Mikel López Iturriaga: «Me carga la gente que suspira por los 80 o los 90 y cree que ahora todo es peor»

Por | 13 Oct 20, 12:45

Este jueves 15 de octubre comienza ‘Banana Split’, un programa de cocina y música que sólo podía presentar Mikel López Iturriaga, en los tiempos de Tentaciones muy conocido por su labor en el periodismo musical, y en los últimos años por el pelotazo dado por ‘El Comidista’: varios libros de enorme éxito avalan lo que comenzara como un pequeño blog gastronómico en El País. Tras una breve experiencia en laSexta, donde se intentó lanzar ‘El Comidista’ como programa televisivo, La 2 apuesta por un formato nuevo en el que varios artistas hablarán de música y cocina. Amaia, Javiera Mena, Miss Caffeina y Carolina Durante están entre los invitados que veremos desde este jueves.

¿Qué podemos esperar del programa? Por ejemplo, ¿qué tipo de invitados podremos ver? ¿Se ha seguido una línea editorial definida para elegirlos? Lo pregunto sobre todo por el programa de Broncano: se ha convertido en una referencia, contando con un montón de gente del underground o semi-underground que de otra manera nunca habría salido en TV. Y resulta que ha sido un éxito.
En cada programa me propongo hacer una playlist con un concepto determinado, y me voy encontrando con diferentes músicos y cocineros que me sugieren canciones suyas y de otros para incluirlos en ella. Casi siempre los encuentros tienen un contexto más o menos gastronómico: vamos a un restaurante que les guste, cocinamos algún plato juntos, probamos productos… Los artistas y chefs se han elegido en función de varios factores: que encajaran en el concepto de cada programa, que se prestaran al juego con la comida, y también que nos parecieran interesantes y divertidos como personajes. En cuanto a estilos y edades, el abanico no puede ser más amplio: lo mismo caben Hidrogenesse, Carolina Durante, Javiera Mena, Los Punsetes y Amaia que Camela, Betty Missiego, Omar Montes y Barón Rojo.

«Si el programa fuera para mí, lo habría llenado de indies, de modernas y de mariconeo, porque es lo que más me tira, pero Banana Split aspira a llegar a un público más amplio que yo y mis amigas»

De momento te hemos visto por redes con La Habitación Roja y Miss Caffeina, lo cual está guay, ¿pero hay alguien que te hubiera gustado llevar pero no ha sido posible porque no pegaba en este caso, por razones «televisivas»?
Si el programa fuera para mí, lo habría llenado de indies, de modernas y de mariconeo, porque es lo que más me tira. Pero Banana Split aspira a llegar a un público más amplio que yo y mis amigas, y por eso en esta primera temporada -soy muy optimista pensando que va a haber más- también hay artistas muy mainstream. Al final creo que ha quedado bastante equilibrado, pero sí, mucha gente que me habría gustado sacar por un motivo u otro no sale: La Bien Querida, Monterrosa, Cupido, Chico y Chica, Zahara, Rigoberta Bandini, Luna Ki, Chico Blanco, Nacho Canut, que me dijo que le horrorizaba que le entrevistaran en la tele, o la mismísima Raffaella Carrá, a la que intentamos visitar en Italia pero al final no cuajó.

¿El espectador aprenderá algo de cocina o de restaurantes o es más un programa de entretenimiento?
Siendo realistas, no creo que aprenda mucha cocina, pero sí descubrirá restaurantes, platos o productos que quizá no conozca. El objetivo del programa no es enseñar a guisar, sino mostrar lados poco conocidos de los músicos y los chefs llevando a unos al terreno de los otros. Y que el espectador se lo pase bien viéndolo, claro.

¿Qué programa o programas os han servido de referencia? Personalmente pensé enseguida en ‘Con Las Manos en la Masa’, que a veces te salta en Youtube o algún canal de estos de nostalgia o zapping y te quedas embobado viéndolo. No sé si recuerdas algún episodio en particular, pero hay varios que son para verlos: Alaska, Gran Wyoming…
Soy un gran fan de ‘Con las manos en la masa’, y como soy más vieja que el fax hay episodios que no me hace falta ver en YouTube porque me acuerdo de cuando se emitieron. Si alguien me dice que le recuerdo a Elena Santonja me hará el más grande de los piropos, pero la verdad es que ‘Banana Split’ no se parece mucho a su programa. Quizá en algunos momentos sí, cuando cocino a cuatro manos con un músico -un ketchup casero con Rebeca, por ejemplo-, pero son situaciones muy puntuales.

