FIB 2012: jueves

Por | 13 Jul 12, 15:00

¿Quién era esa mujer de voz potente que escuchabas a lo lejos mientras te acercabas al FIB? ¿No habían cancelado Florence + The Machine y Bat for Lashes? La organización había decidido cambiar a Zola Jesus del viernes al jueves (para los anales quedará en el viernes de bolsas y camisetas) y unos cuantos centenares de personas se acercaron a verla en el Escenario Trident Senses. Zola Jesus acudió de blanco, acompañada de tres músicos de negro, a destacar una violinista en el centro, dando lugar a una puesta en escena vistosa y medio siniestra, de sonido excelente en las últimas filas, pero poco amiga de los graves en la primera. Zola Jesus, que odia las comparaciones con Siouxsie, se entregó definitivamente a lo industrial en la excelente ‘Vessel’, en la que terminó trepando a la batería para aporrearla como loca, descalza, mientras el público la jaleaba. Buena bienvenida para el Festival de Benicàssim.

Pony Bravo son uno de los mejores grupos en directo que hay en el país ahora mismo, pero no terminaron de llevarse por delante el mítico Escenario Maravillas. El responsable fue un setlist que abusó demasiado de los medios tiempos y las canciones lentas, con poco protagonismo de sus hachazos hasta que llegaron los 10 minutos finales. Aun así, el grupo sevillano dio un notable concierto en el que destacaron canciones como ‘Ninja de fuego’, entre otras pistas que pasaban del dub a lo tropical (¡esas camisas estampadísimas!) en cuestión de segundos. Mención especial merece el corte que escogieron para terminar, una canción nueva en la que hablan sobre el mundillo, citando a Paco Loco, una imposición del sello para que les produzca Carlos Jean y otro productor de moda, una referencia a lo puesta que va la gente en una fiesta de Mondo Sonoro, una persona que escribe para Rockdelux, o la posibilidad de que te fiche un sello que «se mueve mucho» (o algo así) como Mushroom Pillow. Desconocemos la intención de esta canción, pero por supuesto estas cosas le encantan a la gente y el tema fue de los más celebrados, a pesar de ser nuevo.

Arropada por un buen grupo de maromos que se dedicaban a dar empaque a su propuesta a través de las percusiones, los vientos y los coros, y convertida en una suerte de Dolly Parton irlandesa con la voz de Lou Rhodes y tres tallas menos (aproximadamente) de sujetador; todavía sorprende la cantidad de gente que fue capaz de aglutinar ayer Lisa Hannigan frente al escenario Trident Senses, muchos de ellos enfundados en banderas irlandesas (aunque, a decir verdad, también había británicas y españolas, como si la Eurocopa hubiese exacerbado el orgullo patrio de gran parte del público). El caso es que a la Hannigan, a quien se le reconoce un espléndido trabajo con los coros de Damien Rice, no le costó demasiado defender con uñas y dientes su único trabajo: prácticamente todas las canciones, pero especialmente ‘Passenger’, eran recibidas con vítores y aplausos, mientras cuatro gotas de lluvia amenazaban con pasar por agua el concierto y ella, probablemente muy curtida en el aspecto pluvioso, se dedicaba a hacer bromas al respecto. Pop sensible, delicado y que recordó muchísimo al concierto que dio Russian Red en el Escenario Maravillas el año pasado, con la particularidad además de que ni la cantante española triunfa allí… ni la irlandesa aquí. ¡Qué injusto es el mundo!

No hay conversación sobre The Horrors en el seno de JENESAISPOP que no traiga a colación esta noticia, aunque nos congratula ver lo bien que han crecido estos chicos, especialmente desde que Geoff Barrow les incluyó en su protectorado y no hay que lamentar destrozos, contusiones y dramas varios en sus conciertos. Los de Faris Badwan salieron ayer al Escenario Maravillas un poco fríos, con una ‘Mirror’s Image’ que no terminaba de sonar todo lo potente que nos hubiera gustado. Por suerte, se fueron calentando según transcurría la actuación, y terminaron realizando un trabajo absolutamente intachable. El show gravitó sobre su segundo y tercer álbum, con los que probablemente se sienten más cómodos, pero dejó al descubierto a una banda que todavía no ha sabido sacarse el mismo partido en los discos que en sus directos. Ni siquiera la distorsión final de ‘Moving Further Away’ consiguió llevar al público al éxtasis, y eso que lo intentaron largo y tendido. Pese a todo, faltaríamos a la verdad si dijésemos que después de hacer sonar impecablemente canciones del calibre de ‘I Can See Through You’, ‘Sea Within A Sea’ o ‘Who Can Say’ no estamos hablando de mejor concierto de la jornada. Ya veremos si New Order recordando a Joy Division están a su altura.

