‘Work Bitch’ de Britney Spears, el veredicto

Por | 16 Sep 13, 19:33

bs-workbitch«Una cosa buena y otra mala de lo nuevo de Britney Spears: la buena es que es un trallazo apoteósico para las discotecas, además de un asegurado hit global con el que auguro vamos a enloquecer en la pista durante años; la mala es que encuentro muy pocas cualidades propias de Britney que apreciar en ella. Efectivamente es una canción extrañísima y nueva en su carrera, pero la voz de Britney, una de las más reconocibles de la historia, suena en ‘Work Bitch’ completamente anónima por momentos pese a esa A-C-T-I-T-U-D con la que ejecuta los versos, y el tema, por muy arriesgado que sea dado su inusual estructura y su carencia de melodía, cuenta con una producción gamberra que solo tiene sentido en el gimnasio o en la pista de baile. Un evidente triunfo comercial en definitiva, pero también un fracaso artístico». JB.

«Yo ya no tengo clara la dirección de la carrera de Britney Spears y, sinceramente, dudo si ella misma tiene la más remota idea de lo que está haciendo. ‘Work Bitch’ llega después de la colaboración con will.i.am en ‘Scream & South’, momento que probablemente utilizó para convencerla de que él es la quintaesencia del pop y su último Mesías. De lo contrario no me explico cómo Britney ha podido encargar producir parte de su octavo álbum de estudio a la persona con el gusto musical más hortera sobre la faz de la Tierra. El resultado era predecible: ‘Work Bitch’ suena a will.i.am por todos lados (¿este hombre no sabe hacer otra cosa?), en una canción en la que parece olvidarse de lo más básico en el mundo de la música (¿dónde está el estribillo? ¿y la melodía?) creando un tema que -si bien puede tener éxito, que al fin y al cabo los fans de Britney son legión- objetivamente solo vale para convertirse en banda sonora de un gimnasio chusco». Lolo Rodríguez.

«Que a Britney le dé por hacer música de gimnasio me parece fetén, que hay mucho mercado y más en septiembre que se apunta todo el mundo rebosante de culpabilidad postvacacional. Visto así, acertadísimo primer single para su próximo disco. Pero si esto es el futuro del pop, yo me bajo. ¿Dónde quedaron los estribillos, bitch?». Claudio.

«Britney da la razón a aquellos que nunca hemos encontrado grandes canciones ni buenas melodías en su carrera con este esperpento más propio de un anuncio televisivo o un viral a lo «rana loca» o «el zorrito», no sé si más ridículo en sus «estrofas» o en ese «bring it on, ring the alarm»». Sebas.

«El nuevo sencillo de Britney Spears llega sin estribillo, ni gancho evidente, ni un puñado de “ohh las las” repetidos hasta el infinito. Aun así, existe algo realmente admirable en la canción: que ha hecho lo que le ha salido de su real coño. Musicalmente, el tema carece de interés (aunque lo mismo se podía decir de ‘Scream & Shout’ y luego petó): se trata de una recopilación en cuatro minutos del último disco de will.i.am en solitario. Quizá sea admirable que no haya querido hacer una canción dance al uso, tipo Calvin Harris y Rihanna, sino que haya querido llegar todavía más allá». ACM.

«Aunque haya cierta tendencia en nuestro país, incluyendo por supuesto a nuestra propia redacción, a tomarse poco en serio lo que Britney Spears hace, lo cierto es que ella logra mantener su estatus de estrella del pop con mucha dignidad. Y lo logra, sobre todo, porque sabe hacer algo que la inmensa mayoría de sus rivales no suelen: reírse de sí misma. Su capacidad para hacer sorna de sus propias debilidades, esas que los fans de sus «rivales» usan para denostarla, se ha convertido en su mejor arma. Esta vez nos trae este engendro electromaquinero que, a modo de himno de autoayuda para superar su supuesta pereza, resulta tan bobo y facilón como exigen las listas de éxitos de hoy en día. Otro guilty pleasure que bailaremos frenéticamente, por mal que quede confesarlo». Raúl Guillén.

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