Guille Mostaza (Ellos): «Luchemos contra el tiburón latino»

Por | 09 Abr 09, 2:41

Después de un año de desencuentros y malentendidos, entrevistamos a Ellos. Para compensar la espera, Guille Mostaza nos invita a su santa casa. Hay varias guitarras desperdigadas por el salón, pero nada de ropa interior sucia tirada por el suelo como en casa de Lily Allen. O Guille, tan coqueto, acaba de recoger para que nos llevemos buena impresión. El grupo se encuentra de gira esta primavera-verano y tocarán de momento el 17 de abril en Elche, el 23 en Pontevedra, el 24 en Vigo, el 25 en Coruña, el 7 de mayo en Pamplona, el 15 en Zaragoza, el 12 de junio en la SGAE de Madrid, el 24 de julio en el Contampopránea y el 8 de agosto en el Vértigo Estival de Jaén. Para más fechas visitad su MySpace.

¿Cómo es que hacéis ahora la gira importante de ‘Qué pasó con Ellos’, casi un año después de que se publicara?
Ha pasado de todo. El disco salió en mayo y estábamos cambiando de management. Antes nos metían a tocar en circuitos un poco extraños, rollo auditorios, que de vez en cuando está bien, pero no era lo nuestro, y queríamos un management que nos dirigiera más a salas. No quería lanzarme a la carretera y hacer cuatro bolos mal hechos. Quería que saliera todo bien y estuviera bien organizado. Soy muy desastre con el tema burocrático, paso, no me interesa y quería a alguien. Encontramos a Ulía, nuestra mánager de ahora, y empezamos la gira con ella. Además cambiamos de banda y entre el cambio de management y de banda, yo me entretuve con Krakovia.


El parón de cinco años antes del tercer disco, ¿a qué se debió? ¿Os queríais ir de Subterfuge o se juntaron varias cosas?
Se juntaron varias cosas. Después del segundo disco, Subterfuge sólo nos sacó un single, cosa que yo vi injusta porque a mí me parecía un buen disco y pensaba que daba para más. No quería repetir lo mismo: dejarte el alma en un disco y que no se promocionara. Hay gente que coge la guitarra, hace diez canciones y las empaqueta, pero yo me dejo el alma. Te involucras mucho en un disco para que llegue alguien y diga: «venga, hazme otro». Queríamos alguien que respetara nuestras decisiones para single, nuestros intereses y nuestros plazos. Suplicar para que te saquen un single te quita las ganas de dedicarte a esto, te hace pensar más en el negocio, lo cual es asqueroso. También me metí a trabajar con Mirafiori, Virus, Portonovo, Los Planetas… La gente me preguntaba que si nos habíamos separado, pero tampoco quería repetir lo mismo. Queríamos algo con mejor producción.

Tal y como están las cosas, cinco años son muchos para un grupo de pop, ¿no teníais miedo de perder fans?
Sí, entiendo lo que quieres decir y lo comparto. Pero sacar discos por cumplir plazos es casi peor para el pop que el paso de cinco años. Hay amigos que me dicen que tienen que sacar un disco porque tienen un plazo de dos años y luego se nota que están hechos sin ganas.

¿Y cómo ha sido seguir en Subterfuge con Krakovia?
Locuras (risas). La reacción de Subterfuge con el segundo disco de Ellos no fue buena, pero tampoco fue mala. Fue una cosa neutral, un poco fría. Después de estar con PIAS, recuperamos un poco el trato porque ya no había esa tensión. Estábamos con Krakovia en el estudio, apareció Carlos Galán de Subterfuge, porque le gustaba el grupo y lo quería sacar. Fichamos por Subterfuge y lo hicieron muy bien. Lo hicieron como a mí me habría gustado que hicieran el disco de Ellos.

El disco de Krakovia ha terminado nominado a los Premios de la Música, ¿no te pica un poco?
Me hace gracia. No me pica porque no me sorprende en absoluto. Cuando empecé con Krakovia les decía a mis compañeros de grupo que iba a petar seguro. Es una fórmula básica. Es un grupo de rock que toca muy bien, de una forma muy pulida, con una cantante pintona… Aunque no es un grupo de cásting como mucha gente cree, nos juntamos en el estudio y salió el disco. Pero salió muy bien porque era algo muy consumible. El formato de Krakovia es radicalmente opuesto al de Ellos y a mí no me provoca problemas de identidad porque sé de qué va una cosa y de qué va otra. Ellos es el grupo de mis canciones y Krakovia es la mejor banda de músicos en que he tocado. Siempre han sonado muy bien, cosa que a mí nunca me había pasado (risas).

