Triángulo de amor bizarro / Salve discordia

Por | 29 Ene 16, 0:05

Victoria mística‘ no decepcionó. Escuchado a día de hoy sigue siendo un gran tercer disco para Triángulo de amor bizarro y habría sido un debut apabullante para cualquier grupo. Sin embargo, sí percibimos que el gran paso adelante en su carrera había tenido lugar entre su notable debut, que contenía ya pelotazos como ‘El fantasma de la transición’, ‘Mal como efecto de la mala voluntad’ o ‘El himno de la bala’, y ‘Año Santo‘, único disco nacional que -de momento- ha logrado ser el disco del año para nuestra redacción en 10 años de historia.

Por varias razones, ‘Salve discordia’ sí es ese nuevo gran paso adelante que anhelamos hace tres temporadas, lo cual tiene mucho más mérito si recordamos que lo que suele hacer un grupo -underground o no- después de buenos álbumes es separarse o decaer. Pero Triángulo de amor bizarro no. Como si inconscientemente les agobiase que algunos de sus grupos favoritos estén separados tras haber contenido una pareja (me refiero naturalmente a Sonic Youth y a Stereolab, a los que decían copiar constantemente aunque nadie se diera cuenta, recuperad ‘Peng!’ y veréis), Triángulo lo dan todo como si el 29 de enero fuera el último día para ellos y para todos nosotros en el planeta Tierra.

La energía que inspiran canciones como ‘Nuestro siglo Fnord’ o ‘Luz del alba’ -el batería, Rafa Mallo, se merece un altar más que un premio- es la mayor jamás vista en sus canciones. Era esperable que profundizaran en sonidos noise, metaleros, industriales… pero el fondo del disco esconde un sinfín de novedades estilísticas más sorprendentes. Como si Triángulo de amor bizarro hubieran dicho «ya tenemos nuestro sonido, todo el mundo lo conoce e identifica al segundo, ahora atraigamos otros estilos hacia él», el cuarteto gallego se aproxima como nunca lo había hecho a Phil Spector, The Jesus & Mary Chain, Raveonettes y los Smiths (‘Seguidores’, que a su vez podría salir en una peli de David Lynch); al dub y al reggae que tanto han obsesionado últimamente a Rodrigo (‘Desmadre estigio’) o a los últimos Portishead (‘O Salve Eris’). Y luego está su último hit ‘Baila sumeria’. Nunca estuvieron muy acertados con el nombre de la banda, ni en cuanto a estilo ni en cuanto a la traducción correcta de aquel ‘Bizarre Love Triangle’, pero al fin se ¿ríen de sí mismos? y presentan una canción en la que Triángulo de amor bizarro suenan a New Order (también a Joy Division y The Cure en punteos, bajo y teclados).

La amalgama de influencias llevada a su terreno a todo trapo construye una secuencia, más que entretenida, vertiginosa y apasionante. La primera escucha, revelando temazo tras temazo, te hace preguntarte por qué demonios han escogido ‘Desmadre estigio’ como adelanto siendo una de las canciones menos impresionantes del álbum. ¿Cómo es posible que en Mushroom Pillow sean tan listos como para colar «el nuevo ‘Lean On'» de los catalanes YALL en listas europeas y tan poco listos de haber ocultado lo que aquí hay metido? No es posible. Triángulo y su sello han de ser más listos que nosotros y su truco debe de haber sido reservar algunas de las mejores canciones de su historia para dejarnos con la boca bien abierta al enfrentarnos a ‘Salve discordia’.

Hacía mucho tiempo que no tenía tantas ganas de que avanzase un álbum para averiguar qué sucede en la pista siguiente. Y aquí pasa: mato por un vídeo de Canada recreando una escena de ‘Grease’, ‘Pulp Fiction’ o de cualquier película de moteros con el boogie ‘Cómo encontró a la Diosa’. Mato por adivinar qué hay detrás de ‘Luz del alba’, si una canción infantil o un delirio de crooner kamikaze; o de ‘Nuestro siglo Fnord’, si una tragedia tamaño familia Morente o un fondo siniestro tipo Parálisis Permanente. Y mato por una versión popi de ‘Barca quemada’. Cuando al final en esta última emergen los coros de Rodrigo diría que está haciendo una parodia del indie pop más naíf de sellos tipo Sarah Records. Es un alivio comprobar que no hay nada que parodiar: en las entrevistas promocionales está criticando la falta de amplitud de miras del indie de toda la vida para elogiar la «estética medieval-futurista, el heavy, el reggae, el industrial y también el pop, qué coño». ¿Por fin se acabó la tontería y triunfarán las canciones en este país no importa de dónde vengan? ¡Ojalá!

