Yelle: «En Francia a la gente le gusta encasillar a los grupos: nosotros estamos en medio de todo»

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Yelle: «En Francia a la gente le gusta encasillar a los grupos: nosotros estamos en medio de todo»

Yelle han soprendido este año con un nuevo disco más maduro, oscuro y profundo, un ‘L’Ère du Verseau‘ que, pese a rehuir de los pepinazos despreocupados de antaño, maravilla por otras muchas cosas sin abandonar el baile del todo, postulándose como una de sus mejores obras. Hablamos sobre el «Disco de la Semana» con Julie Budet.

¿Qué significa para ti este disco?
Este disco representa un nuevo capítulo en nuestra carrera. Han pasado seis años desde que lanzamos un disco y estábamos preparados para sacar uno nuevo, pero era importante para nosotros también tomarnos nuestro tiempo con él para explorar nuevos lugares de nuestro sonido y de nosotros mismos, para así llegar a lugares más profundos. No es que no hiciéramos esto en nuestros trabajos anteriores, pero en este disco lo hemos hecho con más melancolía y con una nueva perspectiva ante la vida, ante nosotros mismos y ante la sociedad en general.

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¿Cómo habéis llegado a su sonido?
Nos ha inspirado la música tradicional de Bretaña. De pequeña solía ir a festivales de música con mis padres en los que se escuchaba música tradicional, en concreto, un tipo de música muy hipnótica y repetitiva. En ‘Karaté’, la repetición de la frase «ton kimono est un pijama» está inspirada en un tipo de cante tradicional bretón que se llama «kan ha diskan«. Es un tipo de cante que se basa en repetir una frase, en el que normalmente cantan dos o tres personas, una que enuncia la frase y la otra que la repite una y otra vez, cambiando alguna palabra o melodía de vez en cuando. El resultado es hipnótico, te coloca en una especie de trance. Pasa lo mismo con el tecno o la música house, o con ciertas músicas africanas o mongolas. Cuando escuchas una canción que repite frases o patrones, esta te termina envolviendo y sumergiendo en tu propio mundo. Me encanta la capacidad que tiene la música de transportarte hacia tu interior. Muchas veces, la música ofrece una manera de viajar a otros lugares.

El título del álbum significa «la edad de Acuario». ¿Por qué este título astrológico / zodiacal? ¿Cómo se relaciona con las letras del disco?
El disco representa un renacimiento en varios sentidos. Por un lado, el musical: llevamos mucho tiempo sin sacar música, este álbum marca nuestro «comeback» y además presenta un sonido nuevo para nosotros. Y por el otro, el disco sale en una época en la que parece estar cociéndose un renacimiento de la humanidad. Los últimos años han estado llenos de guerra, violencia, de cambios muy importantes, todo lo cual nos ha permitido darnos cuenta de que puede haber otras maneras de hacer las cosas. El mensaje que expresa el título de ‘L’Ère du Verseau’ es que debemos permanecer siempre unidos ante la adversidad, en la Tierra, de una manera pacífica y a través de la igualdad, la fraternidad y la armonía entre las personas y la naturaleza. Con el título del disco queremos expresar que, quizá, un mundo mejor es posible y que puede que esté cerca. Puede que estemos en el principio de algo, y que ahora estemos viviendo lo malo que viene antes de lo bueno.

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¿Qué signo eres?
Soy capricornio, aunque soy un poco acuario.

«En Francia a la gente le gusta encasillar a los grupos: tú haces pop, tú haces rock, tu haces folk… Nosotros estamos en medio de todo»

‘Je t’aime encore’ es una balada muy interesante. Es emotiva, pero la producción apunta a lo futurista sin nunca ir demasiado lejos. ¿Cómo se gestó?
Hace un par de años le pedimos a Vaughn Oliver que nos mandara alguna idea y nos envió unos acordes de piano, un par de notas. Eran las primeras notas de la canción. Nos encantaron y decidimos desarrollarlas en lo que hoy es ‘Je t’aime encore’. Rápidamente nos llegó la idea de la letra, que habla sobre nuestra complicada relación con Francia, que es una relación también muy simple, parecida a la de una pareja que lleva años junta. A veces no entendemos nuestra relación con nuestro propio país y creíamos que era un buen momento de por fin hablar de ella en una canción.

