Wilco / The Whole Love

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Wilco / The Whole Love

Soy de los que si alguna vez ha tenido algún prejuicio en lo musical, siempre ha habido un disco que se lo ha quitado a puñetazos. Ni abomino de la técnica ni la considero requisito imprescindible, me gustan todas las épocas musicales y (casi) todos los estilos, disfruto de algunas maravillas hiperproducidas tanto como de algunas joyas de ínfimo presupuesto y lo-fi forzoso, y he llorado con algunas letras sonrojantes aunque la mayoría de las veces no les preste atención. Gracias a esto he tenido la inmensa suerte de poder disfrutar de todas las joyas que Wilco ha ido produciendo en sus cerca de veinte años de existencia y pienso que desde ‘Summerteeth’ no han hecho ningún disco que baje del 9. Además, ‘Impossible Germany’ o ‘You and I’ son tan clásicos como ‘Ashes of American Flags’ o ‘Hummingbird’, ‘Bull Black Nova’ es tan rompedora como ‘Spiders (Kidsmoke)’ y, en general, nunca he creído que, con la conversión al AOR tras ‘Sky Blue Sky’, hayan perdido un ápice de su calidad. Las canciones, que es lo que importa, siguen estando ahí.


‘The Whole Love’, su último disco, llega en un momento difícil de definir: con ‘AM’, ‘Being There’ y ‘Summerteeth’ fueron considerados grupo de culto; con ‘Yankee Hotel Foxtrot‘ y ‘A Ghost Is Born’ marcaron un antes y un después y se convirtieron en la referencia musical del momento; y con ‘Sky Blue Sky’ y ‘Wilco (The Album)‘ fueron puestos en la picota y algunos anunciaron su muerte creativa en pos de una popularidad mainstream de medio pelo.

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En 2011, ni han perdido tantos fans en el indie como se pensaba ni han conseguido una fama extramuros que justifique cambio alguno de orientación, que por otro lado ha demostrado ser una evolución más o menos natural antes que una estrategia de oscuras intenciones. Tampoco se les ha apreciado un bache creativo y siguen lanzando discos con regularidad. Y, por si fuera poco, no han osado reinventarse y ‘The Whole Love’ parece afianzar, sin necesidad de justificarse, el camino emprendido por la banda desde 2007, hace tan solo cuatros años aunque nos parezca una eternidad. Ni son el grupo de moda ni son clásicos, sino todo lo contrario. ¿Quiénes son los Wilco de 2011? Como demuestra el hecho de que se hayan autoproducido el álbum y, sobre todo, que lo hayan publicado a través de su propio sello discográfico, dBpm Records, son un grupo que ha alcanzado tal estatus en la música actual que su única referencia solo pueden ser ellos mismos. Pero esto no es nuevo: el anterior disco ya tenía la sorna de llamarse ‘Wilco (The Album)’ y abrir con una canción titulada ‘Wilco (The Song)’.

Por si alguien lo dudaba, ‘The Whole Love’ suena a Wilco. Producciones aparte, no hay tanta diferencia entre sus canciones y las que han ido facturando a lo largo de la última década larga. ‘Dawned On Me’ y ‘Born Alone’, con un bajo redondo y cálido que es una delicia, son un paradigma de americana pop a lo ‘I’m Always In Love’ o ‘ELT’; ‘Sunloathe’ tiene un punto de aceptación de la tristeza que recuerda a ‘We’re Just Friends’; ‘Open Mind’ es una canción lenta a lo ‘Sky Blue Sky’ y ‘Standing O’ hace buena pareja con ‘I’m a Wheel’ para dar botes, o con la misma ‘I Might’, primer lanzamiento del álbum y con la que comparte un teclado juguetón.

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Si hay alguna referencia aparte de los mismos Wilco, y que viene siendo cada vez más presente desde ‘A Ghost Is Born’, es la de los Beatles, con preferencia por McCartney, sobre todo en la cabaretera ‘Capitol City’ (que también se podría decir muy Randy Newman), pero también en los coros de ‘Sunloathe’ y en otros pequeños toques a lo largo de todo el disco.

Por otro lado, los de Jeff Tweedy siempre gustan de incluir algunos temas que rompan los lugares comunes del pop y expandan un poco las fronteras de su lenguaje. En ese caso se trata de los que abren y cierran ‘The Whole Love’: ‘Art of Almost’ y ‘One Sunday Morning (Song for Jane Smiley’s Boyfriend)’. El primero es una canción-cascada de siete minutos que me recuerda mucho a Radiohead y que le da al disco cierto tono crepuscular del que carecían sus anteriores referencias, mucho más luminosas. Este tono crepuscular se ve magnificado en el segundo tema mencionado, un tour de force de doce minutos que amas u odias, en el que una frase de guitarra acústica se repite una y otra vez y Tweedy casi susurra una letra oscura de reminiscencias religiosas. A veces me recuerda a unos compatriotas suyos mucho menos conocidos pero de admirable carrera y que gustan de tratar las canciones como historias individuales: Richmond Fontaine. También es crepuscular la casi nickdrakiana ‘Rising Red Lung’.

Sin embargo, este es el primer disco de Wilco en el que tienes la sensación de que el conjunto de canciones no es tan memorable. Por separado son temas que serían punteros en el currículum de cualquier otro artista, pero en nuestro caso quizá no hagan sombra a la ristra de clásicos de la banda. No me malinterpretéis, hay un buen puñado de canciones sensacionales y será de justicia que ‘The Whole Love’ aparezca en las listas de lo más destacado de 2011, pero quizá sea un álbum menor dentro de la producción de los de Jeff Tweedy.

Calificación: 7,9/10
Lo mejor: ‘Art of Almost’, ‘I Might’, ‘Born Alone’, ‘Standing O’, ‘One Sunday Morning’
Te gustará si te gusta: Wilco, claro está, sobre todo sus últimas referencias; ¿hace falta decir más?
Escúchalo: NPR

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