Si los logros musicales del regreso de Carlos Hernández, productor de su debut, están al puto límite, en lo lírico el grupo se muestra igual de audaz y casi siempre más claro que nunca. Hay cierto lirismo en las referencias marinas a faros, proas, barcos… mientras permanecen ambigüedades marca de la casa (¿de verdad no canta Isa «cuando te follen las fuerzas» en lugar de «cuando te fallen las fuerzas» como indica la letra oficial de ‘Barca quemada?); así como el romanticismo impregnado de humor y la política. Todo lo aúna ‘Qué hizo por ella cuando la encontró’, que pasa de «habría votado a la derecha por ti / trampearía las papeletas» y «habría dado mi moto por ti» a «contigo no vuelvo / no vuelvo ni muerta / ya no me acuerdo de ti / ya no me acuerdo de ti…». «Bonita» letra para la otra canción que claramente referencia a Phil Spector, y cuya segunda parte sucede a continuación, la fantástica ‘Nuestro siglo Fnord‘ (gran título), hecha para odiar muy fuerte: «no esperaré a que un rayo te parta».

Otras canciones son más ambiguas, pero a veces las melodías son tan buenas que dan igual sus dobles sentidos: «La ciencia es mentira sin ti» de ‘Baila sumeria’ es un estribillo mucho más bonito que cualquiera que esos artistas multiplatino tan relamidos pueda plantear. ‘Seguidores’ (¿en redes sociales, quizá? seguro que no, pero cuánto mola interpretar) parece invitar a una relación («si yo estoy sola y tú estás solo / no estemos solos / nunca más»), aunque con la amenaza trágica acechando («me gustabas más cuando no hablabas / cuando no me pedías nada»). Su final es brutal a la batería, pero quizá porque en el futuro sólo nos espera la muerte de la relación o la propia («no estamos hechos para durar», «los gusanos se retuercen en la caja»).

El devenir de la sociedad, como decía, continúa entre sus inquietudes y ‘Gallo negro se levanta’ pasa de hablar aparentemente en sus primeras líneas de los refugiados a tratar más bien la sumisión al estado feudal, dictatorial o democrático («moriremos por usted, señor, no le haremos ningún daño / porque aunque es un asesino es nuestro asesino / y así la mano negra nos protege de que nos pasen por la quilla»), con conclusiones que nos remiten a ‘Isa vs El Partido Humanista’ de su primer disco: «la mano negra nos protege de las piedras pero nos corrompe el alma / pero esta vez no nos engañaréis». Quizá podríamos argumentar que la intención reivindicativa de ‘Euromaquia’ es un poco más obvia que la de ‘Desmadre estigio’, pero incluso en esa canción Triángulo de amor bizarro se abren a nuevas posibilidades, esta vez de rock urbano, que ojalá les lleven a conquistar al público de Viña Rock. A ellos también parece dedicarse, hilarante, el final vallecano y paródico de ‘Cómo encontró a la Diosa’: «en los recreativos no aceptaban tus monedas / sigues primero en luchador callejero».

Hace poco nos preguntábamos qué necesitaba un disco para merecer un 10: la perfección canción a canción, su trascendencia, ser un exponente claro de un movimiento, representar una revolución musical… Igual este no termina de reunir todo eso, pero además de mostrar la inagotable inquietud y evolución de un grupo que ha publicado con este cuatro discos muy grandes, a ‘Salve discordia’ le vale expresar un sentir generacional -político y/o romántico- como lograron ‘Is This It?’, ‘London Calling’, ‘Definitely Maybe’ o ‘Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not’, con una perfección melódica ramoniana. Qué poca cosa tiene que envidiar a todos ellos.

Calificación: 10/10
Lo mejor: ‘Nuestro siglo Fnord’, ‘Luz del alba’, ‘Cómo encontró a la Diosa’, ‘Baila sumeria’, ‘Qué hizo por ella cuando la encontró’
Te gustará si te gusta: correr delante de la policía o de los mossos (a lomos de sus caballos medievales), follar a tope después de romper, llegar al cuarto día del FIB de empalmada, conducir una moto porque no te llega para un yate. O simplemente la máquina elíptica.
Escúchalo: Spotify
Gif: Haydiroket, autor de la portada del disco

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