‘Dragged Across Concrete’: ¿por qué no se estrenan las películas de S. Craig Zahler?

Por | 29 Sep 19, 11:40

Bone Tomahawk’ aterrizó en el festival de Sitges como un caníbal en una guardería. Su sorprendente mezcla de western clásico a lo ‘Centauros del desierto’ y gore italiano con antropófagos puso patas arriba la edición de 2015. Tanto que su director, el debutante S. Craig Zahler (también compositor y guionista de sus filmes), se llevó el premio a la mejor dirección y el de la crítica. Quizá por eso la película tuvo distribución en España, aunque fuera minoritaria. Se estrenó en un par de salas en Madrid y Barcelona. La siguiente película, la brutal ‘Brawl in Cell Block 99’, ya jugó en las grandes ligas. Se pudo ver en el festival de Venecia y en el de Toronto, además de volver a Sitges. Sin embargo, paradójicamente, en España no encontró distribución. Se estrenó directamente en DVD y plataformas.

Con la tercera, ‘Dragged Across Concrete’, ha ocurrido lo mismo. De nuevo se vio en Venecia y Sitges, y de nuevo se ha estrenado en plataformas (por ahora en Rakuten TV) y seguramente se lanzará en DVD. Ni siquiera el protagonismo de dos estrellas como Mel Gibson y Vince Vaughn ha conseguido que se estrene. Es cierto que con el auge del streaming (en los próximos meses llega Apple TV y Disney+), cada vez más películas van a ir de los festivales a internet sin pasar por las salas. Pero teniendo en cuenta la cantidad de mediocridades que se estrenan cada semana y lo “cinematográficos” que son los filmes de Zahler, el esmero con el que compone sus planos, es una pena no tener la opción de verlas en una sala de cine.

Como es habitual en este director, ‘Dragged Across Concrete’ (que se puede traducir como “arrastrado por el asfalto”), comienza con el ritmo de una película iraní de los noventa. De hecho, hay una secuencia, un plano fijo con Vince Vaughn zampándose un bocadillo dentro de un coche, que podría haber firmado el mismísimo Kiarostami. Zahler se toma su tiempo (la película dura dos horas y cuarenta minutos), perfila los personajes con paciencia y escribe los diálogos con buena caligrafía. El resultado de esta cocción a fuego lento son unos diálogos con mucha sustancia (a veces muy amarga), unos personajes muy bien construidos (con peso dramático y profundidad psicológica, incluidos los secundarios, lo que permite que luego te importen), y una enorme sensación de verosimilitud en las acciones, por muy excesivo, salvaje y pulp que se vuelva todo.

La estructura narrativa también es muy eficaz. El director desarrolla varias tramas paralelas, en ocasiones muy cortas (atención a la que protagoniza Jennifer Carpenter), que se van entrelazando como en una malla de alambre de espino. Con la vista puesta en el thriller setentero (el director ha citado ‘El Príncipe de la Ciudad’, ‘Taxi Driver’ o ‘Tarde de Perros’), la película transita con paso firme y a ritmo de soul por varios subgéneros, de la buddy movie policíaca (la química entre Gibson y Vaughn es fantástica) a la película de atracos, pasando por el thriller con psicópata enmascarado, e incluso el drama racial. Al final, como es habitual en Zahler, la violencia explota como los cráneos rotos a pisotones en ‘Brawl in Cell Block 99’. Aunque no es tan gore como sus predecesoras, es igual de impactante. Un brutal puñetazo grindhouse de uno de los directores fundamentales del cine de género contemporáneo. 8’5.

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