Entiendo que esta «complicada relación» nace de que os sentís un poco incomprendidos en vuestro propio país.
Sí creo que en Francia hay gente que no entiende muy bien lo que hacemos incluso a pesar de que decidimos cantar en francés, cuando en el momento en que salimos a la palestra, esto no era tan habitual. Nosotros siempre hemos hecho las cosas a nuestra manera: en nuestros primeros años, lo mismo sacábamos un single con un rapero que aparecíamos en un disco de Kitsuné. Desde siempre hemos estado en medio del mainstream y el indie y puede que la gente se perdiera un poco con nosotros. Yo siempre he escuchado música de todo tipo, de electrónica a música clásica, y para mí esta mezcla es de lo más normal. Sin embargo, en Francia a la gente le gusta encasillar a los grupos: tú haces pop, tú haces rock, tu haces folk… Nosotros estamos en medio de todo.

¿Hasta que punto crees que estabais adelantados a vuestro tiempo?
Me he dado cuenta hace poco de que ahora hay muchas bandas de pop en Francia que cantan en francés en lugar de en inglés, y cuyas canciones tienen una producción muy electrónica. Este no era el caso hace años. En ese sentido es posible que estuviéramos adelantados a nuestro tiempo, pero tampoco estoy segura.

¿Te viene a la mente algún artista en concreto?
Se me ocurre una banda llamada The Pirouettes. También una cantante solista llamada Vendredi sur Mer aunque ella sí ha dicho abiertamente que escuchaba nuestra música hace años.

¿’Emancipense’ y ‘Un million’ están relacionadas? Ambas parecen hablar de un mal hábito de pensarse demasiado las cosas…
‘Emancipense’ habla de cuando no puedes expresarte con palabras pero sí puedes hacerlo a través del baile. La canción explora esas cosas que quieres esconder cuando no sientes confianza en ti misma. ‘Un million’ efectivamente habla del miedo, de cómo nos estancamos en esos hábitos que nos reconfortan porque tenemos miedo de la gente o de cometer errores. A veces quieres hacer algo pero piensas que, si te sale mal, te va a costar afrontar las consecuencias, así que decides esconderte bajo una manta y no hacer nada. Personalmente, yo no soy la persona que más confianza tiene en sí misma aunque pueda dar otra imagen encima del escenario, pero a veces intentar hacer las cosas de manera diferente, poco a poco, puede ser liberador. Curiosamente recibo muchos mensajes del público sobre esta canción porque se ve reflejado en la letra. Ahí te das cuenta de que no estás sola, de que estos pensamientos los tiene todo el mundo.

«Como mujer, expresar que quieres ser dominada en la cama, que es decisión propia, es provocador, pero eso no significa que te dejes dominar en otras áreas de la vida»

A lo mejor tenías que haber llamado tu disco «la edad de la Ansiedad».
(Suelta una carcajada) ¡Sí, totalmente!

¿’Karaté’ narra la lucha entre dos personas o contra una misma?
Es fácil opinar detrás de una pantalla y emitir opiniones violentas sin que pase nada. Pero cuando contestas a una persona que está siendo agresiva con un mensaje amable, su actitud cambia, de repente ya no te odia tanto. La bondad puede cambiar las cosas. Y estoy segura de que, si pudieras hablar con esa persona cara a cara, su actitud sería muy diferente. El problema no es que la gente tenga opiniones diferentes, sino la manera en que decide expresarlas. De eso habla la frase «tu kimono es un pijama»: te pones un traje de lucha para atacar a una persona, pero en realidad estás solo en tu habitación, escribiendo en un ordenador con el pijama puesto. ‘Karaté’ no habla de nosotros sino de esa persona que está detrás de una pantalla opinando sobre nosotros. La canción se pregunta qué pasaría si nos reuniéramos con esa persona cara a cara.

