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Supegmodelo 2008

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Supegmodelo 2008

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Ya ha empezado otra vez uno de nuestros programas fetiche, Supermodelo (1, 2 y 3). Mucha gente nos ha llamado de todo por defenderlo, pero de los realities españoles, es de los mejores. No ya solo porque los concursantes se creen que van a llegar a algo en la vida, también porque algunos de los profesores no son nadie y se dan una importancia extrema. En ese sentido, ya no tenemos a nuestra adorada Cristina, aquella que se ponía esos zapatos en la cabeza, tenemos a un tal Josui que está ahí como en su salsa, malmetiendo todo el rato y ejerciendo el típico papel de marica afectada rollo “ah, ¿pero que no has visto ‘La Dolce Vita’? Deberías estar fuera” o cosas como “tus mechas son denunciables, en serio, tenemos que hacer algo con ellas”. Bueno, lo que sí es denunciable es que tú incluyas entre tus estilimos determinadas cosas, rico, entre otras esos pantalones bombachos que me llevas, que vaya tela.

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Desgraciadamente, este año no veremos más a Judit en la tesitura de presentar un programa de este calibre (qué lástima, porque sus confusiones, silencios interminables y poses de “no sois nadie, la única modelo de verdad aquí soy yo” eran de lo mejor del espacio). Para sustituirla tenemos a un tipa que ha sido modelo y presentadora, y eso se nota, pero que tiene el mismo acento que la presentadora del programa más antiguo de crónica sosial de Televisión Española: ‘Corassón, Corassón‘. Así que hay un momento en el que te entra la risa y la ves, con las piernas cruzadas y presentando ese infame programa de crónica rosa findesemanero. Por otro lado, este año la directora de la academia es una ex modelo francesa muy ajada y avejentada. Pero lo peor es que no se entiende ni papa cuando habla y tiene frases tan de Chico y Chica como “vos hemos dicho que paga maquillagos vos tenéis que poneg base”. Totalmente priceless. Rouzic está en su mismo papel de antes, de calvo amargado, y Fiona sigue siendo la más elegante (con diferencia) de todo el profesorado.

Con respecto a los concursantes, este año las expectativas eran altísimas. Lo primero porque iba a ser mixto, es decir, también iba a haber chicos, y a algunos nos empezaba a apetecer ver carne masculina en este concurso. Lo segundo porque, como siempre, parece que han hecho un casting a propósito para conseguir que en ese crucero en el que les han metido, el cociente intelectual total no suba de 25. Los seleccionados están todos (tanto chicos como chicas) a punto de alcanzar el nivel de borderline y la mayoría no sabe hacer la o con un canuto. Y que no sirva esto de excusa para que me digáis que claro, les despreciamos porque ninguno tiene carrera. Pues mira, no, conozco albañiles mucho más leídos que yo. Y punto.

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Entre las chicas hay verdaderas perlas, como una que ha soltado hoy que lo más lejos que había ido nunca era a Ciudad Real, y claro, con eso se ha ganado definitivamente nuestros corazones. Ir a un programa y hacer leña de una situación personal desfavorable casi siempre será sinónimo de éxito si sabes manejarlo bien. Entre los chicos, volvemos a tener al factor Raquel entre nosotros, mediante un flaquigordo que ni es guapo, ni está bueno ni es mínimamente inteligente. En el sector masculino, también damos buenas noticias: el peón de albañil es el hombre definitivo. Entre la cara de bestia que tiene, los músculos y los tatuajes, estamos seguros de que se ha convertido ya en el ídolo de muchas quinceañeras… y no tan quinceañeras.

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