Discos de la década: Klaus & Kinski

Por | 29 Oct 08, 17:41

Tendría que decir que el hecho de que un disco incluya referencias noise y tecnopop aparte de un bolero no es bueno porque el álbum, en lugar de ofrecer unidad y coherencia, se queda en el caos y en la falta de decisión; o que el hecho de contar con un minutaje excesivo sólo puede ser malo porque nadie quiere oír a un grupo nuevo durante una hora seguida (¿no era la media hora de ‘Is This It?’ lo que hizo grande el debut de los Strokes?). Pero lo cierto es que ‘Tu hoguera está ardiendo’, que sale a la venta el lunes, es un disco atrevido en el que Klaus & Kinski tocan con gran acierto todos los palos que les gustan y hablan valientemente sobre la muerte, el sexo y el rock’n’roll con una cantante que en realidad ha nacido para lo naíf.

Claro que al debut de Klaus & Kinski se le puede despachar fácilmente por su gusto excesivo por lo ecléctico. Comienza el disco y aunque la pista 1, ‘El Cristo del perdón’, es una bonita canción, quizá tiene demasiados cambios y secciones. La pista 2, ‘Nunca estás a la altura’, es La Buena Vida con más distorsiones. La 3, ‘Rocanrolear’, es guitarrera en las estrofas y tecnopop en los estribillos (aunque tiene su sentido por lo que cuentan en la letra). En la 4, ‘Mengele y el amor’, que es un bolero, ya piensas: «¿pero esto qué es?». Lo que no se sabe es si es bueno o malo no saber de qué va un grupo.

Esa variedad podría llevar a la sensación de que la banda no llega a centrarse lo suficiente como para ofrecer una obra maestra en ningún género, como sucede a Vacabou. Sin embargo, es fascinante seguir descubriendo su álbum y darte cuenta de que en todo lo que tocan hay algo que hacen bien o muy bien. El bolero con estribillo de ranchera está excelentemente resuelto. El final de ‘Ronnie O’Sullivan’ o las guitarras de ‘Lo que no cura mata’ podrían producir en directo tanta angustia como los típicos muros de sonido de My Bloody Valentine, mientras que por supuesto los momentos naíf, como ‘En la cama’, la dulce voz de Marina se los come con patatas.

La misma versatilidad muestran en las letras. El «tú me has hecho vomitar» de la aparentemente limpia e ingenua ‘Flash-back al revés’ recuerda a Nosoträsh. En ‘Mengele y el amor’ sorprenden con un sinfín de referencias sexuales que no resultan inelegantes ni en ese «déjame a mí ser el primero en meter lo demás». ‘Autovía de Albacete’, una historia de amor en el camión que se estrella contra Morrissey en ‘There Is A Light That Never Goes Out’, es preciosa, mientras que ‘Ronnie O’Sullivan’ resulta desafiante y planetera. ‘Teléfono de la esperanza’, irónicamente, anima a suicidarse a quienes no paran de amenazar con hacerlo. Osan incluso meterse en los terrenos pedregosos que suponen hablar de la muerte, y a pesar de alguna frase que puede parecer tonta, probablemente además metida aposta («llevo mal la mortalidad» suena tanto a Vainica Doble…, lo que dicen del disco de los Beatles tan a broma…), salen bastante airosos del reto en ‘Muerte en Plasencia’.

Klaus & Kinski son el grupo que realmente se ha dado cuenta de que una persona está más ausente cuando grita que cuando calla, contradiciendo a Pablo Neruda en ‘La mano de Santa Teresa de Jesús’.

Con tanta riqueza temática y con la sensación de que sus letras son una pasada (recomiendo encarecidamente leerlas en la web de Jabalina), es raro que el grupo haya escogido ‘El Cristo del perdón’ para abrir el disco, esa canción en la que riman «casta proletaria» con «formación literaria». Pero probablemente Klaus & Kinski saben perfectamente que ese «aria-aria-aria» que repiten al final de tantas palabras ralla tanto como engancha. Desde ahí hasta la pista que cierra el álbum, ‘Sintigo o sin ti’, en la que hablan de la resaca y el hambre cuando te falta alguien, serán muchas las cosas que te sorprendan y te choquen en ‘Tu hoguera está ardiendo’, pero nadie podrá escoger entre las 14 pistas una canción que claramente sobre.

Puede que los discos eclécticos nunca vayan a encabezar las listas de lo mejor del año, pero cuando tienen tan excelentes ideas como las de Alejandro Martínez Moya, principal productor y compositor; cuando anteponen la pasión con tantas cosas que decir a la fidelidad a un estilo o tendencia, conquistan lo mismo o más. Klaus & Kinski ya son grandes.

Calificación: 9/10
Temas destacados: ‘Flash-back al revés’, ‘Mengele y el amor’, ‘Sintigo o sin ti’, ‘Lo que no cura mata’, ‘Muerte en Plasencia’
Te gustará si te gusta: imaginarte a La Buena Vida con un poquito de noise y tecnopop
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