«En una televisión pública, por un lado, tienes que atender a cosas más minoritarias que no encuentran hueco en las cadenas privadas, y por otro, tampoco puedes hacer una programación pagada por todos que vean sólo cuatro friquis»

¿Qué opinas de la última oleada de programas musicales en La 2? Hay iniciativas que están guay, aunque percibo cierta presión a cagarla en cuanto a audiencias, incluso desde una TV tan pequeña: parece que se tiene cierto miedo a hacer algo underground o arriesgado, cuando la audiencia de la cadena es testimonial. En otras palabras, echo de menos un programa de culto de verdad. Creo que se ha avanzado algo desde que por ejemplo en Mapasonoro cortaban actuaciones en directo, no sé si por miedo al zapping, pero no sé…
¿Me estás pidiendo que critique a la cadena que me ha contratado? ¿Que me juegue el pan de mis hijos? Bueno, pues como no tengo hijos diré que sí, que me parecería fenomenal que La 2 apostara lo más posible por lo arriesgado. Para ser justos, me parece que ya se la están jugando un poco con un programa como ‘Banana Split’, sobre todo con un presentador tan amateur como yo. Supongo que no debe ser fácil llevar una televisión pública: por un lado, tienes que atender a cosas más minoritarias que no encuentran hueco en las cadenas privadas, y por otro, tampoco puedes hacer una programación pagada por todos que vean sólo cuatro friquis. Pero vamos, que sí: es bueno que haya un espacio para la cultura más independiente y underground en la tele, históricamente La 2 ha sido ese santuario, y en mi nada humilde opinión creo que debería seguir siéndolo. Si ‘Banana Split’ sigue, yo desde luego voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que no solo salgan los de siempre, y demos cabida a músicos jóvenes con propuestas interesantes aunque sean menos conocidos.

¿Qué te parece el día y hora de emisión elegidos? ¿Tenías alguna preferencia? ¿Cuál ha sido la referencia al respecto?
Sinceramente, no tengo ni idea de si el horario es bueno o malo. En esto hay opiniones para todos los gustos: unos dicen que es tarde; otros, pronto, y otros, que está bien. Lo que sí me gusta muchísimo es la gente que me pide en redes sociales que se emita a otra hora porque las 11 de la noche ya se han metido a la cama, están haciéndose las uñas o cepillando al gato. ¡Hijas mías, que yo soy el presentador, no el director de RTVE! Además, el programa se podrá ver online a la hora que te salga del níspero.

Os preguntarán mucho por el nombre del programa y las múltiples referencias a la música pop que pueda contener, ¿es por algo tan improbable como la canción de Lio? ¿De quién fue la idea del nombre?
La idea del nombre es mía. ‘Banana Split’ de Lio es una de mis canciones favoritas sobre comida y habla de un postre más pop imposible, así que me vino rápidamente a la cabeza como título del programa. Además es un tema que juega con el doble sentido, un poco en la misma línea guarrilla que ‘Les sucettes’ de France Gall y Serge Gainsbourg, y eso es algo que también hacemos con los títulos de las playlists que vamos construyendo en el programa.

«‘El Comidista TV’ se emitió en pleno verano y en prime-time, y quizá ése no era su sitio»

El programa de laSexta no duró mucho, ¿qué errores has aprendido de aquello de cara al nuevo programa?
Sigo creyendo que El Comidista TV era un buen programa, y que a la larga podría haber funcionado. Pero se emitió en pleno verano y en prime-time, y quizá ése no era su sitio. Tampoco es que fuera un fiasco: no cumplió las expectativas de audiencia que tenía laSexta, que eran altas, pero lo vio mucha gente. Dicho esto, si lo volviera a hacer cambiaría muchas cosas, claro: le daría un ritmo más pausado y no metería tanta información.

