Hit de Ayer: Phillip King de The Servants y Apple Boutique, entre los artistas perdidos del sonido C86

Por | 02 Oct 18, 22:17

El C86 es ese subgénero del pop independiente británico que ha quedado asociado al legado de grupos de jangle pop y sellos como Cherry Red, Sarah Records o Creation. Como en la mayoría de movimientos, pocas fueron las bandas que llegarían a un verdadero éxito, y en un vistazo rápido a las que participaron en esa cassette que regalaba el NME (el origen de su nombre) tan sólo Primal Scream o los Wedding Present lograrían verdadero éxito. Y como casi siempre también, a veces lo más interesante se encuentra entre lo más desconocido. Así por ejemplo, en la cara B de la cinta aparecía una canción de The Servants, ‘Transparent’, un grupo que en el espíritu efímero de muchos de estos proyectos, para el año siguiente se habría disuelto.

Pero para entonces Phillip King, uno de sus miembros -que ya había formado parte de Felt o Biff Bang Pow!- tenía un puñado de canciones y nuevo proyecto: Apple Boutique. Llamados así no se sabe si en homenaje a la canción de Felt del mismo nombre o a la tienda de los Beatles en Baker Street, su sonido despertó el interés del sello Creation, que propuso sacarles un single. Grabado en los estudios Alaska de Waterloo con la producción de Neil Scott (guitarrista ocasional de Denim y Everything But The Girl), las tres canciones que conforman este disco cristalizaron un sonido, una emoción, verdaderamente únicas. El propio Phillip King admitiría que la corta duración de la banda en parte se debió a la imposibilidad de reproducir en directo la atmósfera delicada y a la vez mordiente de ‘Love Resistance’, por ejemplo.

Una canción magistral, que comienza con riffs angulosos al estilo de los Go-Betweens, para derivar en una estrofa adornada con brillantes arpegios de guitarra eléctrica que eran puro Tom Verlaine. El responsable era John Mohan, fichado para Apple Boutique porque había compartido aventuras con King en Felt… y que aportaba un sonido que no extraña si recordamos la influencia que Television habían tenido en la banda de Lawrence. Pero la manera en la que Mohan entrelaza sus arpegiados alrededor de los acordes de King es imponente en esos primeros casi dos minutos de tensión (musical y romántica) no resuelta: “llevamos separados tanto tiempo… no pude resistirme, tuve que telefonearte / siempre en mi cabeza, desde el momento en que me levanto hasta que me voy a la cama….”. Una escalada de tensión que hace la llegada de ese simple pero maravilloso estribillo con sus tres acordes y resolución todavía más placentero:

“Estoy tan contento de que hayas vuelto, porque sabes que te he echado de menos / Lo único que he aprendido es a ser persistente con su resistencia amorosa”

La suave voz de King se ve bellamente complementada en esos estribillos por la de Emily Brown, del grupo The Hangman’s Beautiful Daughters, que concluyen con un nuevo riff de propina… la verdad es que Mohan da una lección de arreglos a lo largo de toda la canción, porque en la conclusión se saca de la manga un dibujo que recuerda en su pericia interpretativa a los finos y veloces dedos de otro orfebre pop de aquellos años, el gran Roddy Frame.

Una pena que el proyecto no diera más de sí tras el fracaso comercial del single y el subsiguiente desinterés del sello. Un final que convertiría al disco en pieza de coleccionista dos décadas después, hasta el punto de que estas semanas vuelve a ser noticia por haber sido reeditado por el sello inglés Optic Nerve Records… que ha agotado la edición casi inmediatamente. Por su parte, Phillip King encontraría un par de años después el éxito como bajista de Lush y posteriormente de The Jesus and Mary Chain y muchos proyectos más.

Sin embargo el no-éxito de este single no fue completo: en un entorno tan insospechado como el de la noche valenciana de finales de los 80 -la de locales como Chocolate o Spiral en los inicios del Bakalao- la cara B de este single (el instrumental ‘The Ballad of Jet Harris’) se volvió una canción mítica para cerrar las sesiones de madrugada. Quizá suene raro, pero como explica muy bien este artículo, el bacalao (con “c”) empezó siendo una manera de mezclar pop y rock para hacer al público bailar, y bebía de la new wave o el post-punk, y en Valencia la cultura musical era altísima en aquellos años. Quien no se lo acabe de creer, que lea los comentarios de Youtube de la canción en cuestión, copados por exaltados nostálgicos de aquellos años que no tienen desperdicio (“madre de dios que tema tan bonito, llevaba sin escucharlo desde la valencia de los 80s”….”pezones duros”…. “una época donde [email protected] eramos Felices.. Valencia única!!!!).

No es difícil ver en el maravilloso tono atmosférico de la canción su potencial de descompresión “chill out” tras una sesión sudorosa de baile, y en su emocionante melodía las posibilidades de comunión colectiva cuando las luces del local se encendían. Phillip King estaba al corriente de la popularidad del single en esa zona de España y hasta desde Creation se estudió momentáneamente la posibilidad de regrabar una versión de ‘Love Resistance’ en castellano, algo que nunca llegó a realizarse.

‘Love Resistance’ suena en Popcasting #319 de Jaime Cristóbal, disponible en este enlace.

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