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La Sala Caracol de Madrid se disculpa tras acoger un concierto de grupos de ideología nazi

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La Sala Caracol de Madrid se disculpa tras acoger un concierto de grupos de ideología nazi

Este fin de semana las redes sociales y la prensa generalista han dado cuenta de una sonada polémica a cuenta de la Sala Caracol de Madrid, veterana sala de conciertos de la capital. En la tarde del pasado sábado, 7 de diciembre, diversos colectivos antifascistas daban la voz de alarma al observar en las inmediaciones de la sala (muy próxima al barrio de Lavapiés, que acoge numerosos comercios y vecinos de origen migrante) grupos de personas exhibiendo símbolos de ideología nazi y ultraderecha. Al parecer, se congregaron en la Sala Caracol para ver el concierto de dos grupos rock, Iberian Wolves y Brigada Totenkopf.

Como muestran algunos vídeos subidos a Twitter, los grupos y público no solo exhibieron esos mismos símbolos sobre el escenario sino que escenificaron consignas nazis. Como consecuencia, el promotor Guacamayo Tropical decidió cancelar la fiesta «Balkan VS Cumbia» que estaba programada después, «para resguardar la integridad de nuestro público y ser consecuentes con nuestras opiniones, orígenes y formas de pensar». Numerosas personas en redes sociales llamaron al boicot de la sala por haber aceptado celebrar ese concierto, recordando que en el año 2004 la sala canceló un concierto de Berri Txarrak por supuestos mensajes de apoyo a los presos de ETA en sus letras.

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Horas después, la Sala Caracol ha salido al paso de la polémica pidiendo disculpas por la celebración del concierto. Según ellos, fueron engañados por los grupos escondiéndoles cualquier signo que pudiera indicar cuál era su ideología. Solo supieron de ello cuando, «minutos previos a la apertura», se personaron agentes de la Policía Nacional preguntando por el evento, confirmando los agentes que se trataba de grupos de extrema derecha, explica el comunicado. Según el mismo, la Policía recomendó seguir adelante con el concierto porque «ellos mismos no se consideran aptos para ofrecer la protección y seguridad para que pudiéramos cancelar el evento». «Visto el margen de reacción y el apoyo nulo para cancelar (…), nos vimos obligados a realizar el concierto», prosiguen antes de aclarar que en sus 27 años de historia la sala ha «rechazado cualquier tipo de ideología racista, xenófoba y en contra de los derechos humanos». Posteriormente, Caracol ha emitido un segundo comunicado insistiendo en que no tenía constancia de la «naturaleza fascista» del evento: «es de mentes retorcidas creer que una sala con 27 años de experiencia y 6.00 eventos realizados tenga la necesidad de apoyar la cultura del odio», escribe, antes de pedir al público que deje de hacer «conjeturas» y de «criminalizar». La sala hace público que la recaudación del evento irá a la Fundación Pequeño Deseo y que Guacamayo Tropical recibirá una indemnización. A pesar de sus disculpas, numerosos mensajes en tuit desconfían de estas explicaciones y aseguran que no volverán a la sala.

La Sala Caracol de Madrid se ha erigido en uno de los epicentros de la cultura en la capital, acogiendo innumerables conciertos de artistas nacionales e internacionales e incluso siendo sede de festivales como Primavera Club. En el año 2013 fue clausurada por el Ayuntamiento de Madrid, al entender este que carecía de las licencias oportunas para celebrar conciertos. Tras reabrir semanas después de manera preventiva, gracias en parte al apoyo popular que la sala pidió, un año después la sala logró subsanar todas las deficiencias y obtuvo su licencia definitiva.

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