Jonston / Veo visones

Por | 11 May 12, 10:22

Más psicodélico, desenfadado y exultante que nunca llega el nuevo trabajo de Jose Martorell. Después de la frescura de su debut y el un poco más elaborado segundo álbum, ‘Taller de memoria‘, Jonston ha preparado una colección de canciones de formato atípico en su conjunto pero que representan lo que en esencia siempre ha habido detrás de este artista. Grabado en los estudios de Paco Loco, al igual que su trabajo anterior, vuelve a repetir fórmulas ya conocidas pero con una pequeña vuelta de tuerca que no hace sino consolidarlo como uno de los compositores más espontáneos y efectivos del pop en castellano.

Más libre en las formas pero fiel a su estilo, en ‘Veo visones’ sale el trovador que ya conocemos. El de historias fantásticas que explican la cotidianidad con curiosa sencillez. El disco empieza fuerte y tras una intro de cuerdas distorsionadas nos sitúa en ‘Yo quiero ser astronauta’, una bonita promesa de amor con unos vientos optimistas y deliciosos que van anticipando lo que vendrá después: melodías de las de recordar, aptas para tararear a todas horas, como las de ‘Apaga y enciende’ o la destacable ‘Caballo de Troya 25’, sin duda de los mejores temas del álbum.

La psicodelia, tanto en letras como en arreglos, tiene una presencia importante en ‘Veo Visones’. Como el propio título, que hace dudar de lo que uno lee y lo que el cerebro le sugiere leer, el corte que da nombre al conjunto viene bien cargadito de alucinaciones y de teclados, a lo ‘Lucy In The Sky With Diamonds’, también de luces, de voces, visones y visiones. Y cosas parecidas suceden con ‘Presentimiento de culpa’ -la segunda parte de ‘Calamar con sombrero’- o ‘Termotanque (Nada como el hogar)’.

‘Canción de fotosíntesis’, la de letra más vainiquera, trata la relación de una mujer de avanzada edad con sus propias plantas y cuenta con un resuelto solo de piano que invita a echarse un baile en la plaza, como si fueran las fiestas del barrio. ‘Viviendo la vida de los demás’ sigue una línea tranquila en su armonía, lo que no quita que se haya nutrido de curiosos arreglos que le confieren ese aire de despedida solemne y misteriosa a la vez, idóneos para cerrar el álbum.

Entre las rarezas más llamativas encontramos ‘Bat-chulapo’, un tema que nos traslada al mundo de un superhéroe muy madrileño que, “con la capa almidonada”, no le teme a nada y alterna fases de rock guitarrero con el organillo barquillero más tradicional. Al atuendo de chulapo Jonston ya nos tiene acostumbrados, véase el clip de ‘El cuentacuentos‘. De aquí a la miniserie (o fotonovela, en su defecto) inspirada en el castizo valentón no queda nada. Jonston: ese chulo que castiga.

Calificación: 7,75/10
Lo mejor: ‘Caballo de Troya 25’, ‘Presentimiento de culpa (Calamar segunda parte)’, ‘Apaga y enciende’, ‘Canción de fotosíntesis’
Te gustará si: te gusta el lado más psicodélico de Los Brincos o te imaginas a The Small Faces cantando en castellano y te seduce el resultado
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