John Talabot / ƒIN

Por | 07 Feb 12, 1:31

Como ha ocurrido recientemente con El Guincho y Delorean, Papá Pitchfork ha señalado con su dedo al barcelonés John Talabot (también The Guardian, con 5 estrellas) y eso ha redimensionado las expectativas sobre su proyecto. La medida progresión que desde 2009 ha ido presentando en diferentes maxis culmina ahora con la edición de su primer largo, ‘ƒIN’, un álbum de house repleto de personalidad y emoción, a la altura de las grandes producciones electrónicas internacionales y con el plus de misterio que el anonimato militante de su autor (al estilo Burial o SBTRKT) aporta.

Hablar de fronteras y de «lo nuestro» es tremendamente paleto, pero uno no puede sino alegrarse al ver cada vez más artistas que logran dar el salto de un ámbito local al global. En el caso de Talabot, además, invita a pensar que pueda servir de estímulo a una cerrada escena electrónica independiente que, al margen de DJs, encuentra lo mínimamente comercial reñido con la calidad. Sean cuales sean sus logros futuros, lo importante hoy es que ‘ƒIN’ es un álbum soberbio, en el que Talabot muestra un concepto depurado y sólido en el que, trabajando con una firme base de house, ha imprimido su propia personalidad.

La música de Talabot, como la de Kieran Hebden en Four Tet o Dan Snaith en Caribou, tienen la rara cualidad de transmitir sensibilidad y emotividad sin necesidad (salvo contadas excepciones) de una estructura de canción al uso. Con un sonido completamente atemporal y recurrentes guiños a los maestros de la electrónica de los 80 y al dance de los 90, el house de John Talabot es siempre sugerente y evocador, ya sea a través de sonidos étnico-exóticos (‘Depak Ine’, ‘Oro y Sangre’), cinematográficos (‘Last Land’, ‘El Oeste’), nostálgicos (‘When The Past Was Present’) o abiertamente hedonistas (su conexión con sus amigos de Delorean toma forma en la colaboración de Ekhi, su cantante, en ‘Journeys’).

Los algo más de cincuenta minutos que dura ‘ƒIN’ se hacen breves, gracias a una exquisita secuenciación y, sobre todo, a que Talabot tiene un don para hacer que cada segundo de cada corte suene fresco, nuevo y vibrante. Lo logra cuando renuncia al corsé del formato canción, pero también cuando concede, de la mano del prometedor Pional, homenajear el disco-soul primigenio en dos resplandecientes diamantes, ‘Destiny’ y la postrera ‘So Will Be Now’, en la que la voz distorsionada de Miguel Barros hace pensar en un Antony Hegarty acompañando a unos Hercules & Love Affair muy sobrios. El carácter emocional de estas dos canciones (las más claramente pop del conjunto) las convierte en potenciales hits para una nueva generación indie que, quizá, crezca sin prejuicios hacia la electrónica y el house hechos aquí.

Calificación: 8,5/10
Lo mejor: ‘Destiny’, ‘So Will Be Now’, ‘Last Land’, ‘Oro y Sangre’, ‘Journeys’
Te gustará si te gustan: Four Tet, Jamie XX, Caribou
Escúchalo: Spotify

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