Marcelo Criminal: «Mi objetivo no es epatar sino gustar a la gente»

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Marcelo Criminal: «Mi objetivo no es epatar sino gustar a la gente»

Marcelo Criminal actúa este jueves 8 de abril en el Nuevo Teatro Alcalá como parte de la programación de Bravo Madrid, lógicamente respetando todas las medidas de seguridad habituales en la pandemia. Es el momento de que recuperemos una interesante charla sobre música, filosofía, religión y política que mantuvimos con el artista en los días en que publicaba ‘Momento de auténtica realidad‘, hace unos meses, cuando el PP aún gobernaba en el ayuntamiento de Murcia (todavía lo hace en la Comunidad tras el escándalo de la monción de censura y los tránsfugas de Ciudadanos).

En cualquier caso, un disco rico contenido y fiel a la filosofía DIY que tanto ha marcado al autor de ‘Perdona (ahora sí que sí)’, nada menos que el mayor éxito de Carolina Durante y uno de los mayores de Amaia. Me intriga averiguar cuánto de personaje y cuánto de Marcelo García Marín pero me encontraré en las oficinas de Sonido Muchacho, pero pese a una timidez que él mismo asegura estar trabajando gracias a la música, pese a cierto titubeo en el desarrollo de la conversación, me sorprende lo buen conversador que es. Lo claras que tiene las ideas, y también lo que se ríe.

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El lo-fi no es una cosa de modas, siempre ha sobrevivido al margen de ellas. ¿Te sientes un representante de este movimiento?
Para mí el lo-fi ha sido un requisito técnico, por los medios de que dispongo. Me sentí inspirado por esta corriente al empezar a hacer música. Personalmente creo que ese lo-fi ha ido diluyéndose en lo que hago, pero sí lo considero una forma de entender la música o la vida, muy interesante a nivel ideológico. Me interesa deconstruir la idea del genio, el arte como algo totalmente elevado respecto a la materialidad de todos los seres humanos. Me gusta decir a la gente: «puedes hacer toda la música que quieras, no hacer lo que te viene dado».

¿A qué te refieres con «a nivel ideológico»?
La gente de la cultura crea como una especie de elitismo que imbuye de misterio el proceso creativo, y a mí me parece muy emancipador que no sea así. El artista que hace música no tiene por qué ser alguien influido por el cielo, por cosas metafísicas, sino por el clásico «hazte tú mismo». No tiene por qué haber diferenciación entre artista y público.

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Por la evolución de los requisitos técnicos que decías, los discos de artistas de lo-fi tienden a sonar menos lo-fi cada vez, con todas las posibilidades que se ve ahora en el bedroom pop. Aunque te veo más en Moldy Peaches que en el bedroom pop…
Vengo más de eso que del bedroom pop de Clairo, aunque hay cosas que me interesan más y menos, pero yo estoy más donde los clásicos. Con medios caseros se pueden conseguir resultados profesionales, que ya no son lo-fi. Igual yo estoy un poco viciado y para mí no es algo lo-fi lo que para otra gente sí, pero mi amigo Álex (López García) y yo, que somos los que hacemos las canciones en su casa, hemos evolucionado un poco y creo que lo último suena un poco mejor que cosas que hemos hecho antes.

¿Hasta qué punto consideras todo esto parte de tu gracia y de tu sonido? Es parte de tu personalidad, pero en un momento dejarás de tener limitaciones técnicas. Y además estás en Sonido Muchacho, que es un sello bastante grande ahora mismo.
De momento no tengo ninguna intención, no me interesa ir a un estudio profesional. Me interesa estar más encima de la creación, de la producción… la dinámica que tengo con Álex, el productor. Podría ir a un estudio con un productor de renombre, que no tiene nada de malo ni digo que no lo vaya a hacer nunca, pero ahora mismo no me interesa. Sonido Muchacho nunca me ha dicho: «esto suena como la mierda». (risas) Siempre he tenido su apoyo y yo lo agradezco.