Comentabas en tu blog que había una guerra civil entre los fans de Krakovia y Ellos, ¿qué experiencias concretas has vivido relacionadas con esto?
Para mí el gran cáncer de la música en nuestro país es el latineo y el pachangueo. En este país la música siempre ha sido algo de terraza de verano y de bodas, bautizos y comuniones. Si hay una guerra tiene que ser contra ese bando. Si a mí me gusta un grupo como Manos de topo y no me gusta otro grupo como… no se me ocurre ninguno y quedaría fatal, pues no lo escucho. A mí me encanta Manos de topo, pero entiendo por qué puede no gustar algo así. Pero también creo que hablar mal de alguien que está en tu propia liga no deja de ser un poco traición. Es mejor crear piña y que estemos unidos como hermanos y plantar cara a la gente que se ha comido la industria y que está haciendo que la música de este país sea ridícula. Estuve viviendo en Oxford, había un bar español y sólo sonaba Bisbal. Esa es la música española a oídos de los ingleses.

¿A Krakovia le gustan Ellos y al revés?
No y no. A ninguno les gusta. Ninguno lo entiende. Santi es muy integrista del pop y no lo acaba de entender. Y David Kano es muy integrista del sonido este un poco «burro-electrónico». Como algunos miembros de Krakovia tocaron en el disco de Ellos les hice un cursillo del mundo del pop y terminaron aceptando. Les hace gracia.

Tu actitud en el escenario es de estrella del pop. ¿Hasta qué punto te ves como una estrella?
El rollo este estrella del rock salió como una parodia. Empezó como una broma privada y hay gente que se acaba creyendo el rollo.

Quizá le pasaría lo mismo a Jarvis.
O a Bunbury o a Raphael. Es mi propio chiste que yo mismo me creo. Yo siempre me quejaba de que iba a conciertos y me aburría. Tocaban muy bien y eso, pero me faltaba algo. Me decía que si formara un grupo algún día haría un espectáculo para que la gente se lo pasase bien con nosotros. Yo me lo paso bien, y entonces la gente se lo pasa bien, hay un feedback extraño. Luego hay gente que dice: «está flipado». Hay veces que nos metemos en foros y nos leemos las críticas y nos partimos el culo. Hay gente que no entiende algo y lo critica. En una especie de xenofobia musical, si algo no está dentro de tu circuito, lo rechazas.

¿Puedes hacer una vida normal en Madrid y salir por los sitios por los que te apetece?
Hay sitios que sí y sitios que no. Hace años tuve una especie de pánico porque siempre iba a garitos indies y me sentía como en esa escena de ‘La invasión de los ultracuerpos‘, una de mis películas favoritas, cuando un personaje apunta con un dedo. Si la gente viene a saludar me parece bien, pero hay un sector de gente que ni va ni viene y se queda señalando y me pone muy nervioso, porque parece que se quedan vigilando en una situación en la que no deberías sentirte vigilado. ¿Se me reconoce? En los sitios indies y festivales sí, pero luego por la Gran Vía no. Aunque luego está también esa gente que te ve pasar y cuando ya has pasado se lleva la mano a la boca y dice: «Ellos» y sale corriendo.

¿Quizá vuestra situación es un poco rara porque tenéis muchos fans pero tampoco tanto dinero como para montar una fiesta privada en un palacio?
A veces se hace cansino que alguien te esté observando toda la noche, pero tampoco soy Michael Jackson. Si mis amigos quieren ir a un sitio, pues yo voy, no me voy a quedar en casa. Intento ponerme en una esquina o en el camerino y ya está. Porque luego está la gente que dice que te ha visto haciendo tal o cual y el 70% de las cosas son mentira. Se inventan muchas historias que bueno, me hace gracia, pero termina atorando un poco.

Vosotros llegasteis a sonar en 40 Principales. ¿Habéis notado el cambio de la radio en estos cinco años? Ya hace mucho que nada indie entra en 40 Principales.
Nosotros llegamos a ser número 1 en Cadena Dial. Pero ya se ha saturado tanto el gusto que la gente se ha cansado de mierda. Pones Kiss FM y suena Bonnie Tyler, que es lo que escuchabas de pequeño y está simpático, pero pones 40 Latino y es lamentable, cuando antes nos ponían a nosotros. El rollo indie en radiofórmula ya no existe. Pero bueno, cada vez hay más integrismo, entre los que manejan el dinero y las grandes corrientes y los más pequeñitos. Por eso digo: «asociaos, hermanos, y luchemos contra el gran tiburón latino».

