Nothing But A Heartache

Por | 01 Mar 06, 9:37

Arab Strap comenzaron el pasado viernes su concierto en la sala Heineken con puntualidad extrema, tanta que uno llegó al recinto diez minutos después de la hora oficial y ya estaban atacando el segundo tema, lo cual no ayudó precisamente a que me “metiera” en el concierto.

En esta ocasión la banda la formaban cinco miembros, viriles (Adele Bethel les abandonó definitivamente para centrarse en Sons & Daughters), que, si exceptuamos el teclado, sonó a la perfección y con gran potencia. Tras editar su disco más melódico (‘The Last Romance’), sorprendentemente los escoceses se centraron en su repertorio más atmosférico, abusando de sus características subidas de intensidad y de los temas más pausados. Si a esto sumamos que el cerradísimo acento escocés de Aidan Moffat y las incesantes conversaciones de los asistentes sólo hacían inteligibles los ‘Cheers!’ al final de cada canción, cuando la principal baza del grupo son sus letras, costaba mantener un mínimo de atención a lo que pasaba sobre el escenario.

Así, sin mucha pena ni mucha gloria, se fueron sucediendo los temas durante la primera hora, momento en el cual la banda abandonó el escenario para aparecer después Aidan Moffat y Malcolm Middleton con una guitarra acústica como único instrumento. Y fue curioso como desnudando unos preciosos ‘Packs Of Three’ y ‘Turbulence’ consiguieron hacer que el público les prestara atención y, oh, maravilla, se emocionara. A partir de ahí, apoyándose en el repertorio más (ejem!) bailable de su último álbum (‘Dream Sequence’, ‘[If There’s] No Hope For Us’) sí hicieron un buen show, que remataron con una sorprendente ‘It’s A Heartache’, el mega-hit de Bonnie Tyler, que paradójicamente fue el tema más celebrado y sentido de la noche. Agridulce. 6

  • Lo de la gente hablando no tiene nombre. Yo no sé qué pasa en Madrid, si es porque la mitad de la gente va invitada y no sabe que va a ver, o es que el ir a conciertos es ahora tan cool que se paga 15 eur por tener una hora de conversación con música en vivo de fondo. Normal que los grupos no emocionen. Con semejante público se tiene que quitar las ganas de tocar.

  • Pues yo no puedo decir mucho, porque conifeso que fui invitado y mis acompañantes eran de los que más hablaban, aunque me joda decirlo. Pero sí, normalmente hay una gran falta de respeto a los artistas y, sobre todo, al resto del auditorio. Es curioso que cuando más silencio hubo fue cuando tocaron los dos temas acústicos. Y en cuanto empezó de nuevo el ruido, a rajar otra vez. Así que nada, ya saben los artistas: todo en acústico! ;-)

  • ajosado

    Pues no sé yo si es peor lo que vivieron ustedes o lo de DCFC en Copércino. Además de que el sonido fue bastante malillo, los coros de la gente en la mayoría de las canciones me sorprendió… para mal. Ni siquiera se escuchaba a ben gibbard. O sea que otra cuestión más al post: ¿la gente para 20 euros para ponerse a cantar a grito pelao y no escuchar al grupo? ¿después qué cuentan a sus amigos acerca del concierto, “joé tío canté de puta madre”?

  • Es penoso. Me sumo a vuestra reivindicación. Desde mi experiencia, puedo decir que también conozco a gente que va gratis o invitada a los conciertos y luego o no aparece o se pasa el concierto molestando, hablando, etc.

    Está claro que nada como pagar para disfrutar de verdad de un concierto. Parece que la gente se obliga más o algo.

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