The Decemberists / The King Is Dead

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The Decemberists / The King Is Dead

Colin Meloy debe ser perfectamente consciente de que la ópera rock ‘The Hazards Of Love‘, último álbum de The Decemberists hasta hoy, no fue precisamente un acierto. Él mismo lo manifiesta calificándolo, cargado de ironía, como su «zenit del exceso», pero resulta más patente aún cuando uno escucha este ‘The King Is Dead’ (continuación de aquel y su sexto álbum de estudio), que se aleja tan claramente de ese espíritu teatral y pomposo. La cuestión es si, siendo precisamente ese uno de los rasgos más caracterísicos del grupo, saldrán o no beneficiados de este giro.


Buscando un disco instantáneo y sencillo, la banda de Portland se concentró durante semanas en un cobertizo a la afueras de su ciudad para su grabación, resultando esta más accidentada y difícil de lo esperado pese a contar con el infalible Tucker Martine de nuevo a su lado. Ese espíritu «back to basics» se palpa en estas canciones en las que el country o el folk es una influencia más directa que nunca. The Decemberists toman su amor por las raíces del folklore norteamericano y le dan una pátina de rock y pop que lo hace disfrutable en pildorazos en torno a tres minutos de duración, como ocurría a finales de los ochenta con el NRA que puso en la palestra a Green On Red, The Dream Syndicate o R.E.M.

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Precisamente la influencia de ‘Fables Of The Reconstruction’ o ‘Life’s Rich Pageant’ del grupo de Athens es claramente detectable en canciones como el single ‘Down By The Water’ (casi un remake de ‘The One I Love’), ‘Calamity Song’ o ‘This Is Why We Fight’. Y no hay mejor manera de celebrar su cariño y respeto por aquellas canciones que contar con Peter Buck imitándose a sí mismo en tres de estos cortes. El otro gran nombre del disco es Gillian Welch, cuya prodigiosa voz podemos oír haciendo coros en todas las canciones del álbum, comedida en su papel secundario pero brillando como la gran dama del country que es.

Pero sin duda la gran noticia es que este giro ha servido para que Meloy recupere su mejor tono como escritor de canciones, con esta soberbia colección que no tiene mácula ni en sus momentos más candorosos (sumemos ‘All Arise!’ a los mencionados en el anterior párrafo) ni en los más intimistas (especialmente emocionantes los himnos a los meses de junio y enero, y la preciosa ‘Rise To Me’). Cierto es que sus ya característicos, y habitualmente intrincados, relatos llenos de palabras que podrían hacerte ganar una partida de Scrabble han sido sustituidos por una lírica algo más estándar y sin embargo hermética (estas letras podrían ser muy personales… o no), y que en ese cambio el oyente no sale ganando. Pero a cambio obtenemos un álbum que no queda lejos de sus mejores trabajos y que supone un brillante nuevo punto de partida para la carrera del grupo, además de un disco fácilmente disfrutable.

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Calificación: 8/10
Lo mejor: ‘Calamity Song’, ‘January Hymn’, ‘Down By The Water’, ‘All Arise!’.
Te gustará si te gustan: los R.E.M. de la era IRS, ‘Stranger’s Almanac’ de Whiskeytown, ‘Picaresque’ de la propia banda
Escúchalo: NPR

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