The Divine Comedy / Foreverland

Por | 02 Sep 16, 17:35

TDC ForeverlandEs evidente, como nos explicara el propio Neil Hannon en una entrevista (que ya avanzamos y publicaremos completa en los próximos días), que el irlandés se ha tomado su tiempo para madurar su nueva obra tras el ya lejano ‘Bang Goes The Knighthood’. Seis años han pasado desde entonces y poco ha cambiado para The Divine Comedy… ¡afortunadamente! ‘Foreverland’ es una nueva muestra de la gran clase que ostenta Hannon, con discreción y humildad impropias del mundillo del pop rock.

Desde esa portada, una imagen anónima de un calendario que compró en un viaje a Norteamérica, el autor de ‘Casanova’ demuestra lo cómodo que se sigue encontrando en su papel de caballero de viejas costumbres, instalado en un mundo musical difícil de ubicar en el tiempo y el espacio, que tan pronto suena a Jacques Brel como a Burt Bacharach, con algún simpático guiño a T-Rex o al mambo. Es decir, este nuevo álbum sigue instalado en su ya clásico pop orquestal, exquisitamente arreglado con bien de cuerdas y vientos, coros y toda la vaina. ¿Zona de confort? Puede ser. Pero, a decir verdad, no parece al alcance de muchos permanecer en ella y salir, disco tras disco, no solo airoso sino reforzado.

Tampoco le duelen prendas en repetir en la inspiración histórica para construir sus canciones. En esta ocasión, Catalina la Grande, Napoleón, la Legión Extranjera o la música europea de entreguerras están presentes. Por si a alguien se le escapaba, todo son metáforas sobre el mundo actual visto desde ese peculiar prisma. ‘Foreverland’, por ejemplo, simboliza una tierra fantástica, la felicidad de encontrar el gran amor. Sin embargo, estas canciones no hablan de ese anhelo y su persecución, sino de algo mucho peor… De encontrarlo y de aquello en lo que nos convertimos tras el “felices para siempre”.

Romántico como acostumbra, es un deleite escuchar a Hannon retratar de forma bonita y emotiva el compromiso de una vida en pareja, en ‘The Pact’ y ‘To The Rescue’. Incluso a veces se le va la mano con el azúcar y empacha, como ocurre en ‘My Happy Place’. Pero, eh, sin dramas. Como siempre, Neil tiene en el humor su principal estandarte: en ‘Napoleon Complex’ alude a su propia escasa estatura y ridiculiza los aires de grandeza del rockero al uso; ‘Catherine The Great’ no tiene nada que ver con la emperatriz rusa: Catherine es el nombre de su pareja; en la desternillante ‘How Can You Leave Me On My Own’ dibuja cómicamente los patéticos topicazos de un Rodríguez; y ‘Desperate Man’ describe, con bastante coña grandilocuente, una canita al aire y el arrepentimiento. Incluso cuando la cosa se pone “seria”, es capaz de soltar un “buscaba (dormir junto) a Marilyn, pero me ha tocado el Che” que le habrá costado pasar alguna noche en el sofá.

‘Foreverland’ no sorprende demasiado, pero tiene grandes canciones. Quizá no muy llamativas o inmediatas, quizá no irresistibles desde la primera o la segunda escucha, pero tan maravillosamente escritas y arregladas, tan delicadas y entrañables, que resulta difícil hacerles algún desprecio. Ni siquiera a las menos atinadas u ocurrentes en lo melódico, como podrían ser ‘Napoleon Complex’ o ‘I Joined The Foreign Legion (To Forget)’. Las grandes gemas del disco, en este caso, podrían ser, además de sus dos singles tan clásicos, las preciosas ‘The Pact’ y ‘To The Rescue’. Pero es imposible resistirse al encanto del bonito dúo con su compatriota Cathy Davey que es ‘Funny Peculiar’, la inspiración marinera de ‘Foreverland’ o esa grandilocuente ’Other People’ que Neil interrumpe abrupta y graciosamente con un “bla bla blá”.

Como decía al principio, ‘Foreverland’ no sorprende, por suerte, con experimentos impostados ni ejercicios llamativos. En su lugar, resiste con valentía en los preceptos que le han hecho único y, su gran cantidad de aciertos, lleva a pensar en Hannon como un compositor y autor que, aún con media vida por delante, ya ha escrito su nombre en el libro de Historia del Pop contemporáneo. En letras góticas, mayúsculas y negritas.

Calificación: 7,6/10
Lo mejor: ‘Catherine The Great’, ‘How Can You Leave Me On My Own’, ‘The Pact’, ‘Funny Peculiar’
Te gustará si te gusta: Burt Bacharach, Richard Hawley, Cole Porter.
Escúchalo: Spotify
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Etiquetas:
  • muy mal

    O sea, Digitalism hace un disco con el sonido de sus anteriores y es fatal… lo hace Divine Comedy o Garbage y es lo más….. bullyng!

  • JoeCarioca

    El disco está francamente bien. “Desperate man” es quizá la canción que más llama la atención, junto con “How can you leave me on my own”; la nueva “Napoleon Complex” — ya hubo una primera versión en los extras de “Bang, goes the knighthood” — está muy bien arreglada. Las canciones parecen menos inmediatas que las de sus dos discos anteriores, menos fáciles de recordar…pero suena genial. Es una suerte tener a Neil Hannon ahí, regalándonos música tan bonita de vez en cuando.

  • Poppyboy

    por supuesto…

  • perfect

    Hacía tiempo que no escuchaba un disco que me entraran a la primera todas las canciones nuevas como si fueran ya parte de sus clásicos.

  • DanielT_Romero

    Acabo de escucharlo y sin duda, uno de los mejores albums hasta el momento, ademas queda perfecta para una banda sonora de hecho estaba jugando Earthbound (Vendito emulador de snes) cuando escuchaba el album y queda como anillo al dedo, un album muy alegre que sin duda te saca una sonrisa mas de una vez!

    Sinceramente, lo colocaria en discos recomendados y a mi parecer, entre las mejores del album falta: Napoleon Complex.

  • GMBMM

    He echado de menos alguna mención a In May, la pieza incluida en la edición deluxe. Pero por lo demás bastante de acuerdo, la verdad.

  • Paco Jou

    Magnífico disco, con grandes temas sin sorpresas, però ni falta que le hace. Creo que “To the rescue” (que gran título) es sin duda el gran tema dels disco, con un final in crescendo extraordinario; y que trompeta !!.

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