Cuatro cómics imprescindibles del verano 2019

Por | 23 Ago 19, 17:02

Vidas paralelas (Olivier Schrauwen)

La ciencia ficción no es un género por el que opten demasiados autores de novela gráfica en la actualidad, en general más dados a darse a conocer como maestros de la costura autobiográfica. Se echa de menos el tono futurista del que hacía alarde la compañía finlandesa Nokia hace ya unos cuantos años con el eslogan “Connecting People”, que hacía presagiar un porvenir fascinante. El belga Schrauwen, con una capacidad de trabajo abrumadora -hace semanas hablamos de otra obra suya-, responde con soltura al reto de generar una realidad diferente.

‘Vidas paralelas’ es una colección de historias delirantes, de conexiones entre el pasado y el futuro, de sexo en módulos de laboratorio y abducciones desconcertantes, en las antípodas de la actualidad. Un juego que Schrauwen, «conectando personas», convierte en adictivo por unos personajes que no sabes si están en clave de humor, mintiendo, o directamente burlándose del lector. 8. Disponible en Amazon.

Ventiladores Clyde (Seth)

El historietista canadiense Seth vuelve al presente muy a su pesar: él prefiere un pasado que aunque sea artificial, le inspira más que un futuro que presiente aterrador. 20 años le ha costado publicar esta obra ambiciosa de cerca de quinientas páginas, en la que los hermanos Abraham y Simon, mal avenidos y con temperamentos opuestos, nos dan a conocer los mejores y peores años de un negocio de ventiladores.

Seth, seudónimo de Gregory Gallant, pese a vestir como recién salido de los años 50, desarrolla historias en la segunda mitad del siglo XX, pero retiene un estilo que conecta con las primeras ediciones del New Yorker, recurriendo a la nostalgia solo para reflexionar sobre los viejos errores. Los aspectos crónicos de toda su obra aparecen también en ‘Ventiladores Clyde’, un relato apasionante que surge al descubrir su autor -paseando por Toronto- un escaparate polvoriento de unas oficinas abandonadas con el mismo nombre. Esa visión romántica a través del cristal del paso del tiempo -los retratos de dos hombres en la pared en blanco y negro, un despacho con muebles antiguos y viejos teléfonos ya en desuso- desembocan en una construcción que tiene tanto de ficción como de verosímil. 9. Disponible en Amazon.

Irmina (Barbara Yelin)

Barbara Yelin tenía una relación idílica con su abuela Irmina, hasta que esta falleció. Es a raíz del hallazgo de una caja con sus pertenencias personales, unas fotos, cartas y diarios, que se desentierra un pasado familiar desconocido, descubriendo cómo una mujer sobrevive en la Alemania hitleriana, la misma que arrasó a toda una generación hoy próxima a desaparecer. Y la misma que deja un vacío en la memoria histórica germana, fundamentalmente por un comportamiento de silencio durante y después del holocausto judío.

Yelin revive esa atmósfera opresiva sobre la población: cómo se aceptó un comportamiento deplorable en un entorno hostil bajo la promesa y la oportunidad de progreso, con un tacto compasivo que no quiere atender a demasiados reproches. Sólo los silencios compartidos o compensados de esta mujer resistente en sus decisiones vitales, con las respuestas que el Dr. Alexander Korb ofrece en un epílogo imprescindible, ayudan a comprender. 8,5. Disponible en Amazon.

La guerra de Alan (Emmanuel Guibert)

En el lado opuesto a Irmina nos encontramos la verborrea de Alan Ingram Cope, un soldado norteamericano ilustrado, aficionado a la literatura y a la música que, a modo de memorias tras un encuentro casi por casualidad con Emmmanuel Guibert, detalla su periplo durante la Segunda Guerra Mundial. Las conversaciones entre ambos componen su serie dedicada a Alan Ingram, con ‘La infancia de Alan’, ‘Martha y Alan’ y esta reedición de ‘La guerra de Alan’.

La oratoria pausada del francés Guibert para relatar los episodios vitalistas de Cope, contados de forma cronológica, rezuman una humanidad fuera de la común. Las conversaciones grabadas en magnetofón entre ambos son como oro puro a tenor del resultado, gracias a la cesión de protagonismo a Alan. Con la excepción de cuánto Guibert transmite con las ilustraciones, los sombreados faciales en blanco y negro, los contraluces, o cómo se sitúa a los personajes en entornos sobrios: todo es tan preciso que el lector es aún más partícipe. Una visión de la guerra en la que no contemplamos tiroteos, muertos o explosiones, sino la inteligencia emocional de un hombre sencillo con un destino caprichoso. 9. Disponible en Amazon.

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