¿Por qué creéis que Rock de Lux nunca os saca entre los discos del año, teniendo una lista de 30 ó 40 nacionales?
Es curioso porque Rock de Lux siempre nos trató muy bien, las críticas fueron excelentes en los tres discos, pero creo que hay dos vertientes: el bando integrista, que no acepta nada que no encaje en su estándar, no diría ya musical sino estético; y luego están los que escuchan lo que les gusta. Hemos tenido la suerte de caer en manos de los que les gusta la música, pero a la hora de elegir discos del año, la mayoría gana y no estamos ahí. Pero bueno, me da igual.

Decís que el tercer disco os suena muy diferente al anterior. ¿Crees que después de cinco años alguien esperaba un sonido un poco más diferente?
¿En qué sentido?

Por ejemplo, ‘Paso de ti’ es más electrónica, quizá alguien esperaba un disco más electrónico, o por otro lado más guitarrero.
No deja de ser un disco nuestro en términos de composición y de letras. Pero sin sonar del todo diferente suena diferente. ‘Paso de ti’, al lado de ‘Diferentes’, es mucho más fuerte a nivel de producción y de sonido. Hemos radicalizado tendencias. Lo guitarrero suena más guitarrero y lo electrónico suena más electrónico. Si pones ‘Campeón’ al lado de un tema guitarrero del último disco, el del último disco tiene más peso y fuerza que ‘Campeón’. Tampoco vamos a salir ahora con una frickada. Hacemos lo que nos gusta.

¿Tenéis canciones nuevas o habrá que esperar otros cinco años?
No, no, tenemos ya varias. Santi, que es muy optimista, dice que quiere sacar disco el año que viene. Va a ser el disco de Ellos que los fans de Ellos esperan. Hemos vuelto al estribillo, a los arreglos de cuerda bonitos, luminosos, al pop más puro. Grabando el último disco yo estaba fatal, sufría mucho por el cambio de compañía, perdí siete kilos, estaba de los nervios… Había una pesadumbre generalizada.

¿Seguís en PIAS?
Sí, desde luego, estamos encantados. Nos han tratado de lujo y nos han sacado el vinilo.

¿No te da un poco de rubor tener un perfil en Last FM y que todo el mundo vea lo que estás escuchando?
No, porque hay que escuchar de todo, lo digo en rollo profético. Ves perfiles de gente que sólo escucha a grupos que empiezan por «The»: The Killers, The Strokes… Luego el rollo popi megapopi: La Casa Azul, Cola Jet Set… No salen de ahí. No sé cuál es el grupo que más he escuchado, pero mi perfil es variado.

Ahora es variado, están Pavement o Carpenters, pero al principio tu perfil era sólo Abba.
Me lo acabas de recordar. Empecé en Last FM porque quería mostrar al mundo que Abba molaba. Yo he escuchado discos de Abba tres millones de veces. Cuando descubrí Last FM, los ponía, le daba a «repeat» y decía: «hala, ahí va, cógete, cógete». Pero ya después de los primeros meses los grupos que más escucho son Abba y Pavement. Hay gente que piensa que soy un integrista del pop y me encanta Led Zeppelin, que la gente dice que son un asco.

También eres adicto a Ebay, ¿verdad? Por lo que pones en tu blog, te pasas el día comprando.
Sí, me encanta. ¿Es tan raro? Somos muchos los viciados. Genís y Olvido también están enganchados. Compro instrumentos de los 70 y los 80 que si no están en Ebay, es muy difícil encontrarlos. Lo paso mal cuando va a acabar la puja, aunque uso trucos para ganar y cuando gano me siento como cuando era «teenager» y robaba en los grandes almacenes. Te da vidilla.

¿Tenéis preparada alguna sorpresa para la gira?
Bueno, tenemos preparada la versión de Elefant para el Contempopránea y estamos pensando en si tocar canciones nuevas. No sabemos qué hacer por si la gente se aburre de ellas. Ahora tenemos una banda que les pones una canción y al día siguiente se la saben, pero no lo hemos decidido todavía.

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