Oklou se nutre de la mitología griega y de los ritmos jamaicanos para crear una de sus canciones más misteriosas

Por | 15 Dic 20, 10:04

Oklou ha dado un paso gigante en su carrera este año con el lanzamiento de su primera «mixtape». ‘Galore‘ contiene sus canciones y producciones más definidas y accesibles hasta la fecha, hasta el punto de ser capaz de postular a su autora como una especie de nueva Grimes nacida en este inicio de década.

‘god’s chariots’, hoy la «Canción Del Día», es una de esas canciones de Oklou en las que es posible percibir todas sus virtudes. Con razón ha sido uno de los singles del disco. Como compositora, a Marylou Mayniel le brotan las melodías y estas no pueden sonar más intrigantes y misteriosas; como productora, la francesa maneja sonidos de una delicadeza tremenda sin dejar de asimilarlos en los ritmos más contemporáneos, y como vocalista, decide distorsionar ligeramente su voz haciéndola sonar frágil y andrógina, como venida de un futuro no demasiado lejano. En ‘god’s chariots’ confluyen su lado clasicista en un diálogo de melodías de sintetizador que suenan delicadas y translúcidas; con el pop, pues el patrón rítmico de la canción recuerda al dancehall jamaicano, sin que este busque estar en un primer plano.

El título de ‘god’s chariots’ puede recordar al de aquel famoso libro de 1968 en el que se conjeturaba que la presencia alienígena había visitado el mundo antiguo, y de hecho el videoclip de la canción parece jugar con esta lectura al representar lo que parece una visita extraterrestre a la casa donde Oklou reside, completamente sola en el medio del bosque. Sin embargo, la letra de la canción habla ni más ni menos que de un encuentro sexual tan profundo que es capaz de hacer a Oklou sentir la «luz eterna», por lo que la interpretación más acertada de su título es que este se inspira en la mitología griega, en concreto en los mitos de Apolo y Afrodita, dos Dioses griegos asociados al amor y al placer cuyo animal «sagrado» es el cisne, el cual es mencionado en la letra de la canción. Según la mitología griega, este ave canta más que nunca cuando sabe que va a morir porque anticipa felizmente su entrada en el cielo, pero Oklou canta que ella y su amante no necesitan «matar a un cisne» porque saben que solo su encuentro físico va a ser suficiente para llevarles a ese lugar.

En ‘god’s chariots’, Oklou pide a sus amantes (en la primera estrofa un «chico», en la segunda estrofa una «chica») que la lleve con ellos para «fundirse (con ellos) en uno para siempre», rogando que la «mantengan despierta toda la noche». Co-escrita por Shygirl, la canción es una pequeña maravilla de pop del siglo XXI que basa toda su razón de ser en el misterio, por lo que no extraña que su videoclip se inspire en este mismo concepto, como decimos, al mostrarnos la visita a Oklou de un ente luminoso que jamás llegamos a ver.

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