«Me interesa deconstruir la idea del genio»

Entiendo que es imposible saber qué harás en el futuro. ¿Pero qué opinas de la evolución de la carrera de gente que has seguido? Adam Green hizo discos orquestados como ‘Friends of Mine’, ha seguido a su bola, pero su sonido se profesionalizó. Kimya Dawson, no. En otro estilo, Beach House sonaban rudimentarios en sus primeros discos, pero han evolucionado. ¿Cuáles son tus referentes?
No solo escucho lo-fi, pero en este tipo de sonido Adam Green no me ha convencido tanto, y no porque tenga arreglos, aunque tampoco soy un estudioso de lo que ha hecho. Me gusta más Kimya. El primer acercamiento a este tipo de sonidos fueron White Stripes cuando era adolescente. Su deriva tampoco me interesaba demasiado. El primero de La Estrella de David es muy distinto al último, y no me desagrada. Hay artistas que van desarrollándose con una carrera más profesionalizada, más para todos los publicos, y no soy un purista, ni creo que el artista se venda. Pese a las implicaciones ideológicas, el lo-fi es la muestra de una precariedad de unos artistas que luego puede ir hacia diferentes sitios. Teenage Suicide ahora son American Pleasure Club y son otra cosa, pero siguen pareciéndome interesantes. Y eran un lo-fi extremísimo.

En Sonido Muchacho de repente encontramos cosas como la colaboración entre Natalia Lacunza y Cariño. ¿Tú te ves haciendo featurings así?
No me atrae el tema de los featurings, pero no es por purismo. Por mi forma de trabajar no me apetece que entre un agente externo. No sé cómo surgen colaboraciones como estas. No me parece ni bien ni mal, pero en mi caso deberían salir de manera orgánica, con algún amigo mío, y a partir de ahí construir algo. No es como: «te paso una base». No es algo que me atraiga mucho. Hago las cosas poco a poco por mi cuenta. Me incomodaría otra cosa. Quizá sean complejos míos. Muchas cosas del lo-fi pueden ser una máscara. Cada uno tiene sus vergüenzas y pudores y cada uno los enmascara como puede. Puede que algún día supere esa incomodidad y haga otra cosa, pero ahora me incomodaría un poco.

«Muchas cosas del lo-fi pueden ser una máscara. Cada uno tiene sus vergüenzas y pudores y cada uno los enmascara como puede»

¿Y escribir para otros?
Escribir para otros no me supone ningún problema porque es otra cosa. Soy dueño del concepto Marcelo Criminal, y tomo decisiones en base a eso. Pero escribir para otros es divertido porque me hace salirme de mí y hacer una canción que yo nunca publicaría porque esta frase o este sonido no es exactamente lo mío. Es una forma de experimentar en los márgenes que yo mismo me he construido.

¿A nivel económico ha sido importante para ti que Amaia y Carolina Durante versionaran ‘Perdona, ahora sí que sí’?
He ganado más dinero con eso que con muchas cosas (risas). No puedo retirarme, pero ha sido lo que más dinero me ha dado en la música.

¿Más que un concierto?
Más que un concierto. Como los ingresos de SGAE llegan cada cierto tiempo, no tengo claro cuánto dinero le he sacado esta gente (risas). Pero tampoco te diría, me da mucho pudor…

¿Mantienes contacto con Amaia?
Nos seguimos en Instagram, pero no somos amigos, tenemos un contacto relativo.

«Uno se crea a sí mismo una especie de cárcel. Soy consciente de lo que la gente ve en mí»

Ese vídeo era superguay… ¿tienes miedo de convertirte en un personaje y ser absorbido por el mismo? Si un día decides evolucionar a otra cosa, que no tiene mucha pinta, pero imagínate… tendrías un personaje que quitarte de encima.
Esto me pasa. Uno se crea a sí mismo una especie de cárcel. Que no soy un mártir. Pero a cuanto más público llegas, más te agobia decepcionar a algunas personas. Soy consciente de lo que la gente ve en mí. Lo sé porque doy conciertos, hablo con la gente que viene y veo ideas proyectadas en mí que no sé de dónde han salido.

¿Tipo?
Me toman por una persona mucho más tímida de lo que soy. Soy menos tímido que cuando empecé. La música me ha ayudado a abrirme. Al principio era muy introvertido. Obligarme a conocer gente o a viajar para tocar, me ha ayudado. Se creen que escucho una música que no me interesa especialmente. Una tía me echó la bronca porque no tenía un conocimiento enciclopédico de los Beatles. O grupos que no conozco de lo-fi de otra generación que no son mis referentes.

