Mayo de 2009. Jim Jarmusch estrena en Norteamérica su nueva película, ‘Los límites del control’, y servidor, que anda por allí haciendo no viene al cuento qué, sugiere a sus amigos canadienses que vayan con él a ver el filme puesto que está rodado en el barrio madrileño en el que vive. El mismo vecindario del que les lleva hablando maravillas unos meses. En la misma plaza por la que varios días vio pasear a una enigmática rubia con sombrero vaquero para luego darse cabezazos en la pared por no haber reconocido, teniéndola tan cerca, a Tilda Swinton. Desde luego que aquello, más que una película, se había convertido en algo así como una cuestión de orgullo personal.
Pero todos sabemos que el cine siempre refleja fielmente los ambientes en los que transcurre la acción. Así que cuando es la cara más sucia de Madrid la única que sale en pantalla, cuando para el director todas las esquinas parecen oler a orines de la noche anterior, y todas las paredes son una única piel de carteles semi arrancados tatuada con feas firmas, la decepción hace, irremediablemente, su aparición. Y te cabreas, y te indignas, y aseguras que no te ha gustado nada la película aunque no puedes determinar qué porcentaje de decepción corresponde al retrato de Madrid y cuánto al esnobismo de un autor que, cuando quiere, sabe tomarnos el pelo como quiere. Otra estafa de arte y ensayo con el arte siempre por delante, como debe ser.
En ‘Los límites del control’ Jarmusch cuenta la historia de un misterioso hombre, encarnado por Isaach de Bankolé, cuyas actividades están totalmente fuera de la ley y nunca lo oculta. Un silencioso solitario que viaja a España para terminar un trabajo de encargo. Un alma muda que desconfía de todos y que nunca revela su objetivo a nadie. Un caballero de costumbres que sólo cambia de traje cuando cambia de ciudad y cuyas visitas al Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía son igual de monótonas que una vida vivida en una terraza, en torno a dos cafés solos, esperando a que alguien le pregunte si habla español. Y así hasta el infinito.
Porque esto es lo que Jim Jarmusch ofrece al espectador: el aburrimiento a través de la reiteración. Mismas escenas, mismos diálogos, mismas situaciones repetidas hasta la saciedad ya sea en Madrid, Sevilla o un desierto de Almería. Mucho silencio. Mucha chicha de relleno. Que sí, que según la sinopsis enviada a la prensa el filme habla de un viaje definido y onírico que le obligará a atravesar a la vez el país y su conciencia, pero la verdad es otra muy distinta. Que para viajes en la película, como mucho, el del tripi que se metió el guionista y director a la hora de plantearse semejante historia. Valor del bueno.
Han pasado los meses y la película se estrena por fin en España tras su breve paso por San Sebastián. Los críticos no se mojan demasiado, pero por lo que se ha podido leer no ha entusiasmado. Pero tampoco se puede hablar de fracaso. Al menos las críticas publicadas hasta el momento no parecen tenerle tanta tirria acumulada como yo. Así es cuando descubres que, como si de un noviazgo roto se tratase, con los meses, del cine, olvidas lo malo para recordar sólo lo mejor. Y entonces piensas en la impecable fotografía, en Bill Murray, en John Hurt sentado en una terraza sevillana, en los cuadros del Reina Sofía, en que la suciedad ambiental de las calles de Madrid, nos guste o no, es tan real como la vida misma… ¿Historia de un renuncio anunciado? No maten al periodista, que aquí nadie tiene la culpa de que, al lado de ese carísimo folleto turístico llamado ‘Vicky, Cristina, Barcelona‘, cualquier visión pegada a los pies de la realidad nos parezca una obra maestra. Que insisto, no es el caso. 4,5

19 Comentarios
Bueno, no os lo toméis tan a mal, porque, seamos honestos, Madrid está bastante guarrete después de una noche de marcha.
El centro de Madrid es guarrete y por eso tiene tanto encanto, si no la gente se hubiese ido a vivir a otro lugar.
De este director me encantó “Flores Rotas” y la crítica la daba bastante buena nota. Un película lenta pero que no aburre. No se como será esta nueva pero no la ponen muy alla.
Ya que mencionais “Vicky, Cristina Barcelona”, pues me quede pegado a la butaca de lo mala que me pareció. Y vamos, más Tipical Spanish no podía ser. Una mierda de película, al igual que me lo parece Scoop y Match point que no me dicen nada. Las que más me gustan “El escorpion de Jade” y “Un final made…”, entretenimiento puro.
