Cruïlla Barcelona 2014: la gran comunión con el público de Damon Albarn, Band of Horses y Vetusta

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Cruïlla Barcelona 2014: la gran comunión con el público de Damon Albarn, Band of Horses y Vetusta

damonPaso a paso, miles de personas de todas las edades se adentraban en el que iba a ser su hogar durante tres tardes y dos madrugadas. Crestas de colores mezcladas con triciclos se movían siguiendo la marea que les conducía a los conciertos de los artistas que harían de Cruïlla una peculiar obra de arte formada por estilos muy diferentes entre sí.

El público parecía expectante por ver a Angus & Julia Stone en el escenario Deezer. El dúo australiano resultó camaleónico: encandilaron con su parte más sensible tocando temas como ‘For You’ pero también con su versión de ‘You’re the one that I want’, el clásico de ‘Grease’. Ambos temas mostraron la cara más seductora de Julia Stone, quien detrás de esa apariencia de muñeca de porcelana tiene una voz y un aura de auténtica felina. El dúo rompió su apariencia inocente con ‘Private Lawns’, donde todos los miembros de la banda se lucieron en una orgía instrumental marcada por los saltos y aplausos del público. No faltaron ‘Big Jet Plane’ ni ‘Paper Aeroplane’, canciones que fueron recibidas con coros y gritos de júbilo. Angus debutó con temas como ‘Mango Tree’, momento en el que el público le animó vivamente a seguir hipnotizándoles. Los hermanos Stone también hicieron la versión de The National ‘Bloodbuzz Ohio’, que fue cantada por los asistentes, moviéndose al ritmo de la guitarra de los australianos. También presentaron un nuevo tema, ‘All the Things’, donde demostraron una complicidad ineludible tanto en sus miradas como en su canto.

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El sol se escondía tímido ante la llegada del británico Damon Albarn. Su entrada fue triunfal: gritos, silbidos… la euforia de los asistentes se palpaba. Empezó su concierto con ‘Lonely Press Play’ y ‘Everyday Robots’, canciones de su nuevo trabajo en solitario. La experiencia de los años se mostraba en el ritmo que tenía al moverse por el escenario: se dirigió al público clamando al cielo, venciéndoles con agua de su botella, pidiendo más pasión y entrega de cada uno de sus feligreses. Deleitó a los asistentes con perlas de sus antiguos trabajos con Gorillaz como ‘Tomorrow comes today’, ‘Kids with guns’ y ‘Slow Country’, canción en la que se acercó a sus fans, estrechándoles la mano mientras seguía cantando. Sorprendió con ‘Three Changes’, tema de otra de sus formaciones, The Good The Bad and The Queen, momento en el que sacó su parte más cómica poniéndose a bailar con uno de los miembros del grupo. Volvió a sus canciones más íntimas con temas como ‘Hostiles’, donde mostró su parte más intensa y sincera, cerrando los ojos al tocar, adentrándose por completo en cada una de sus actuaciones, y en ‘Hollow Ponds’ provocó una tormenta eléctrica con la pasión con la que tocaba el piano. Las canciones en las que más emocionó fueron tres joyas que dejó para el último tramo: ‘Clint Eastwood’, la mítica canción de Gorillaz que hizo saltar a todo el público al unísono; ‘Mr Tembo’, single de su último disco en el que hizo subir a la grada a un fan; y la final ‘Heavy Seas of Love’, apoyado por un coro formado por 6 cantantes.