Kurt Vile dio en el escenario Trident Senses el típico concierto de raíces folk para las primeras filas, que no termina de llenar un escenario entero. Paradójicamente, a pesar de estar asistido por una banda consistente, era cuando se quedaba solo para interpretar preciosidades como ‘Peeping Tomboy’ cuando lograba emocionar. Y es que no siempre rendir homenajes a Bruce Springsteen es una buena idea. Al menos su banda puede decir que el fin de su set no es anodino. La estupenda ‘Freak Train’, con bien de saxo, distorsión e influencias kraut, cambió de tercio cerrando un concierto que a cualquiera que llegara en aquel momento, habría parecido apoteósico.

Mucho más disfrutable fue el excelente concierto de At The Drive-In con la banda completamente entregada al público tanto en coros, percusión, maraña de guitarras como por supuesto en su voz principal, con un Cedric Bixler-Zavala completamente carismático que no dejó de hacer el tonto, acercándose la cámara a la cara, subiéndose por todas partes, etcétera. Era una gozada repasar la influencia ejercida por el grupo incluso en el pop, desde Bloc Party hasta Placebo, pasando por Napoleón Solo (canción que también sonó), cuyo cantante hasta ha tomado el peinado rizado y cercano a lo afro de Cedric. El grupo actuó sobre un fondo en el que aparecía dibujado un cassette y todo fue tan noventas que la gente terminó bailando como si no hubiera un mañana con la divertida ‘One Armed Scissor’, dejando uno de los mejores momentos en una jornada que a esas horas estaba echando de menos un cabeza de cartel.

El Escenario Maravillas ya no sería lo mismo sin su racioncita de hip-hop (¿quién habría adivinado esto hace unos años?) y, ya puestos, De La Soul era una de las mejores opciones para el cartel 2012. No sólo de grupos de dos discos celebrados por el público como si fueran lo más, o llorados si cancelan, vive el hombre. Los fibers obedecieron las órdenes por momentos cansinas del trío («I say «ah» you say «ah»» ad nauseam) y disfrutaron su buen concierto, cargado de scratches y bases noventeras, y muy bailable, sólo lastrado por unos molestos «fade-outs», totalmente «coitus interruptus» en algunos de sus hits, lo que incluyó su colaboración con Gorillaz, muy coreada por los british (por allí fue un éxito ‘Feel Good Inc’), con la que decidieron cerrar.

Al pobre Yuksek le pasa lo contrario que a The Horrors: su universo electro-pop se aprecia infinitamente mejor sobre un escenario que en sus discos. El francés, enfrascado en un monólogo con el público dominado por su innegable acento francés (incluso algunas veces llegó a hablar en francés sin más, con la vana esperanza de que el público le entendiese) utilizó su gracejo natural para embaucar a los asistentes del FIB, ya algo necesitados de tralla, en un viaje a través de ‘Living On The Edge Of Time’, convirtiendo dos de sus mejores temas (‘Always On The Run’ y ‘On A Train’) en dos de los más bailados de toda la noche. Antes de que el público corriese como alma que lleva el diablo a ver a Example, claro.

Una maraña de puños al más puro estilo de ‘Jersey Shore’ (¿o deberíamos decir ‘Geordie Shore’?) animaban a un pletórico Elliot John Gleave, más conocido como Example, que no paró de dar saltos por el escenario soltando improperios a diestro y siniestro. «Do you wanna fucking party, fucking Benicàssim? Are you fucking ready for fucking dance, my fucking dear public?». En contra de lo que pensábamos, pasmaditos nos quedamos al ver que el británico estaba dando un concierto con banda en toda regla, micrófono en mano, y consiguiendo que la gente bailase de lo lindo con macarradas divertidísimas tipo ‘Changed The Way You Kissed Me’ o ‘Natural Disaster’, que hicieron las delicias de la masa antes de que tocara darlo todo con Dave Clarke. Sebas, Farala.

Fotos: Fiberfib

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