Dado el pelotazo que has dado como El Comidista, mucha gente no sabe que dirigiste o fuiste redactor jefe en Tentaciones, o sea que fuiste un pez gordo del periodismo musical. Hay algunas cosas que nosotros hemos copiado de Tentaciones, pero recuerdo críticas espantosas de discos como La Casa Azul, Cardigans, Garbage… normalmente cosas de música pop, inspirando indirectamente JNSP como reacción. ¿Cuál crees que fue la labor del suplemento y qué recuerdas con más cariño?
Bueno, tanto como redactor jefe… llevé la sección de música del suplemento durante 7 años, pero no era más que redactor. El suplemento fue un éxito porque ningún periódico había hecho nada parecido a una revista de tendencias más o menos modernilla para jóvenes. Recuerdo con mucho cariño la incomprensión que causaba en muchos dinosaurios del periódico, que no entendían nada. No conocían a la gente que salía y desaprobaban el tipo de lenguaje que usábamos, que no era el del periodismo clásico y canónico de El País de aquel entonces. Fue una etapa muy divertida, bastante loca tanto en lo profesional como en lo personal, pero tampoco la añoro tanto. Soy antinostálgico por naturaleza, me carga la gente que suspira por los ochenta o los noventa y cree que ahora todo es peor, simplemente porque no se entera de lo que está pasando ahora mismo y lo desprecia por pura ignorancia. La música española, en concreto, ha sido mil veces más rica en los últimos 10 o 15 años que en aquellos tiempos. Stop «Añorar la EGB» y Stop idealización del pasado, de verdad. En cuanto a las críticas, pues dependía un poco de a qué crítico le tocara cada disco. Yo muchas veces no estaba de acuerdo, pero siempre respetábamos escrupulosamente las opiniones de los que firmaban.

«Recuerdo con mucho cariño la incomprensión que causaba Tentaciones en muchos dinosaurios de El País, que no entendían nada»

También estuviste en Lo Que Sea, o sea que de repente tuviste una oportunidad de ahondar en la cultura trash, ¿fue más divertido aquello que el periodismo estrictamente musical?
Fue diferente. Yo estaba hasta el toto del periodismo musical y de las entrevistas promocionales a gente que no tenía nada que decir, y me revivió meterme en internet a hacer cosas un poco delirantes como Loquesea.com. Aquello sí que era un desmadre en el que apenas había filtro, muy diferente a El País: publicábamos todas las majaradas que se nos ocurrían, y recuerdo con gran cariño artículos de la sección de sexo como “Los huevos, esos desconocidos” o uno que sacamos sobre ligar con extranjeros cuyo titular era “Fuck me, please”. Era como el Nuevo Vale pero más desmadrado y en internet. Además fue muy interesante porque técnicamente todo estaba en pañales: cuando empecé no había ni sistemas de publicación, teníamos que mandar los textos a un montador que hacía el HTML en plan artesanal y lo publicaba. Fue un poco pena que el pinchazo de la burbuja de internet acabara con el proyecto: estábamos desarrollando cosas como Linkeados, que fue una especie de Facebook antes de Facebook.

¿Qué te parece la deriva del periodismo musical desde que lo abandonaste? ¿Alguna vez lo has echado de menos?
No lo echo mucho de menos, estoy encantado haciendo periodismo gastronómico. El periodismo musical ha sufrido la crisis general del periodismo, con unos niveles de precariedad cercanos a lo insoportable, y también se ha visto afectado, creo, por la pérdida de relevancia social de la música en general. No hay más que comparar el espacio que se le prestaba en los grandes medios a este ámbito hace 30 años y el que tiene ahora. Pero insisto, me niego a ser nostálgico: por suerte ahora hay otros canales, y sigue habiendo buena música y buena información musical.

