Volver

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Volver

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A todos nos gusta criticar a Pedro Almodóvar. Es muy moderno poner a caldo la película, el disco o el libro del momento. Pero con ‘Volver’ no es posible. No se me ocurre mejor título para la película, porque «volver» es lo que ha hecho Pedro. Regresar a los orígenes que le hacen grande. Recuperar a la maruja, al barrio y a la comedia que le han elevado hasta donde está. Un retorno al cine de mujeres que le reconcilia con un público desencantado de sus últimos trabajos.

Aunque haga reír, hay mucha tristeza escondida en la película. Tragedias contadas a través del humor porque la comedia es el mejor vehículo para contar desgracias. Por eso ‘Volver’ es una película dura. No digo que sea difícil de ver ni que la historia sea demoledora. Al menos en apariencia. Pero hay una España negra escondida detrás de los ácidos diálogos que, de rápidos y pegadizos recuerdan a los de ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’ o ‘Todo sobre mi madre’.

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De nuevo, Pedro es sus actrices. Y en esta película, el reparto es Almodóvar puro. Destaca sobre todas una Penélope Cruz exuberante en sus formas y cautivadora en su interpretación. Más gritona y chacha que nunca, Penélope recuerda a Sofía Loren en sus comienzos neorrealistas. Nunca ha estado tan guapa ni unas tetas han llenado con tanta clase la pantalla. ¡Qué bien le sientan los gritos a la Cruz! Del resto sólo se pueden decir piropos. Blanca Portillo dice con la mirada lo que a muchos nos gustaría expresar hablando. Carmen Maura deja su papel de chica Almodóvar para convertirse en abuela Almodóvar. Lola Dueñas se confirma como una de las mejores actrices españolas. Chus Lampreave recupera el papel de manchega que ya bordó en ‘La flor de mi secreto’ (de hecho, podría decirse que es una continuación de la a ratos mediocre película protagonizada por Marisa Paredes), y las vecinas, sean putas o diabéticas, parecen las tuyas o las mías. Hasta las figurantes besando en los funerales parecen sacadas de un duelo auténtico.

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Los que hemos vivido en pueblos, encontraremos una cercanía que se nos pega al alma. Los que no, tendrán que imaginárselo. Besos sonoros entre familiares, comida grasienta porque lo que engorda es bueno, expresiones como “Qué hermosa está la chica” y hasta el olor de los pedos utilizado como recuerdo de la persona desaparecida. Son los detalles que revelan a Pedro como sociólogo de una España que desaparece bajo el dictado de lo genuinamente urbano. Que olvida el emigrado en la gran ciudad.

Evidentemente, hay fallos en el largometraje. Diálogos doblados a lo Garci, canciones cantadas en playback y una puesta en escena en ocasiones artificial pueden sacar al espectador del universo al que te traslada la película. Pero son tan pocas gotas en un universo de aciertos que se perdonan sin remilgos.

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Da miedo decir lo buena que es la película porque, levantando expectativas, serán muchos los que salgan desencantados del cine. Lo siento, no se puede mentir. Puede que ‘Volver’ no sea la obra maestra de Álmodovar. Pero está muy cerca. 8

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