Me apetece mucho verla, luego si eso comento sobre la peli en si, pero en relación al post, sólo decir que Madrid es una ciudad sucia: observad, mirad cómo arreglan una calle del centro, asfaltan o adoquinan, ponen esas farolas fernandinas tan cursis, arreglan las aceras, o las peatonalizan, alicatadas hasta arriba… y al mes están igual de mal que antes. Es un fenómeno intrínseco. Por no hablar de los tags, graffitis, y carteles acumulados y rotos. Los pises y botellones de los fines de semana son tema aparte y puntual. Lo que pasa es que nos hemos acostumbrado y ya casi no lo vemos, pero claro, si sale en una peli, canta.
Y de Jarmusch, ya desde “Stranger Than Paradise”, se dice que es aburrido; para mi es un tipo de cine que según cómo te pilla, pero personalmente me gusta mucho su obra.
¿¿¿“El escorpion de Jade” y “Un final made…”???
Pues vaya gusto más peculiar…
¿Que tiene de mentira? Madrid esta muy guarro y da sensación de asco…Además estan las miles de pintadas que indundan las paredes o los escaparates.
SEÑORA BOTELLA, MÁS MULTAS!!!
“Match Point” solo por el tremendismo existencial, el homenaje (nada encubierto) a “Crimen y Castigo” y la desaparición del personaje arquetípico de Allen (ya sea interpretado por él o por otro); solo por eso, ya me parece la mejor película de Allen desde “Desmontando a Harry”.
Sobre la película de Jarmusch. No la he visto. Pero es verdad que cada uno ve, percibe, las ciudades de una forma muy distinta, o muy parecida, unos de otros (a mí Madrid me dice poco). El barrio en el que vivo en Zaragoza no es precisamente el más limpio. Pero a mí me gusta. Es mi barrio. Como digo no he visto la peli, y puede tranquilamente ser una mierda, pero tiendo a confiar en un “pavo” que ha rodado “Flores rotas” y, sobretodo, la dupla “Dead Man” y “Ghost Dog”.
ay la plaza san ildelfonso
ay oscar jaenada
ay gael
Esta en concreto no la he visto, pero en general el estilo de Jarmusch me recuerda Gus Van Sant no comercial, es decir, de Paranoid Park y similares. Se deshace de la narración tradicional para centrarse en la evolución del personaje. Lo malo es que no te das cuenta hasta que acaba la peli… No es muy de mi estilo, la verdad.
Coffee & Cigarettes era un auténtico suplicio de escenas iguales una detrás de otra.
Jarmusch es un poco pesado…
Uy si Jarmusch se fuese a rodar a La Rosilla…
se iba a hinchar…
Últimamente no estoy de humor para Jarmusch, así que la dejaré pasar.
Y a Vicky, Cristina, Barcelona solo le falta Manolo Escobar conduciendo un burrotaxi para salir en “Cine de Barrio”.
a ver si tengo oportunidad de verla
ay, cuando se va a dar cuenta la gente que lo aburrido no tiene por qué ser malo, ni siquiera tiene por qué resultar aburrido a otras personas…Jarmusch no es la alegría de la huerta, pero un artista tan riguroso y peculiar merece un respeto y ser considerado de otro modo, pienso yo. Y Jordi Costa le ha puesto 5 estrellitas en la Fotogramas.
Hombre, seguro que el barrio madrileño en el que vives es la hostia, me fío de eso, no te digo yo que no.
Ahora, bien, despreciar así, con esa pobreza de argumentos, entiendo por pobreza de argumentos “es que el barrio en lo que viene siendo la realidad es más bonito”, despreciar así, en fin, una película extraña, un poco desorientada a veces, es cierto, pero tan, tan interesante desde el punto de vista formal… pues es poco serio, creo yo.
¿El problema de una película es que los paisajes, cualesquiera que sean, no salen como nosotros los vemos? Pues se me ocurre, por ejemplo, que seguro que los apartamentos y las azoteas de la gente de clase media de los barrios que no son guays de Nueva York no son tan bonitos como en “Two Lovers”, pero menos mal que eso no resta valía a la película (preciosa, la última de James Gray, que aprovecho para recomendar.
En fin. Se pone uno un poco fan de Tokyo Hotel con el amigo Jim, lo admito.
¿porque david lynch y jim jarmusch parecen las versiones bizarras de james stewart y lee marvin respectivamente? bienvenidos a la nave del misterio…
y curiosamente los dos compiten a ver a quien le llega más alto el tupé…¿lo hacen para parecer más altos o como receptor de ideas a modo de antena?
A mi siempre me ha gustado lo que ha hecho Jarmush. Habrá que verla antes de opinar.
Arte y desmayo.
Que la lleven a Copenhague para promocionar la candidatura de Madrid!! :D
Sólo he visto Down By Law, que en su día parecía la salvación del cine mundial, y a mi me pareció un coñazo de principio a fin…