Echo un poco de menos la frescura y el desenfado de El Comidista en el periodismo musical. Pero por otro lado, la gente no te ve como algo medio «serio» si tomas cierto rumbo como aquella genialidad de las entrevistas falsas con platos viejunos. ¿Pasa lo mismo en la cocina, que hay gente que no te toma en serio si haces cierto tipo de cosas?
Pasa MUCHO. Si te descuidas, más que en la música. Ya puedes ser el periodista más riguroso del mundo, que si sales haciendo una broma, hay “entendidos” que te consideran automáticamente un cantamañanas. Pero qué quieres que te diga, a mí me la bufa. La solemnidad me parece un coñazo, y considero que el sentido del humor es un vehículo fantástico para conectar con el lector o el espectador, y que usarlo no implica por fuerza una pérdida de rigor. A ver, si es que no estamos inventando la pólvora: lo de “enseñar divirtiendo” es más viejo que la tos, y se puede aplicar perfectamente al mundo de la información. Vosotros mismos en Jenesaispop sois un ejemplo: a mí como lector me encanta cuando os ponéis perras y hacéis titulares y textos ácidos y divertidos.

«Ya puedes ser el periodista más riguroso del mundo, que si sales haciendo una broma, hay “entendidos” que te consideran automáticamente un cantamañanas. Me la bufa»

¿Cuál fue tu mejor momento o «highlight» como periodista musical? ¿Alguna entrevista que recuerdes con cariño o cualquier otra cosa?
Ser periodista musical en los noventa me permitió vivir bastantes momentos inolvidables: un concierto de Suede en la sala Revolver cuando sacaron su segundo disco, un encuentro con Donna Summer en Los Ángeles, una entrevista a medias con Alaska a los Pet Shop Boys, otra a George Michael después de su famosa detención en los retretes… más un montón de backstages de festivales en los que vi de todo. Ah, y al principio de mi carrera, cuando trabajaba en Canal +, entrevisté a Mecano después del último concierto que dieron en Madrid, en Las Ventas. Nunca volví a ver un mal rollazo semejante dentro de un grupo, y eso que me he enfrentado a Oasis: caras kilométricas, tensión máxima en el ambiente… ni se miraban entre ellos, y Jose y Nacho sólo se dirigieron la palabra para discutir porque Nacho estaba haciendo el tonto con una botellita de agua. Mientras tanto, Ana Torroja en medio como una esfinge, sin mover ni medio músculo de la cara, y encima yo allí haciéndoles preguntas estúpidas de principiante. Un cuadro flamenco.

«Entrevisté a Mecano después del último concierto que dieron en Madrid, en Las Ventas. Nunca volví a ver un mal rollazo semejante dentro de un grupo, y eso que me he enfrentado a Oasis»

¿Y alguno de los peores o más estrambóticos?
Creo que los peores entrevistados con los que me cruce fueron Joe Jackson, un absoluto y completo gilipollas, y Dave Gahan, de Depeche Mode, que no debía de tener su mejor día y estuvo megaborde conmigo. Aunque quizá mis preguntas no fueron las más apropiadas, también lo reconozco, porque me puse un poco María Patiño con él. Noel Gallagher también fue un hueso duro de roer, pero al final es un tipo que da titulares (y que tiene bastante más cerebro que su hermano Liam, cosa que tampoco es muy difícil).

Creo que muy pocos de nuestros lectores sabrán que fuiste mi primer jefe cuando estaba en 5º de Periodismo. Una de las frases que te recuerdo mucho decir, sobre cierta crisis que hubo es «las ratas son las primeras en abandonar el barco». ¿Cuál es tu consejo ahora mismo para los medios musicales teniendo en cuenta la crisis que vive el sector debido a la covid-19?
Es cierto que fui tu jefe, y aprovecho la ocasión para decir a todos los lectores de Jenesaispop lo magnánimo y benevolente que fui contigo cuando eras becario: nunca te humillé, ni te azoté, ni te pedí favores sexuales, ni te obligué a que me trajeras café con bollería industrial de la máquina. Supongo que eso de las ratas lo dije por mí mismo, que yo he sido muy de largarme de los sitios cuando las cosas se ponen feas… No sé, soy reacio a dar consejos a gente que las está pasando putas, porque quizá lo que menos necesitas en esos momentos es que te venga un chapas a dar sermones. Lo más que puedo ofrecer son mis ánimos y mi esperanza de que logremos resistir y capear este marrón y las cosas mejoren después. Ésa ha sido mi experiencia en crisis anteriores… pero bueno, tampoco puedo garantizar que ésta acabe convirtiendo el mundo en un asco en el que no valga la pena vivir. Qué mensaje tan alentador para acabar una entrevista, ¿verdad?

La Tienda JNSP