Tarik y… / El hueso y la carne

Por | 14 Feb 08, 2:13

tarik_elhueso_y_la_carne.JPG Hace unos meses iba en el coche al salir de trabajar cuando me quedé absorta ante una melodía que traía a mi memoria retazos del repertorio de diversos artistas pop de finales de los años 60. La letra bien podía haber sido firmada por Los Bravos como una de esas canciones suyas llenas de rodeos y subterfugios que reclamaban libertad en medio del regimen franquista. Se trataba de ‘Vuelta a los colores’, de Tarik y la Fábrica de Colores, una de las mejores canciones de ‘El hueso y la carne’, otro disco que se quedó fuera de nuestro recuento de 2007.

El proyecto de Álvaro Muñoz se completa en este LP de forma concisa y directa con un pop rock sin artificios. El pop de guitarras y distorsiones cuando hacen falta, de letras claras y melodías fáciles. A ‘Vuelta a los colores’ le acompañan un par de hits más que hacen que el disco gane puntos por momentos. Delicias como ‘Fontaine, fontaine’ (una brisa proveniente desde, como poco, el Cañón del Colorado o la misma montaña de Brokeback) o ‘Agosto, por ejemplo’ (que indudablemente reaviva mis recuerdos juan&juniorianos y sus sucesoras variantes) hacen que ‘El hueso y la carne’ ocupe un hueco más que interesante en la larga trayectoria del cordobés.

Tarik y la Fábrica de Colores estarán este sábado 16 en Neu! Club y continuarán con su gira primaveral por las principales ciudades españolas. Detalles de salas y fechas en su MySpace.

Calificación: 6,8/10
Temas destacados: ‘Vuelta a los colores’, ‘Agosto, por ejemplo’, ‘Fontaine, fontaine’
Te gustará si te gustan: Lori Meyers, el pop-rock retro cantado en castellano
Escúchalo en: su web, MySpace

  • Te gustará si te gustan… Cooper y Los flechazos también.

    Casi coincidimos en la nota! Yo le puse un 6’5. Esperaba un pelín más después de Sequentiaale.

  • Patrullero

    mmm, ayer me pase por la fnac y no se si fiandome bien de Supervago (bueno, de supervago, supernovapop,rockdeluxe, mondosonoro…) me pille el disco de El Guincho y al ver este de Tarik me quede con la cosa de comprarlo o no, y es que Sequentiaale me gusto mucho y tirarme a la piscina con este disco me daba miedo… Eso si, leyendo esto, no se si deberia darme mas miedo o hacerme volver a por el…

  • Sí, hombre, vuelve a por él… 9, 10 euros para un tío que lleva toda la vida ahí. No creo que cuando seas famoso y en jenesaispop te pregunten qué disco te arrepientes de haber comprado digas que este.

    Sequentiaale es mejor, pero este también es muy decente.

  • Patrullero

    Bueno, pues para mi siguiente visita lo comprare que seguro qeu cosas mas terribles y por mas pasta me he comprado ;)

  • Greg

    ¿6,5? ¿6,8? Esto de poner nota a los discos… Las notas dejémoslas para los atormentados universitarios. Una nota es siempre injusta, sea cual sea. El Hueso y la Carne me parece un discazo y creo que Sequentialee, ciertamente, también lo era. Eso sí, bastan un par de escuchas más o menos superficiales para darte cuenta de que un disco no tiene mucho que ver con el otro, salvo que los dos están firmados por el mismo autor, lo que me parece un ejercicio de versatilidad sin precedentes en la historia del pop de este país. El Hueso y la Carne es un conjunto de singles, uno detrás de otro, sin más. Contiene la esencia del pop: canciones de siempre. Y canciones buenas. Nada de amaneramientos indies, atmósferas lloronas al uso, poses guays, ni nada de eso. Porque me da que Álvaro Muñoz es un tipo que, aun considerado raro, maniático, caprichoso, está de vuelta de todo y seguramente sea muy escéptico con todo lo que rodea a las modas y las tendencias efímeras. Esa, claro, es mi opinión, pero ¿qué más puedo decir? ¿Que me ha gustado un 8,2? ¿Un 9,6?

    Mañana iré a Arco con mi novia, a ver cómo está el arte contemporáneo. No creo, sinceramente, que vayamos poniendo notas por las galerías.

  • tiene que paaasaaar!!!

  • Greg, yo no sé cómo hacen exactamente mis compis de blog para ponerle la nota a los discos pero yo le pongo nota a cada canción una por una y luego hago media. Y pongo lo que me sale, a veces redondeando, a veces no.

