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Kings of Leon / When You See Yourself

Te gustará si te gustan: los U2, REM y Bruce Springsteen más adormilados
Lo mejor: ‘When You See Yourself, Are You Far Away’, ‘100,000 People’, 'The Bandit'
Escúchalo: audio del primer corte

El octavo disco en la carrera de Kings of Leon comienza haciendo cosquillas. Desde hace un disco, el notable ‘Walls’ (2016), han fichado como productor a Markus Dravs, en los 90 conocido por su colaboración en ‘Homogenic’ de Björk, y en este siglo encargado de dar una pátina muy sobria de modernidad a grupos como Coldplay o Arcade Fire. Ha trabajado en discos reconocidos con el Grammy como ‘Viva la Vida’ de los primeros y ‘The Suburbs‘ de los segundos (también en ‘Babel’ de Mumford & Sons), y su cometido con la banda de hermanos y primo Followill es claro. Si no es posible que Kings of Leon hagan su propio ‘OK Computer’ o su propio ‘Yankee Hotel Foxtrot’, al menos que se parezca un poquito.

Las primeras canciones van por el buen camino. ‘When You See Yourself, Are You Far Away’ incorpora un arreglo de sintetizador un tanto lynchiano, la canción parece querer acercarse al dream pop de un grupo tipo Beach House de manera muy sutil. Tras ese pequeño ademán de recordar los tiempos gloriosos de ‘Sex on Fire’ y ‘Use Somebody’ llamado ‘The Bandit’, la tercera pista recibe el nombre de ‘100,000 People’ y también su correspondiente dosis de virguería. La voz de Caleb repitiendo 8 veces seguidas «you do, you do» («nada me hace sentir como tú, como tú, como tú…») derrite cual vocalista de «doo wop».

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Pero después ‘When You See Yourself’ se adormila, llegando a rozar el modo siesta hacia la mitad del álbum, donde composiciones como ‘Time In Disguise’ y ‘Supermarket’ se alejan de la excitación para decantarse por la autocomplacencia. En lugar de equilibrar un disco entre guitarras, sintetizadores y canciones monas como, digamos, los R.E.M. de ‘Up’, Kings of Leon escogen quedarse a medio camino de todo. Las guitarras de la segunda mitad de ‘Supermarket’ piden ensuciarse más, si no al modo de My Bloody Valentine, sí al modo de Pixies; el agradable country de ‘Claire & Eddie’ suplicaría no ser tan rutinario.

Cuenta el grupo que siente que tiene una edad, todo ello a pesar de que ni Caleb ha cumplido 40 años, es decir, escribió este disco con 38; y Jared sólo tiene 34. Pero este se siente raro porque no le piden su ID para pedirse un vino en un restaurante y tiene que equilibrar su vida de padre con la de estrella del rock. Lo malo es que en el proceso de sentirse «mayores», se han olvidado de mirar qué estaban haciendo las grandes estrellas del rock a los treinta y tantos. ‘Streets of Philadelphia’, Bruce Springsteen, al que recuerdan muchísimo. ‘Zooropa’, U2. ‘When You See Yourself’, un álbum sobre «la identidad y la forma en que te ves a ti mismo», quiere llegar a ser solemne como ‘The Ghost of Tom Joad’, que el Boss hizo a los 45, sin haber pasado una etapa ‘Achtung Baby’.

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Por mucho que ‘When You See Yourself’ recurra al viejo truco de resucitar en el último momento con un tema enérgico como ‘Echoing’, es un holgazán «fade out» en la bonita balada ‘Fairytale’ con lo que decide cerrarse. ‘Stormy Weather’ nos había hablado de «toros que corren por Pamplona» (o al menos intenta pronunciar el nombre de la capital navarra muy malamente), pero el disco echa en falta o bien ese brío, o bien abrirse en canal, dejándose llevar por Markus Dravs.

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