Cuatro razones para engancharte a ‘El Palmar de Troya’ y una para no comulgar con ella

Por | 28 Feb 20, 13:10

En 2016, la mujer de un papa salió desnuda en Interviú. Fue Nieves Triviño, la esposa de Ginés Hernández, un ex militar murciano que entre 2011 y 2016 fue Gregorio XVIII, Sumo Pontífice de la Iglesia Cristiana Palmariana de los Carmelitas de la Santa Faz. Dos años después, la pareja irrumpió en su antigua congregación (Nieves había sido monja en la orden) armada y con caretas de payaso. Se produjo una pelea a navajazos con varios heridos. Ginés y Nieves fueron condenados a seis y cinco años de cárcel respectivamente por “robo con violencia e intimidación en grado de tentativa y delito de lesiones con agravante de disfraz”.

Estos han sido los dos últimos sucesos de la larga y rocambolesca existencia de ‘El Palmar de Troya’. Una historia increíblemente tragicómica, llena de giros disparatados, que comenzó hace medio siglo con una aparición mariana en un secarral sevillano. El director Israel del Santo, conocido por la serie ‘Conquistadores: Adventvm’, ha resumido esos cincuenta años de la iglesia palmariana en un documental de cuatro capítulos para Movistar.
Te damos cuatro razones para engancharte a la serie como si fueras un devoto de la secta y una para huir como si te persiguiera el papa Clemente con las manos sangrantes:

1. Es El Palmar de Troya, con eso basta
Apariciones de la Virgen, señores ahorcados y toros con cuernos verdes, videntes cayendo en éxtasis como bolos, estigmas tan espectaculares que dejan a los del Padre Pío en simples pupas, baronesas benefactoras capaces de levantar catedrales, un cura vietnamita ordenando sacerdotes como si se acabara el mundo, Clemente “La Voltio” Domínguez proclamado nuevo papa, abusos sexuales, automutilaciones genitales, santorales fascistas, accidentes profetizados… Muy mal director tiene que ser Israel del Santo para que con este material no elabore algo interesante. Y no es el caso.

2. El (inusual) enfoque de la serie
La historia de El Palmar de Troya se ha contado principalmente de dos maneras: como crónica de investigación, denunciando su naturaleza sectaria, financiación irregular, abusos, etc; y como reportaje de “misterio”, enfatizando sus aspectos más enigmáticos y sobrenaturales. Casi todos utilizan un punto de vista único y la mayoría de las veces está narrado con voz en off. ‘El Palmar de Troya’, en cambio, construye su discurso por medio de entrevistas y material de archivo, multiplicando los puntos de vista y sin ninguna figura narrativa invisible contándolo todo por encima de las imágenes. Además, se toma su tiempo. Cuatro capítulos de casi una hora en vez del habitual reportaje tipo ‘Informe semanal’.

3. La variedad de entrevistas
Es uno de los puntos fuertes de la serie. Hay gran diversidad de voces, y la mayoría son bastante relevantes: testigos de los sucesos primigenios, devotos, ex miembros de la iglesia palmariana, periodistas, investigadores, teólogos, psicólogos, un taxista vidente y hasta la pareja Ginés Hernández y Nieves Triviño. Además, algunos de los entrevistados no solo aportan su visión o su experiencia sobre El Palmar, sino que tienen (y comparten) historias personales bastante emotivas.

4. El papa Clemente… habla
Como desveló el director en la presentación de la serie, el equipo de investigación del documental se encontró en un cobertizo cercano a la basílica palmariana varios casetes con la voz de Clemente grabada. Estos sorprendentes hallazgos sonoros, donde se puede oír al falso papa Gregorio XVII entrando en éxtasis, completan el jugoso material audiovisual que ofrece ‘El Palmar de Troya’, en gran parte inédito. Ah, y la serie no utiliza cámara oculta.

5. ¿Por qué han incluido dramatizaciones?
Es el aspecto más desconcertante (y molesto) de la serie. Existen imágenes de archivo, audios, testimonios, recortes de periódicos, posibilidad de filmar en el pueblo, en los alrededores, en las tascas sevillanas donde iba la curia palmariana… ¿De verdad hacía falta recurrir a las recreaciones ficcionadas? Su inclusión dentro de la narración, independientemente de si están bien o mal rodadas, desactiva en parte su eficacia. Se pierde realismo, misterio y capacidad de sugerencia. Esto en ‘Wild Wild Country’, su modelo confeso, no pasaba. 7,5.

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