Internet nos separa de nuestra propia humanidad, es solo un compuesto de palabras, códigos, píxeles…
También es una herramienta que nos une, que nos puede ayudar a luchar contra el fascismo, por ejemplo, como se ha demostrado este año. No estoy diciendo que nadie pueda decir nada en internet, sino que dos personas pueden intercambiar opiniones, tener opiniones diferentes, sin que haya violencia de por medio. Muchas veces no entiendo por qué la gente no decide ser un poco más amable y aprovechar su tiempo en cosas más importantes que atacar a una persona desconocida en internet simplemente porque puede hacerlo.

¿Tienes alguna idea de cómo puede ser el internet del futuro? ¿Crees que será regulado de alguna manera?
No lo sé pero creo que internet debe ser siempre un campo infinito de posibilidades. Es importante dejar que la gente se exprese. Hay países hoy en día, no tan lejos de los nuestros, donde no puedes hacer tal cosa, donde no puedes opinar sobre tu gobierno o expresarte libremente como mujer. Muchos de nosotros somos afortunados de poder hacerlo.

Me hace gracia que una canción tan sexual y divertida como ‘J’veux un chien’ sea a su vez tan dramática, tan bonita… ¿Qué me puedes contar de ella?
La canción, originalmente, iba sobre el concepto de tener un perro de mascota (ríe). Nosotros cuidábamos de un bulldog francés que falleció. Estábamos muy unidos a él y cuando nos sentimos preparados para adoptar otro perro, empezamos a escribir esta canción. A medida que la escribíamos nos dábamos cuenta de que trataba otros temas. La canción habla de una relación de pareja que es muy sólida y también muy sexual. Establece un paralelismo entre la relación de lealtad que puedes tener con tu pareja, y aquella que un perro puede tener con la persona que cuida de él. Pero también es una canción feminista, que habla de la libertad sexual, y de que, como mujer, expresar que quieres ser dominada por alguien no significa que quieras serlo en otras áreas de la vida. Creo que es provocador expresar que quiero ser dominada en la cama y que esa es una decisión que yo he tomado. En la vida puedes tener una personalidad fuerte y no dejarte dominar o pisar por otras personas, al margen de lo que busques en el sexo. El mensaje último de ‘J’veux un chien’ es que el ser humano está hecho de dualidades y que eso está bien.

‘Peine de mort’ toca el tema de la muerte desde el punto de vista de quien marcha, y ‘Noir’ desde el punto de vista de quien sufre esa pérdida. Entiendo que para ti es importante que siempre haya un mensaje de esperanza en tus canciones, aunque traten temas un poco más duros.
Es importante mantener la esperanza. Que aunque estés pasando por algo malo, siempre haya algo de luz al final del túnel. ‘Peine de mort’ habla sobre cuando pierdes a alguien y piensas: ¿adónde va? ¿Me estará observando? ¿Estará viviendo otra vida? Cuando pierdes a alguien, al fin y al cabo, eres tú quien sigue viviendo. Perdí a mi padre hace dos años y aunque aún es difícil de llevar, sé que a él le gustaría verme vivir, seguir haciendo música, divirtiéndome con mis amigos. Por otro lado, ‘Noir’ narra ese momento en el que sufres un «breakdown» emocional. Una persona puede estar pasando por algo malo aunque, desde fuera, siempre se la vea sonriente y feliz. La canción básicamente habla sobre ese momento en que petas (ríe).

¿Cómo lleváis no poder salir de gira?
Recientemente tuvimos la oportunidad de tocar en el ARTE Concert Festival de París. Fue una experiencia muy estresante para nosotros porque hacía un año y medio que no tocábamos, y el «show» que hicimos es el mismo que íbamos a presentar en directo al público antes de que se decretase en Francia el segundo confinamiento. Nos sentíamos emocionados por volver a tocar pero también asustados porque es una experienica nueva para nosotros actuar solo delante de cámaras, sin público. Además presentamos canciones nuevas, algunas de las cuales son muy personales, y yo no sabia cómo iba a reaccionar al cantarlas delante de la poca gente que había delante de nosotros. Al final nos salió bien y estamos muy orgullosos del resultado.

Entiendo que es el mismo directo que la audiencia verá cuando podáis tocar en directo.
Sí, exacto.

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