    Al tratarse de una crítica, hablamos de un juicio, es decir, algo completamente subjetivo. La nota es una manera peor o mejor de trasmitir mi opinión sobre la obra, ya sea un disco, un programa de TV, una película, ¿por qué no una exposición? Si conoces jenesaispop verás que ponemos notas a casi todo. Cuando alguien te pregunta “¿Qué tal está esa película?” contestarás bien, mal o regular, ¿no? pues cada una de esas valoraciones se puede traducir en una puntuación dentro de la escala que se quiera. Toda esta parrafada era para decir: ¿qué tiene que ver esto con universitarios atormentados?

    Y sí, este disco me ha gustado un 6,8 sobre 10. :-)

  • Por alusiones

    Yo pongo notas porque me divierte, pero yo lo hago todo en serio, pero a la vez no me tomo muy en serio.

    Al último disco de Magnetic Fields le he puesto un 5’99. Evidentemente, este tipo de notas no me las creo ni yo, pero insisto, lo hago por mero pasatiempo, claro que el numerito siempre va asociado a la impresión general que me he llevado del disco. En el ejemplo que he puesto, porque creo que no llega por los pelos al 6, que para mí es cuando un disco pasa de normalito a bueno, y porque “Distortion” ha sido un disco producido con unas intenciones muy determinadas y… HUY… no ha llegado del todo a sus objetivos…

    En otros sitios ponen estrellitas y medias estrellitas. En otros, puntitos. En algún medio con el que colaboro me exigen que diga si el espectáculo tiene de 1 a 5 puntitos negros…

    Lo de la nota numérica es otra manera, nada más. Quizá es que yo he leido muchos Zipi y Zape de pequeño… pero atormentado yo… no… ese es thom yorke…

  • Lo de las notas pues sí, es un poco estúpido, pero personalmente soy bastante contrario a esas críticas que hacen en algunos medios en los que el crítico se lía, se lía y se luce mucho pero al final no sabes si el disco está bien o mal. Es muy bonito dar vueltas sobre un disco y que no te lo den todo hecho, pero con el volumen de discos que salen hoy, agradezco las notas… Así de un vistazo sabes si se recomienda o no.

    Eso sí, a lo de la media aritmética por canciones no he llegado. Lo he hecho sólo alguna vez

  • Greg

    Bueno, Angèle, no quisiera entrar en una polémica creciente sobre este asunto. Sólo me he permitido criticar vuestra forma de criticar, pero lo hago, desde luego, sin acritud. Eso sí, ¡jamás pondría nota a vuestras críticas! Sólo creo que cuando hablamos de música, pintura, literatura, cine… es más apropiado el uso de calificativos, por ambíguos que sean, por inexacto que sea el lenguaje, para describir las sensaciones que una manifestación artística provoca en nosotros. Porque lo de las notas es, no sé, tan frío, tan científico… Sin duda, el comienzo de tu respuesta a mi comentario sonaba a que te estabas burlando descaradamente de mí, pero luego he visto que iba en serio. Creo. Porque no acabo de imaginarme (y como siga pensando en ello me va a empezar a parecer una práctica divertida) estar cenando con unos amigos en un restaurante mientras ponemos nota a cada uno de los platos, más el vino, para luego extraer la media. Y luego, ¿qué? ¿Ponernos nota unos amigos a otros, dependiendo del interés que susciten nuestras anécdotas y conversaciones? ¿Y así quedaría claro lo bien o mal que comimos aquella noche y lo mucho o poco que nos divertimos? Uf.

    Pero bueno, por lo demás, me gusta este blog y desde ahora me concentraré más en vuestras palabras y menos en vuestros números.

    Abrazos.

  • Jo, Greg, ¿tú no ponías notas, de más a menos, a quien te gustaba en 1º de B.U.P.? :-D

    Bueno, tampoco hay que tomárselo así, ¿eh?. Confieso que lo de la media lo hago con los discos a los que no les veo clara la nota que le voy a poner. Porque para mí hay diferencia entre un 6 y un 7,5 y, desglosando, me veo más segura con lo que pongo. Y no creo que sea ni tan frío, ni siquiera tan “científico” como lo planteas, porque para eso hay un texto antes. Es más bien algo ¿orientativo?, llamémoslo “práctico”, para alguien que no puede o no quiere leerse la crítica, como dice supervago. A mí me parece más insano y pretencioso el “Te gustará si te gusta” porque sobre gustos… ya se sabe.

    Esta discusión me parece un 1/10 de interesante :-) . Me da pena que estemos hablando de esto y no de Tarik y también que a veces se me tome tan en serio cuando me suelo estar partiendo de risa con casi todo.

  • Greg

    Es que a mí, en 1º de BUP me gustaba la profesora de Biología y, claro, era ella quien me ponía a mí la nota.

    De todas formas, llevas razón: a raíz de tu crítica del disco de Tarik y la Fábrica de Colores (por cierto, me gustan mucho desde hace tiempo y no soporto dos temas seguidos de Lori Meyers, con quien se les compara a veces), hemos dejado de hablar de la banda en cuestión y nos hemos distraído demasiado con otro tema.

