The Cranberries / In The End

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The Cranberries / In The End

Hace tiempo que Dolores O’Riordan había dejado de ser la celebridad que fue en torno a 1994, cuando podía vender 10 o 15 millones de copias por disco y el traje de novia de su boda se convirtió en la comidilla de los tabloides en la prensa británica. Ella misma quiso dar un paso a un lado mudándose a Toronto y abandonando el mundo de la música por temporadas, aunque al final le encantaba cantar y siempre volvía. En cualquier caso, las descarnadas entrevistas que concedió a su amigo Barry Egan en los últimos años no llegaron a los grandes titulares, y mira que algunas eran tan incómodas de leer que costaba terminárselas. El relato detallado de los abusos sexuales que sufrió o el modo en que hablaba sobre morir antes de los 50, como finalmente sucedió, están ahí; pero también hay una declaración de no hace tanto en la que indicaba que se sentía muy feliz.

Eso es ‘In The End’, el que será el último disco de Cranberries tras la muerte de Dolores, un álbum que recoge los sinsabores del divorcio de la artista, como parece el caso de la desgarrada ‘Lost’ («estoy perdida contigo / y perdida también sin ti / me pregunto cuándo debería rendirme / me pregunto cuándo debería dejarlo marchar»); y que sin duda deja un sabor agrio cuando termina con el tema titular, que dice: «¿no es extraño cuando te das cuenta de que todo lo que deseabas, no es lo que deseabas, al final?». La pregunta que deja sobre la mesa es clara: ¿merece la pena haberse dedicado a una industria musical que te termina de desequilibrar por completo, máxime si sufres un trastorno bipolar?

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Y sin embargo, el álbum no es amargo en su conjunto, por mucho que las canciones se llamen cosas como «todo se ha acabado ya» o «despiértame cuando todo se haya acabado». Como en otros puntos de su carrera, la música es un antídoto para la depresión y ahí está ‘A Place I Know’. La letra dice que «se ha roto la cadena / la violencia ha hablado (pero) no aceptaré más insultos / ni aceptaré más tormento». En contraste, la voz de Dolores y la ambientación del tema no pueden transmitir más aceptación y paz. Es una de sus canciones folkies, sencillas y a la vez totalmente confortables e imprescindibles. Como ‘What’s On My Mind’, ‘Dreaming My Dreams’ o incluso ‘Pretty Eyes’. Dolores bromeó una vez sobre hacer una carrera paralela inspirada en las canciones folk que escribía o versionaba de pequeña, como ‘Scarborough Fair’ de Simon & Garfunkel. Qué pena que no lo hiciera.

También afrontan la adversidad con optimismo canciones como ‘The Pressure’, en la que el agobio se combate con amor («cuando te veo, todas mis penas se disipan»); o la estupenda ‘Got It’, cuya letra puede ser un drama («¿Dónde viviremos? ¿Cuándo moriremos? La gente debería decidir en sociedad»), pero cuyo estribillo está cantado con humor y sentido autocrítico. «Pensé que lo había entendido, y luego me perdí por completo / Me olvidé, me olvidé / Pensé que lo sabía todo». Y no. Este tema o el muy buen single ‘All Over Now’ demuestran que Cranberries estaban decidiéndose a hacer un disco pop, más The Smiths y The Cure, más uptempo que ‘Roses’ (2012), no muy rockero. Nada de otro ‘Zombie’, y menos de otro ‘New New York’. Están ‘Wake Me When It’s Over’ y ‘Catch Me’, con la vena metalera que asomaba a veces por su carrera (a Dolores le encantaban Metallica y Evanescence) pero contenida, perfectamente integrada, con las cuerdas justas, como en ‘Show Me the Way’, solo que esta canción es mejor.

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Hecho a partir de demos muy avanzadas (el guitarrista Noel Hogan nos contaba que las menos avanzadas nunca saldrán de su disco duro), ‘In the End’ puede dejar cierta sensación de inacabado, pues por ejemplo el tema titular no está a la altura de lo que promete al principio. El propio grupo reconoce que ha tenido que reestructurar alguna canción como ‘Illusion’, que parece hablar sobre la carrera de la banda. Pero eso es algo que también pasaba en algunas estructuras raras de ‘Roses’, donde por cierto Dolores había olvidado que había incluido el tema ‘So Good’, que quiso traer a este álbum otra vez, como ha contado la banda. Pese a los despistes, escuchar su voz sabiendo que está en modo maqueta deja constancia de su buen estado al menos en ese sentido y sus tomas en general son más profesionales que las finales de otros artistas.

Noel Hogan, Mike Hogan y Fergal Lawler dan con esto el grupo por acabado y aseguran que algunas canciones de este álbum prefieren no volver a escucharlas -se han negado a decir cuáles-, pero nosotros sí lo haremos. La mano derecha de la banda Stephen Street ha mimado con detalle las grabaciones sin demasiados añadidos que no hubieran contado con el beneplácito de Dolores (¿hay un segundo de flauta en ‘All Over Now’?) y se ha obrado un milagro: que este disco nos dé más ganas de vivir que de abrirnos las venas. No hay más que ver la portada con algunos de los descendientes del grupo. ¿Y desde cuándo es fácil hacer canciones felices como ‘Summer Song’?

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Calificación: 7,2/10
Lo mejor: ‘All Over Now’, ‘Got It’, ‘Summer Song’, ‘A Place I Know’
Te gustará si te gustan: The Smiths, The Cure, ellos mismos
Escúchalo: Spotify

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