Las claves visuales de los vídeos de Pxxr Gvng, Miike Snow, Ladyhawke, Los Punsetes y HATEM

Por | 18 Abr 16, 20:00

pxxrgvngContinuamos con la sección ‘Estética de videoclips’ interpretando las imágenes de algunos de los más destacados vídeos que hemos visto en las últimas semanas.

‘Tu coño es mi droga’ (Pxxr Gvng)

La letra de la canción será muy burda o muy “demigrante”, pero el vídeo de ‘Tu coño es mi droga’ le ha salido a Sergio Caballero (codirector del Sónar y autor de las muy desconcertantes y enigmáticas ‘Finisterrae’ y ‘La distancia’) más fino que la tira de un tanga. Pocas veces se puede ver tal grado de coherencia entre forma y contenido, entre la repercusión de un fenómeno y su traducción en imágenes. Lo fácil hubiera sido hacer esto. Pero Caballero propone algo muy diferente. El formato vertical (disruptive) no es nada nuevo, lo sabemos. Se lleva utilizando en la industria audiovisual desde hace varios años, incluso en el cine (ver ‘Mommy‘). Pero lo que sí me parece novedoso es la manera que tiene el director de combinarlo con ese scroll infinito tan lleno de significados. Una forma de emular la navegación en el móvil, en WhatsApp (donde, no por casualidad, se lanzó el clip), pero también una decisión estilística que se puede leer de dos maneras: como el perfecto correlato del estribillo-mantra que da título a la canción y, puestos a decir lo que nos salga del coño, como la metáfora visual de un cunnilingus.

‘Genghis Khan’ (Miike Snow)

Miike Snow hacen honor a su nombre. El director Ninian Doff, autor del impactante ‘Sometimes I Feel So Deserted‘ (Chemical Brothers), ha realizado el nuevo vídeo de la banda sueca siguiendo la misma estrategia narrativa que utiliza el prolífico director japonés (Takashi Miike): revolver los géneros hasta extraer de ellos nuevas y sorprendentes lecturas. ‘Genghis Khan’ empieza como una parodia de las películas de Bond de los sesenta (‘Goldfinger’, sobre todo). Pero de repente dan las cinco. A partir de ese momento asistimos a un sorprendente melodrama cómico donde el supervillano aparece retratado como un gris Don Draper encerrado en un armario de cotidianeidad del que solo podrá salir -¿o soñar salir?- a través del baile. Una simpática parodia sobre la banalidad del mal y la represión sentimental que incluye una irresistible coreografía final tan contagiosa como la canción.

‘A Love Song’ (Ladyhawke)

Aunque uno esté más cansado de la estética ochentera que de ver perrear a cantantes culonas, lo cierto es que después de ver este vídeo no queda más remedio que rendirse a la evidencia: ¡joder, sigue funcionado! ‘A Love Song’ es una gozosa celebración del poder terapéutico de una canción pop y de su capacidad para transformar la más anodina de las realidades, tanto sentimentales como laborales. Al igual que una película de John Hughes, a la que Ladyhawke podría poner perfectamente banda sonora, la “chica de rosa” reparte besos y carantoñas entre los clientes de un videoclub: el nerd, la gótica, el quinqui, el adulto pajillero. Y lo hace a través de festivos zooms y coloristas cortinillas. ‘A Love Song’ es más un homenaje nostálgico que una parodia irónica, un viaje en el tiempo con una ventana en el presente: Pip Brown cantando sobre un fondo animado obra de Paul Robertson, no por casualidad el autor de uno de los homenajes ochenteros más celebrados de los últimos años: la fabulosa intro del capítulo ‘My Fare Lady‘ de Los Simpson.

‘Opinión de mierda’ (Los Punsetes)

Los Punsetes en Barrio Sésamo. Los Ganglios, autores del vídeo (con producción de Canada), emulan la estética y la sintaxis del mítico programa infantil (formato 4/3, mucho plano estático y frontal, decorados baratos, iluminación plana, rótulos ochenteros) y lo combinan con collages de inspiración surrealista (o de los cortos de Zulueta) articulados a través de la boca de Ariadna, la cantante. Bocas que expulsan líquidos, que sueltan recortes o a las que le crecen los colmillos. Bocas para dar opiniones de mierda y contar miserias. Un divertido choque estilístico entre la canción y su ilustración que, además del insólito baile de Ariadna, contiene otro detalle muy relevante: un levísimo pero muy potente guiño sonoro final con más poder de evocación que la magdalena de Proust.

‘Future Graves’ (Hola a todo el mundo)

El nuevo y desconcertante vídeo de HATEM podría ser despachado con un par de sílabas: pla-gio. Recuerda tanto al ‘The Scientist’ de Coldplay, sobre todo por su planteamiento argumental, que no es de extrañar esta opinión. Sin embargo, ‘Future Graves’ no juega tanto al virtuosismo técnico y la sorpresa final como a la traducción poética de un sentimiento. El protagonista del vídeo despierta tirado en la carretera presa de violentas convulsiones, de una agitación exterior que parece la somatización de un (pre)sentimiento interior. Es como si el cuerpo tuviera memoria y estuviera hablándote, gritándote que algo grave ha sucedido. En ese sentido recuerda más al reciente ‘Voodoo In My Blood’, de Massive Attack y Young Fathers, donde gran parte del peso dramático de la historia recae en el cuerpo del actor, en su habilidad para expresar una falta de dominio sobre él. El cuerpo como brújula para encontrar la tragedia.

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