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Todo el ambiente estaba bañado por el sabor del mar cuando Band of Horses irrumpieron en el escenario. El grupo empezó con ‘For Anabelle’ de su álbum ‘Infinite Arms’, seguido por ‘The First Song’, de su primer trabajo ‘Everything all the time’. La afonía que sufría el cantante no le impidió transmitir pasión: su voz salía con rabia, desgarrando sus cuerdas vocales como si sacara cada una de sus emociones en cada palabra cantada. Ben dedicó al público ‘No one’s gonna love you’, momento que sirvió para crear un vínculo que se mantendría toda la actuación. Todos los presentes cantaron a coro el estribillo a la vez que se movían de un lado a otro suavemente. “I love you everybody”, gritaba dichoso el líder de la banda. La melancolía se palpaba cuando tocaron ‘The other way’: Ben se adentró en el escenario en busca de un cigarro, fumándoselo lentamente mientras cantaba con el respetable, que le escuchaba devoto. Sonaron ‘Detlef Shrempf’, ‘Get me down’ y ‘Weed Party’, y el cantante hizo un brindis mientras cantaba ‘Laredo’, dedicándolo a cada una de las personas que estaban escuchando su concierto. En ‘Is there a ghost’, Ben cambió la letra a “is there a ghost en mi casa”, provocando más gritos y carcajadas de las que ya colmaban el ambiente. “I wanna fucking party with you”, aullaba Ben en otro momento. Estos instantes hacían más dinámico y cercano el espectáculo, rompiendo toda barrera entre cantante, grupo y público. Tampoco se olvidaron de su faceta más tierna, tocando temas como ‘Evening Kitchen’, ‘Infinite Arms’ y ‘Long Vows’, ocasiones en las que los mecheros y los móviles brillaron. Se despidieron con el tema más ansiado por sus oyentes, ‘The Funeral’. El grupo se fue entre gritos y aplausos, dejando un sabor dulce en cada uno de los oídos que les habían estado escuchando.

boh

El último concierto del día que pudimos ver, pero no el menos aclamado, fue el de los madrileños Vetusta Morla. El escenario estaba a oscuras cuando entró Pucho, acorralado entre silbidos y gritos apasionados de los que aguardaban su aparición con anhelo. Un foco iluminó al cantante, quien comenzó su función con un solo de batería que fue acogido con fervor. Poco a poco fueron apareciendo cada uno de los miembros de la banda, empezando el concierto con el single homónimo de su nuevo álbum ‘La deriva’. El escenario se fue llenando paulatinamente de humo rojo, presentando así por supuesto ‘Fuego’. A esta le siguió ‘Golpe Maestro’. Pucho introdujo la siguiente canción con palabras llenas de conciencia social: “Lo que vivimos ahora es un periodo de pura transformación. Y esto se refleja en canciones como la que viene ahora”: ‘Un Mosquito en la Pared’. En el fondo del escenario se veían unos mosquitos reflejados en la pantalla, demostrando lo atentos que están a todo detalle. Con ‘Lo que te hace grande’ y ‘Otro día en el mundo’ Pucho se dejó la voz y el alma en cada verso que iba acompañando al ritmo de la pandereta. Mientras cantaba ‘Cuarteles de invierno’, las luces parpadeaban como flashes incesantes al ritmo que Pucho rezaba “sólo necesito despegar”, batiendo sus brazos como si de propias alas se trataran, mimetizándose con la letra del corte. La percusión se lució con ‘Mapas’, momento en el que varios miembros empezaron a tocar a la vez para marcar aún más el ritmo, asimilándose así a una danza tribal que embrujaba a todos los asistentes. Y donde el público enloqueció ya del todo fue en los míticos ‘Copenhague’, ‘Valiente’ y ‘Maldita dulzura’, momentos en los que se oía a cada uno de los presentes gritar a vivo pulmón cada uno de los versos de las canciones. Otro detalle propio de lo sencillo pero pensado del show de Vetusta Morla fue el atrezzo de ‘La cuadratura del círculo’, donde unos faros de forma cuadrangular se alternaron con unos focos redondos. ¿Casualidad? En absoluto. “Nos vamos bailando con ‘Fiesta Mayor’”, decía Pucho tratando de engañar al público. “¡Barcelona! ¡Qué bien os portáis siempre hostia!”, gritaba entusiasmado. El conjunto madrileño se despidió con ‘El hombre del saco’ y ‘Los días raros’, finalizando con unas sabias y valientes palabras: “Hay derivas emocionales, políticas, sociales, musicales, sexuales, románticas… ¡Ya nada es como era antes!” Cada cual que tome sus medidas. ¡No hay nada que no seamos capaces de hacer! ¡No hay miedo!”.

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Fotos: rousgamonal.

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