4 razones por las que ‘¡A ordenar con Marie Kondo!’ “despierta alegría” y 2 por las que no

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4 razones por las que ‘¡A ordenar con Marie Kondo!’ “despierta alegría” y 2 por las que no

Marie Kondo ha sido famosa durante varios años en todo el mundo gracias a sus libros superventas ‘La magia del orden’ y ‘La felicidad después del orden’, pero la llegada a Netflix de su serie ‘¡A ordenar con Marie Kondo!’ ha supuesto un verdadero bombazo que ha pillado a todo el mundo por sorpresa. Estos son varios motivos por los que la serie está siendo un éxito, y otros varios por los que podría ser un poco mejor.

Su estreno estratégico el 1 de enero

El estreno de ‘¡A ordenar con Marie Kondo!’ en Netflix no puede haber sido más estratégico ni haber funcionado mejor, ni por otro lado haber tenido más sentido. El 1 de enero es festivo, la gente está aburrida en su casa viendo Netflix o pensando en la ilusión que supone empezar un año nuevo de cero. Entonces llega Marie Kondo y capta tu atención de lleno. Si uno de tus propósitos de año nuevo había sido ser más ordenado u ordenada, si ya el concepto de orden te parece una novedad o si simplemente te acabas de mudar o estás pensando en hacerlo y no sabes cómo doblar una sábana bajera o qué hacer con toda la mierda que has acumulado durante tus años en el instituto, es muy probable que estés viendo esta serie.

La original premisa

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El método de organización y orden de Marie Kondo está desarrollado en los libros mencionados, pero las normas básicas son perfectamente accesibles en internet. Sin embargo, verlas aplicadas en pantalla, en el mundo real, es otra cosa. Lo hace mucho más asequible. El método de Kondo se divide en los siguientes apartados: ‘ropa’, ‘libros’, ‘papeles / documentos’, ‘KOMONO’ (cocina, baño, garaje, miscelánea) y finalmente ‘objetos sentimentales’. Las cosas que quieres mantener en tu vida han de “despertar alegría” en ti, si no, debes deshacerte de ellas y seguir adelante. En este método se basa la premisa de ‘¡A ordenar con Marie Kondo!’, que aunque haya gente a que le parezca aburrida, al menos hay que admitir que es original. Es curioso -y a veces bonito- descubrir a qué cosas puede atribuir la gente un valor sentimental, desde un buzón viejo hasta un vestido.

El personaje principal

‘¡A ordenar’ no es un “reality” perfecto por varios motivos, pero ninguno de ellos es Marie Kondo. La japonesa ha llegado a definirse a sí misma como una “fanática del orden” y aunque en ningún momento de la serie se ve una persona perturbada por una posible obsesión con la organización, Kondo sí es todo un personaje, ya un icono cultural que además de caer bien a todo el mundo se presta a imitaciones. Se podría decir que el verdadero protagonista de “¡A ordenar!” es el orden, pero es Kondo. Y normal porque aparte de irradiar carisma es simpática, comprensiva, inteligente y adorable a partes iguales. Es todo lo que falta al canal de Youtube de Bertín Osborne.

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Mención especial merece la traductora de Kondo, Marie Iida. No es nada fácil traducir a tiempo real como hace ella y además del japonés al inglés, con todos los matices que hay que tener en cuenta. Es una profesional como la copa de un pino.

Las parejas

La representación demográfica en ¡A ordenar con Marie Kondo! es amplia, de eso no hay duda, y quizá ya estemos en un momento cultural en que no haga falta ni destacarlo. Pero lo que hace interesante a este “reality” es que nunca es tan bonito como puede parecer. En realidad, en algunos casos la interacción entre las parejas llega a ser bastante incómoda. Marie Kondo está ahí para sembrar paz, pero por ejemplo el machismo que se respira en la pareja del primer capítulo es obvia a años luz. Por otro lado, es obvio que no todas las personas involucradas en el “reality” se comprometen de la misma manera con el método de Marie Kondo, algunas parecen reticentes a él, lo cual hace que puedan caer un poco mal.

El ritmo

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Sí, la premisa de ‘¡A ordenar con Marie Kondo!’ mola, pero el ritmo de la serie puede llegar a ser lento, hasta el punto que más de una vez me he descubierto dejando la serie de fondo, incluso pasando escenas o dejando capítulos a medio terminar. No son tan interesantes algunas reflexiones de las parejas sobre cuánto han profundizado en sus relaciones después de la visita de Marie Kondo o cómo les ha cambiado la vida descubrir el concepto de las cajas. La serie funciona cuando hay un drama que después se resuelve, como en cualquier serie. Cuando todo es perfecto, incita al “skip”.

¿Y el humor?

La serie es un “reality”, por lo que refleja la vida de las parejas protagonistas, que en ocasiones da lugar a situaciones dramáticas y lacrimógenas. Se echa de menos en ese sentido un poco más de humor. Y es que si la serie fuera española y la emitiera Cuatro, sería muy distinta.

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