Deftones / Koi No Yokan

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Deftones / Koi No Yokan

El nu-metal fue una tendencia musical muy popular entre los adolescentes más “torturados” en la segunda mitad de los 90 y principios de los 00, cuando su estrella desapareció en el firmamento. Aquellas bandas con pintas de tipos duros vestidos con pantalones anchos que cantaban o rapeaban sus miserias a ritmo de guitarras monocordes (sin solos, por favor) dominaron el territorio más agreste de la escena. A algunas como Limp Bizkit, el tiempo les ha jugado una mala pasada y ya no saben qué hacer para recuperar posiciones. Otros que andaban perdidos, como Korn, han logrado reinventarse con mayor o menor dignidad en su giro al dubstep. Por suerte, hay algunos de estos conjuntos que, sin tener que sacrificar su estilo, han logrado seguir adelante e incluso llegar a cotas más altas (al menos críticamente hablando) o por lo menos mantenerse firmes. Slipknot podrían ser uno de estos, pero para el que escribe, el grupo que mejor ha aguantado el paso del tiempo son Deftones. Ajenos desde hace mucho a cualquier etiqueta o moda, los de Chino Moreno han seguido un camino propio con brillantes discos como ‘White Pony’ (2000), ‘Deftones’ (2003), ‘Saturday Night Wrist’ (2006), o ‘Diamond Eyes’ (2010, su último lanzamiento hasta la fecha), con los que han crecido más y más hasta hacerse con un terreno propio que poco tiene que ver con aquella moda pasajera a estas alturas.

Algo que suele suceder en la trayectoria de una banda es que sus primeros álbumes son los más excitantes y donde se sientan las bases sobre las que edificar una carrera que con los años se diluye, cayendo frecuentemente en la autoparodia o simplemente facturando unas canciones que no hacen sino recordar a sus primeras composiciones, provocando que el oyente siempre vuelva a las mismas y que cada nuevo disco sea una excusa para girar y como mucho presentar dos temas nuevos en los conciertos y tirar de grandes éxitos en el resto del set. En el caso de Deftones sucede todo lo contrario: no solo no pierden comba sino que mejoran cuanto más maduran, tanto a nivel musical como estético (videoclips, diseño de las portadas, etc.) y para no perder las buenas costumbres, ‘Koi No Yokan’, su nuevo álbum, riza el rizo y pone el listón bien alto. Con el acento cada vez más puesto en la melancolía, su potente infusión de rock y metal se ha alejado definitivamente de las características que los agrupaban con dicho subgénero para abrazar territorios más propios del post-metal de grupos como Isis, pero con una menor densidad que les hace sonar directos y al grano y con el concepto clásico de canción y melodía al frente.

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Con un título prestado del japonés (que vendría a significar o simbolizar el chispazo que sienten los enamorados cuando se conocen), el séptimo álbum de los de Sacramento contiene toda la complejidad y riqueza tanto rítmica como de las guitarras y sintetizadores, con la habitual pegada y densidad de los muros de distorsión de Stephen Carpenter. Pero tras ese muro hay una vulnerabilidad más patente que nunca, tanto en la manera de cantar como en las letras de Moreno. ‘Koi No Yokan’ es de esos discos que, para que cobren sentido, necesitan ser considerados y escuchados como un conjunto. Las canciones sueltas o reproducidas aleatoriamente pueden ser disfrutables también, pero al ser un álbum tan compacto, tan monolítico, lo ideal es darle al play y dejarse llevar.

El viaje frecuentemente tiene terrenos escarpados, como en la inicial ‘Swerve City’, ‘Leathers’ o ‘Poltergeist’, los cuales hay que atravesar con decisión para descubrir la belleza que contienen (y la recompensa merece la pena). Tras estos, el oyente se adentra en los paisajes más densos y nocturnos (los tonos oscuros son los que prevalecen a lo largo y ancho del álbum) de ‘Entombed’, ‘Graphic Nature’, ‘Gauze’ y sobre todo ‘Tempest’, a todas luces el mejor tema, con una sensualidad y unas cadencias tan sugerentes como explosivas. Hacia el final del trayecto, la intensidad se relaja, pero aún se puede encontrar uno con golpes inesperados como los de ‘Goon Squad’ para terminar con la reflexiva calma de ‘What Happened To You?’ (tampoco es una balada, pero es la más tranquila al compararla con la intensidad de sus compañeras) y llegar a la conclusión de que con Deftones no hay que catalogar o etiquetar, sino confiar plenamente en sus capacidades, pues pocas bandas de similares comienzos han tenido una madurez tan deslumbrante.

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Calificación: 8/10
Lo mejor: ‘Tempest’, ‘Leathers’, ‘Swerve City’, ‘Poltergeist’, ‘Goon Squad’, ‘What Happened To You?’
Te gustará si te gustan: A Perfect Circle, Isis
Escúchalo: Deezer

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