‘Ocho apellidos vascos’: revelación o timo

Por | 29 Mar 14, 12:14

ochoapellidosvascos«Esto son tres hinchas del Betis, una extremeña y una vasca vestida de faralaes y va uno de los pijos sevillanos y le dice a la vasca…» No, ¿en serio? Hacía tiempo que nadie me contaba un chiste. Y menos tan malo. ‘Ocho apellidos vascos’, el fenómeno de la temporada en la taquilla española tras haber recaudado en su segunda semana más que la primera, superando en días los 11 millones de euros, es la nueva cinta de Emilio Martínez-Lázaro, quien ya supo lo que era sorprender a crítica y público para bien y para mal en 2002 con ‘El otro lado de la cama’. Borja Cobeaga y Diego San José, conocidos por ‘Pagafantas’ y de manera significativa por el programa de humor de la ETB ‘Vaya semanita’, se han encargado del guión, abiertamente una bacanal de tópicos que al menos en mi sala no provocó esos aplausos que proclama la prensa que se producen «en cada pase». Ni los merecía.

El triunfo de la película es atreverse a banalizar sobre la kale borroka no tanto tiempo después del cese de ETA (dice el director que si la banda siguiera matando no habría film), llevar a la gran pantalla chistes y chascarrillos sobre los opuestos de vascos y andaluces que están en la calle y que a todo el mundo le hacen más o menos gracia porque siempre estará ese alguien que cumple los tópicos, que viene de Sevilla y lleva un bote de gomina íntegro pegado en el pelo, o que es vasco y considera el sur Vitoria. En ese sentido, una comedia romántica con estos protagonistas era una necesidad y la conocida escena en la que en una manifestación independentista, los habitantes terminan cantando «¡Euskadi tiene un color especial!», logra al 100% su objetivo: es hilarante. Su fracaso, no haberse atrevido a llevar el guión un paso más allá, quedándose en la broma justa para agradar a la inmensa mayoría, sin rozar en ningún caso el riesgo y la irreverencia. 10 años después de ‘Little Britain’ o en los días que Twitter nos deja sentencias jocosas como «la ley del aborto es ETA» o «Cáritas es Bildu», el humor de la película es mojigato, previsible y tan rancio como un tema de Los del Río.

Pero eso no es lo peor, siquiera. Lo peor es el cúmulo de situaciones absurdas e inconclusas que plantea el guión. Una comedia puede tener sus licencias, pero da pena ver a Carmen Machi en el papel de un personaje que ni está hecho, mientras que el de Clara Lago tiene tan poca gracia como credibilidad. Ver cómo esta comedia da pasos torpemente para pretender encontrar un enredo pero topa con un final pésimo -¿acaso autoparódico?- te hace darte cuenta de lo buena que fue y lo bien que íbamos con ‘3 bodas de más‘. ‘Ocho apellidos vascos’ podría haber sido una película muchísimo mejor en su caricatura y para muestra ese plano enorme en el que el autobús está llegando a Euskadi en medio de una tormenta, un plano casi próximo a Álex de la Iglesia que no tiene la más mínima continuación. Es una pena que no se haya querido seguir esa vena de lo dantesco y lo ridículo.

Como perfecto colofón, al final suena ‘No te marches jamás‘, un dúo con castañuelas de Leire Martínez (Rentería, Guipúzcoa) y David De María (Jerez de la Frontera, Cádiz). Diez años después de ‘Lady Olé‘, así seguimos… 4.

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