esto, así leído puede parecer una tontería, pero es que hasta ese chándal feo que tienes para andar por casa está ahí porque en algún momento Anna Wintour dijo que le gustaba el color, el tejido o el corte. Sus tentáculos llegan a todas partes. En fin, el caso es que es la historia de una joven periodista (Ann Hathaway) que entra a trabajar como segunda ayudante de la Redactora Jefe (Meryl Streep) de Runway, una suerte de Vogue USA inventado con sede en Nueva York. No se explica muy bien qué hace ella ahí, que pasa totalmente de su aspecto y de su ropa, cuando todos los empleados de esa empresa van hechos un pincel, pero ahí está. A la pobre ayudante le tocan las tareas más desagradables e imposibles, y la Redactora Jefe sigue mirándola con mucho desdén e incluso insultándola directamente por el aspecto que tiene.



¿Hasta qué punto pueden unos padres evitar que su hija sea madre a los 13 años? ¿Es el aborto un asesinato? ¿Qué factores en la relación sexual con un adolescente determinan que existe pederastia? ¿Puede Jesucristo salvarte de la perdición? ¿Las personas nunca cambian? 



Hablar a estas alturas del primer (octavo) trabajo de Spinto Band, ‘Nice and Nicely Done’ (EMI/ Virgin, 2005) da algo de pereza, pero la verdad es que merecen un post. Cuando Jesús Ordovás los presentó en Diario Pop me quedé enganchadísima. Desde entonces, estuve esperando con impaciencia su concierto en el 
Botas de agua. Sí, éstas las podéis rescatar del pasado invierno si es que ya las teníais. Son baratas, cómodas y de verdad que protegen de la lluvia. Los y las celebrities se compran las de marca Hunter, pero los de a pie podemos adquirir unas muy decentes y desde treinta euros casi en cualquier sitio.
Las chaquetas. Esta temporada, aunque también se perfiló en la anterior, se llevarán muchísimo las chaquetas cortas y preferiblemente con manga tres cuartos, tanto como único top como a modo de abrigo. Es decir, que son muy versátiles y te valen de sobretodo y de camisa, y es una prenda muy fina y elegante que se encuentra en todo tipo de Zaras, H&Ms y grandes superficies.


A finales de la pasada primavera, bajo el pseudónimo de Cristina Georgina, veía la luz el disco en solitario de Almudena López, ‘Mapa Mundi’. Miembro de las inolvidables Escarlatinas y 50% de Mate, Almudena presenta un mundo pop de poéticas imágenes urbanas en las que han colaborado los que se esperaban: Alberto Matesanz (Mate, Plastic D’Amour), Sergio López De Haro (Kiki D’Akí), Miguel Ángel Villanueva (Los Brujos), Violeta Gómez, Pablo Jiménez (Pulpops, Soberanos) y Charlie Misterio (Los Caramelos).





Por lo general y televisivamente hablando, las sobremesas de domingo suelen convertirse en auténticas programaciones de lo más tedioso y aburrido en las que lo más divertido que podemos ver es una comedia familiar infumable del estilo de ‘Este chico es un demonio’.
Es fácil equivocarse al juzgar los discos de folk. A la mayoría tardas en cogerles el punto muchas escuchas. Sin embargo, después de un año dándole oportunidades al disco de Martha Wainwright, llamado como ella, puedo decir que no me ha llegado demasiado. En la estela de cantautoras como Cat Power o Joni Mitchell y a veces incluso con un tono parecido a Bonnie Tyler, Martha intenta emocionar desde la desnudez de su guitarra, por medio de la palabra con frases como «No tengo hijos, no tengo marido, no tengo razones para seguir viva, oh, dame una».







Para ser sinceros, el segundo disco de The Killers, titulado ‘Sam’s town’, me ha decepcionado un poco. Y me ha decepcionado fundamentalmente porque yo me esperaba temazos como ‘Mr. Brightside’ o ‘Somebody told me’ y no los he encontrado en absoluto. Sin embargo, dedicándole alguna que otra escucha más, he descubierto cortes que están a la altura del disco anterior e incluso muy por encima, con ‘This river is wild’ y ‘Read my mind’ como dos ejemplos clarísimos. Es cierto que alguna que otra canción deja mucho que desear -los coros de ‘Uncle Jonny’ destrozan una canción que prometía, ‘Why do I keep counting’ es sencillamente espantosa y el single ‘When you were young’ no engancha tanto como los anteriores- pero… ¿de verdad eso desmerece el resto del disco? En mi opinión no. Además, tanto ‘Enterlude’ como ‘Exitlude’ me han parecido -personalmente- muy graciosas, con ese ‘We hope you enjoy your stay’ y ‘We hope you’ve enjoyed your stay’. ¿Que puede que ‘Sam’s town’ lo escuche sólo una semana y después lo deje olvidado en la estantería? Pues a lo mejor. Pero ya me pasó lo mismo con el ‘You could have it so much better’ de los Franz Ferdinand y no por eso les he crucificado. 5,5
Desde hoy y hasta el próximo domingo se celebra el Festival de Cine Erótico de Barcelona en L’Hospitalet de Llobregat, precioso pueblo en el que solía pasar las vacaciones de verano de pequeño. Entre actuaciones en directo, strippers y performances de sexo en vivo, y cancelado el homenaje a Luis García Berlanga por razones de salud, destacaría la presencia de Bruce LaBruce, y no precisamente por pertenecer a la sección gay (Heatgay)…
No puedo decir que The Feeling sea uno de los grupos que más me llama la atención ahora mismo. De hecho es uno de los típicos ejemplos de grupo de guitarras que llega de las estupendas Islas que me da pereza. Sin embargo, al asistir obligatoriamente a su concierto, decidí documentarme un poco y la verdad es que, si bien mi opinión sobre su música ha cambiado poco, sí me declaro cada vez más fan de su cantante, Dan Gillespie, a cuyas entrevistas estoy completamente enganchado. Ahí van 10 razones: