Yo La Tengo: de la tranquilidad a la furia

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Yo La Tengo: de la tranquilidad a la furia

No faltó quien preguntara en La Riviera a las 21:00 que a qué hora empezaban los teloneros. A las 21:04 y confirmando lo que ya se sabía desde por la tarde vía Twitter –que no habría artista invitado- Ira, Georgia y James entraban en el escenario, muy despacio y saludando al aforo con una sonrisa tímida. El concierto de Yo La Tengo se dividió en dos (o casi tres) partes: una acústica para entrar en calor y una eléctrica con extra de versiones. ‘Ohm’, que abrió el set, sonó casi como un susurro y consiguiendo una atmósfera muy especial: el público permanecía quieto, en silencio. Por un momento la sala estuvo casi a oscuras, sin luces de smartphones pululando. Los aplausos en medio de canciones se hicieron enseguida difíciles de contener. ‘Fade’, el último y sobresaliente disco de los de Hoboken, no lleva ni tres meses en el mercado, pero ‘Cornelia and Jane’, ‘Two Trains’ o ‘I’ll Be Around’ ya eran acogidas como clásicos. Tampoco faltaron los guiños al pasado: en esta primera parte pudimos escuchar la emotiva ‘Season of the Shark’, la muy celebrada (aunque se echaron en falta las trompetas de la original) ‘Black Flowers’, y para concluir la romantiquísima ‘Nowhere Near’.



Después de estos 40 minutos en el Mar de la Tranquilidad, James McNew anunció que descansarían un momento y volverían para un segundo «pase». La transición entre una parte y otra, que en un principio parecía aburrida, sirvió para coger fuerzas y para que fuera entrando más gente a la sala, que no consiguió lleno absoluto. Lo que vendría después se podía intuir gracias al cambio de disposición de escenario (mucho más despejado, cuando al principio el trío no estaba separado entre sí más de dos metros). Tras una nueva ovación, vuelta al tajo. Sonaban la hipnótica ‘Stupid Things’ y ‘Moby Octopad’ y su ritmo pegadizo. Eran ya muchos los que bailaban al son de la distorsión y es que las capas de ruido fueron una constante en estas casi dos horas. Mientras Georgia y James se mantenían prácticamente quietos, un enérgico Ira Kaplan se desparramaba por todos sus compañeros en el suelo durante los solos de guitarra. La juguetona ‘Well You Better’ sonó como pausa publicitaria antes de ‘Ohm’, sí, otra vez, pero ahora en su versión más épica. Faltó ‘Tom Courtenay’, uno de los poderosos clásicos de Yo La Tengo pero a cambio nos concedieron ‘Sugarcube’, una canción que seguro ha sido madrina de The Radio Dept. o TPOBPAH.

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‘The Story Of’ fue como vivir, salvando las distancias, los ’23 minutes over Brussels’ de Suicide. ‘The Story Of’ es solo una canción pero se alargó más del cuarto de hora, con capas aumentando conforme pasaban los minutos. El final llegó con Ira acercando la guitarra al máximo a su amplificador. Otro estallido de aplausos y el grupo abandonaba el escenario. Cinco minutos después estaban de vuelta para regalarnos cinco bises más uno. Entre ellos, ‘Let’s Compromise’ como recuerdo de su primer concierto en Madrid, hace ya 24 años, una versión de ‘Gates of steel’ de Devo –aunque hubiera valido cualquiera de ‘Yo La Tengo Is Murdering the Classics’- y en el final, una modesta Georgia que se ponía en el teclado para cantar ‘What Can I Say’.

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Fotos: Merridew.

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