    Pues nada, que larga vida a Tarik y que mañana estoy en el Neu Club, porque esta vez no me los pierdo.

    Y larga vida a este blog, también.

  • Qué bien, pues luego nos cuentas el concierto, Greg. Yo no puedo dividirme más este sábado que me gustaría ir a ver a Uke pero no me va a dar tiempo queriendo también ir al Sol a ver a Cola Jet Set.

    A mí Lori Meyers me encantan salvo en tres o cuatro temas que se ponen bastante pesados. Con este disco de Tarik me pasa un poco lo mismo con algunas canciones como ‘Tiene que pasar’ o ‘Tormenta esta noche’ que no me acaban de cuajar.

  • Greg

    Bueno, pues aquí estoy otra vez para contaros el concierto de Tarik y la Fábrica de Colores en el Neu Club, el pasado sábado 16.

    Un aforo de más de doscientas personas, una noche en la que había tanta oferta de conciertos en Madrid, es ya un buen detalle. El ambiente era entusiasta y quizá un pelín eufórico (sobre todo por parte de unas primeras filas bastante animadas) para lo que se dice de la banda: que si son austeros, que demasiado serios a veces, que no hacen cómplices concesiones al público…

    Veremos cuál es la reacción de Álvaro y los suyos al salir al escenario, pensé. A las 10:15 empezó a sonar una sintonía hollywoodiense (todavía no he averiguado de qué película viene) y poco más tarde aparecían cuatro delgadas siluetas ocupando sus puestos. Bien, pues no parecían nada desganados, sino bastante predispuestos a ofrecer su repertorio con toda la energía del mundo. El comienzo fue inmejorable: el riff de guitarra inquietante y desgarrador de Antes De La Niebla parecía una introdución intensa, pero contenida, del estallido de fuerza que vendría después con I See A UFO, Tormenta Esta Noche, Nadador… Mención especial para esa supercanción que es Agosto, Por Ejemplo: “Esta es la historia de un amigo / Que no viene a mis conciertos / Porque él está en el mundo de los vivos / Y yo, en el de los muertos”. De verdad que me emocionó.

    Apenas llevaban una media hora de concierto, cuando anunciaron una de las sorpresas de la noche: la aparición de Fino y Cristina, de Clovis, acompañando a la banda en Vuelta A Los Colores, que se hizo cortísima por el buen rollo que se apreciaba sobre las tablas. Preciosa canción, llena de melodía y mensaje de inconformismo que Álvaro dedicó con pícara mala leche a “ese club de solteros con faldones negros que se empeñan en decirnos cómo tenemos que educar a nuestros hijos, cómo tenemos que amarnos, etc.”. Se refería, claro a la Conferencia Episcopal.

    Vinieron también en bloque temas del disco anterior, Sequentialee, que el público recibió con entusiasmo. Y es que algunas de esas canciones son ya clásicos del pop español, a pesar de que no cuentan con más de dos años de vida. Vengan Los Amantes, Porque Es Domingo o A Balón Parado sonaron perfectas, y las coreamos de buen grado. El sonido, intenso y guitarrero, acompañó lo suyo.

    En la recta final vino la segunda sorpresa de la noche: Clara, de Underwater Tea Party, saldría a acompañar el los coros de Velve Suicide, adaptada al directo como un estallido de guitarras que pusieron los pelos de punta a más de uno. Qué intensidad puede alcanzar esta banda con un par de guitarras, un bajo y un Eric Jiménez aporreando con fuerza la batería. Genial. Álvaro se desgañitaba en el estribillo final, mientras Clara aportaba un toque de delicadeza en medio de la tormenta.

    Subir Al Tren, canción con la que se despidieron antes de salir con los bises, sonó aún mejor que en el disco, gracias a un sonido de guitarras arrolladoras y densas que parecían imparables. Luego, dos propinas de lujo: Algo Que Cae Como La Lluvia, a lo Jesus and Mary Chain, y Entonces Por Qué, rescatada de la primera época de la banda y que incomprensiblemente suena tan actual como la que más. Quizá ese sea uno de los secretos de Tarik y la Fábrica de Colores y por qué me gustan tanto. Quizá la explicación está en su habilidad para hacer canciones que no pasen de moda, al margen de las corrientes y de las poses. Como ellos dicen, esa es la historia del pop.

    Para mí y mis amigos fue una noche mágica que espero se repita con más frecuencia. Es una lástima que esta banda no se prodigue más en apariciones en público, y esté siempre tan rodeada de polémica con sus cancelaciones, sus cambios anímicos y todas esas cosas que se cuentan de ellos. Aquí, un fan.

  • ¡Muchas gracias, Greg!

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