Nacho Vegas / El manifiesto desastre

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Nacho Vegas / El manifiesto desastre

Hace unas semanas, cuando Nacho Vegas hizo sus primeras declaraciones sobre cómo sería ‘El Manifiesto Desastre’, especulábamos en un artículo sobre la repercusión que estaba alcanzando colaborando con artistas más cercanos que él al mainstream, erigiéndose en algo así como el -artista-de-culto- con-el-que-quieren -trabajar-los-demás, y de cómo esas colaboraciones podían suponer una apertura de su mercado y un aumento de sus ventas. Y, como se ha demostrado, no le ha ido mal. Desde luego que eso también ha provocado la desconfianza y la crítica feroz de los más enteradillos, aquellos que le encumbraron como el más importante cantautor nacional surgido en esta década. ¿Realmente ha pagado Nacho Vegas un peaje creativo? ¿Es cierto que, como se ha llegado a leer en algún foro, ahora apesta a Sabina?

‘El Manifiesto Desastre’ no supone realmente una gran ruptura formal en la obra de Nacho Vegas. Si bien en el álbum se incluyen coqueteos inesperados con la ranchera en ‘En lugar del amor’ (sépanlo, autores: hacer una ranchera les valdrá ser equiparados a Joaquín Sabina. ¿Por qué no a Rocío Dúrcal?), el glam rock en ‘Lole y Bolan (Un amor teórico)’ o el pop en ‘Crujidos’ (con un toque flamenco en la percusión y un bonito guiño a ‘Seronda’ incluido), musicalmente no hay elementos de gran importancia que no estuvieran ya en sus obras anteriores. De hecho, me parece una continuación muy lógica a ‘Desaparezca aquí’.

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‘Dry Martini, S.A.’ es un claro y grower primer single, muy en la línea de ‘El hombre que casi conoció a Michi Panero’. Y ‘Detener el tiempo’, ‘Junior Suite’ (la canción sobre el bautismo de sauna más fiel a la realidad jamás escrita), ‘El tercer día’, ‘Mondúber’ e incluso la adaptación de Guy Clark, ‘Nuevas Mañanas’, tienen claros puntos de conexión con otros temas del cancionero de Vegas. Con una solvente banda semi-renovada, llama la atención especialmente que la voz de Christina Rosenvinge esté presente en prácticamente todas las canciones del disco y llegue a tener un gran protagonismo en algunas, como esos coros de querubín(a) en ‘Junior Suite’, o ese divertido diálogo sobre ¿su relación? que ambos mantienen de ‘Lole y Bolan’, a la postre una de las más originales, pegadizas y mejores canciones del disco. Y, seamos sinceros, llama la atención porque no deja de tener un morbo atroz que sea ella la que cante esas frases, frases que sin duda inciden sobre su relación personal con el autor, llegando a compartir ripios en los discos de ambos (como esa campanilla que hace tin tanto en ‘Lole y Bolan’ como en ‘Negro Cinturón’).

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Es innegable que donde está el mayor impacto del nuevo álbum de Vegas es en su lírica. Tras varias escuchas de ‘El Manifiesto Desastre’ se intuye una curiosa estructura de flashback: el disco comenzaría sobre una situación actual apacible aunque un tanto anodina, solo salvada por pequeños placeres (‘Dry Martini, S.A.’), pero con el convencimiento de haber llegado a la estabilidad y madurez que, sin saberlo, uno siempre ansió (‘Detener el tiempo’). Incluso se puede bromear con ese rumor que uno mismo contribuyó a desatar, retratando una supuesta visita a una sauna gay (‘Junior Suite’) o puede mantener una charla con su pareja intentando teorizar sobre el amor y su relación, con un 50/50 de seriedad y sorna (‘Lole Y Bolan’). Pero poco a poco las canciones van adquiriendo gravedad, y echan la vista atrás a las traumáticas experiencias que han conducido hasta este momento, como la inevitable soledad, la ansiedad y lo infinito del proceso de desintoxicación de la heroína y la cocaína, observado desde un tamiz dramático (‘El tercer día’ y su tremendista crescendo) o desde uno más sincero, consecuente y maduro (‘Crujidos’, en la que ese final «Esto no es tan trágico (…), no es dramático» demuestra una sinceridad y una falta de pretensiones admirables).

También se recuerda el daño que las personas amadas y cercanas han sufrido y cómo la determinación de estas ha sido fundamental para salir de la mierda (la renovada y mejorada letra de ‘Nuevas Mañanas’ -‘Anyhow I love You’ de Guy Clark-, ‘En lugar del amor’ o la hermosa épica de ‘Mondúber’). Porque hubo días terribles en que uno se recuerda como un ser despreciable (ahí queda esa dura carta escrita a uno mismo, ‘Un desastre manifiesto’) y no deben olvidarse esas escenas tan terroríficas para mantener alejado al monstruo (‘Morir o matar’ es una de las canciones más duras y crudas que haya escrito Vegas jamás, una de las mejores, y eso es mucho decir).

En ‘El Manifiesto Desastre’ Nacho Vegas huye del malditismo para mirar a su circunstancia vital a los ojos, con humor, optimismo y sinceridad. ‘El Manifiesto Desastre’ es una historia de amor y desintoxicación en la que Vegas, por primera vez, se muestra más persona y menos personaje, aunque afortunadamente nunca sepamos dónde empieza uno y acaba el otro.

Calificación: 8/10
Temas destacados: ‘Dry Martini, S.A.’, ‘Morir o matar’, ‘Lole y Bolan (Un amor teórico)’, ‘Crujidos’
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Escúchalo: Myspace del disco

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