Texas se aferran a sus mayores hits en La Riviera

Por | 10 Oct 13, 9:56

Una muletilla muy popular en las reseñas de conciertos, sobre todo en la prensa generalista, es “el grupo repasó toda su discografía”. Desde luego no es algo que se pueda decir de Texas, que anoche en La Riviera de Madrid pasó olímpicamente de la mayoría de sus discos. Si podíamos sentirnos un poco culpables por no haber incluido nada de ‘Mothers Heaven’ y ‘Red Book’ en nuestro top 25 de las mejores canciones de su promocionado 25º aniversario, lo suyo es peor: ignoraron completamente estos discos sumando además ‘Ricks Road’ y ‘Careful What You Wish For’ a los lanzamientos de los que no merecía la pena recordar nada. El grupo centra su repertorio en verdad a torno a tres de sus ocho álbumes: los muy exitosos ‘White on Blonde’ y ‘The Hush’ de finales de los 90 y el nuevo ‘The Conversation‘, recuperando sólo una canción de su debut y un par de su buen ‘Greatest Hits’.

El concierto se abre de manera bastante convincente con dos canciones que Sharleen Spiteri relacionaba en las entrevistas: su nuevo single ‘Detroit City’, que les ha dado un pequeño hit en radio en Reino Unido gracias a la adulta Radio 2 de la BBC, haciendo resurgir el álbum tímidamente en las listas; y la siempre celebrada ‘Halo’. En muchos de los casos, sus mayores éxitos siguen sonando igual que hace 10 años en directo: ‘Say What You Want’ incorporando una sección de su remix hacia el final tras requerir la participación popular en una parte más intimista, ‘Black Eyed Boy’ extendiendo su paradita… Sin embargo es difícil permanecer impasible al arsenal de hits. Estas dos últimas mencionadas canciones eran precedidas en el setlist de ‘Summer Son’, y sucedidas por ‘Inner Smile’ como cierre del concierto antes de los bises. Y antes habían sonado ‘In Our Lifetime’, la gran ‘When We Are Together’ o ‘In Demand’, alternadas con otras nuevas canciones como la muy bien resuelta ‘If This Isn’t Real’, ‘Dry Your Eyes’ o ‘I Need Time’. Se puede poner la pega a sus momentos más soul de perder algo de su definición en vivo: ni con una banda de siete personas el resultado se acerca más a la Motown que a una banda de pop-rock algo estándar (quizá ayudarían unos coros femeninos o algún viento o cuerda en directo). Sin embargo, la voz de Sharleen (ese elemento tan infravalorado en el pop actual) sigue encandilando sin resultar nunca molesta ni estridente ni excesiva, ni recurrir a pregrabados. Como su modelo de traje de chaqueta y chaleco y flequillo cubriendo la cara, es 100% auténtica.

Hacía tiempo que no acudía a un concierto en el que se encajasen frases en castellano tipo “de puta madre”, ni a uno en el que el público se arrancase con bien de “oé-oé-oés”, pero Texas podrían haberse llevado incluso una ovación mayor si se hubiesen estirado un poco con el repertorio, recuperando canciones que se echaron de menos como ‘So Called Friend’, ‘So Tired of Being Alone’, ‘And I Dream’, ‘Everyday Now’, ‘Prayer for You’, ‘Put Your Arms Around Me’ o ‘Insane’. Es decir, el grupo opta por recurrir a sus mayores pelotazos -esos que no puede dejar de tocar- pero no reivindica ningún éxito menor o favoritas de sus fans, decantándose en su lugar por temas nuevos o hasta ajenos.

Llegando al cierre de esos 85 minutos de concierto escasos, ‘I Don’t Want a Lover’ sonó en una aceleradísima revisión country, acompañada de una versión de ‘Jackson’ de Johnny Cash, de ritmo similar. Y el concierto se acabó tras un segundo bis con la solvente ‘The Conversation’ y una versión de Marvin Gaye, pero ahora ya no de ‘You’re All I Need To Get By’ sino de ‘I Heard It Through The Grapevine’, que habían ensayado esa misma tarde para tocar por primera vez. 7,5.

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  • peterSeller

    Completamente de acuerdo con toda la crítica. Faltaron muchísimos temas y el setlist quedó algo escaso, pero si que es cierto que vemos a Sharleen muy entregada con el público y una puesta en directo de las canciones del último disco que convence.

  • alvaro

    Coincido al cien por cien con “Sebas”, autor de este artículo, que se ve que sabe de lo que habla y de la trayectoria de Texas. Para un fan como yo, que compró Southside en casette, tiene todos sus discos y ha ido a varios conciertos, el de ayer fue un concierto escasito y negando gran parte de sus mejores temas (y mira que tienen para elegir). Yo disfruté como un enano, porque sólo con ver a Sharleen cantando ya me basta, pero me llevé un sabor agridulce al final, esperando esas canciones que no llegaron a pesar de tener un público entregado a sus pies.

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