¿Qué edad tienes?
23.

Te hacía mayor: hace tantos años que escuchamos hablar de ti…
Empecé moderadamente joven.

Si una canción de este disco petara como «Perdona», ¿cuál crees que sería?
Hay una canción que hemos dejado esquelética para que cualquier persona cree lo que quiera crear por encima, ‘Demasiado lento’, es mi voz y el piano. Es un óleo en blanco que cedemos a la gente para quien quiera hacer una versión (…) Nunca se sabe, si supiera qué canción va a pegar el golpe…

«Mi objetivo no es epatar a la gente sino gustar a la gente»

No parece que sea tu objetivo…
No es el juego en el que estoy, pero mi objetivo no es epatar a la gente sino gustar a la gente. Por mis referencias y background, las canciones que más me gustan no son grandes éxitos, pero sí me gusta que las canciones gusten a la gente, o que «Perdona» fuera un éxito. No estoy en contra de eso. Pero bueno, también me gusta pasármelo bien yo.

La versión de «Perdona» ha sido lo que más dinero me ha dado en la música

Antes has hablado de White Stripes…
Fue mi puerta de entrada a ese mundo, cuando los descubrí con 13 años.

Pero yo vi en ellos muy clara cierta ambición.
Es un grupo muy ambicioso. Yo soy una persona vergonzosa. No me gusta hacer estribillos que se repitan. Tengo mis pudores, que chocan con los estándares de la música pop y lo que necesita un hit. Cuando me hacen una versión, que me han hecho 4 o 5, lo normal es que repitan la canción entera, el doble de tiempo (risas). A veces funciona mejor o peor, pero no me gusta hacerlo yo.

‘Dentro y en contra’ es como tu introducción al sistema, hablas de sonar en Radio 3 y enseguida Carmona puso un tuit de que ibas a sonar en su programa…
La canción no es primera persona, no es Marcelo García queriendo sonar en Radio 3. No soy yo subiendo temas al Bandcamp. Yo ya no puedo decir que esto sea una broma, si en 3 años fracaso y nadie me quiere ver en concierto, nadie me atrae a Madrid a dar entrevistas… No es una broma. Sí, esto es el sistema.

Hay algo de filosofía y religión en el disco en dos canciones seguidas, la de ‘Spinoza’ y ‘Cantares’.
‘Cantares’ es la canción religiosa. El catolicismo me interesa mucho, al principio como algo meramente estético. No soy creyente, pero sí ha marcado cómo pensamos y recurro a ello. Me interesa el tema del perdón, de la culpa, la visión que ofrece el catolicismo al respecto. ‘Cantares’ fue inspirada por un corto experimental que trataba el enamoramiento entre dos sacerdotes. El director me pidió una canción y la hice sobre ese tema.

¿Qué te interesa tanto del perdón?
La idea puramente cristiana del perdón por encima de todo: perdonar a tus enemigos, poner la otra mejilla… Es algo muy radical. Choca contra lo intuitivo. Me interesa esa perspectiva, no digo que esté a favor, pero es una manera de ver la culpa muy interesante.

Nick Cave escribió un texto preguntándose dónde está la misericordia en la cultura de la cancelación, sobre perdonar de verdad a una persona.
Es un tema complicado el de la cultura de la cancelación, sobre el que no tengo una idea clara. No creo en el punitivismo, me desagradan las cárceles, esa clase de cosas. Pero hay muchos niveles de cancelación y muchos tipos de motivos para ello.

¿Y el tema de Spinoza?
Ahí la filosofía es un adorno, puro esteticismo. Me interesa la filosofía pero no soy ningún experto. Un amigo me recomendó su ‘Ética’, muy interesante. Tardé bastante tiempo en leérmela, es un poco densa (risas), pero me gustó. Spinoza es materialista, o lo parece, depende de a quién preguntes, porque hay dudas, pero yo lo interpreto así. Es una frase que ponía un editor a un comentario: «Spinoza niega explícitamente aquí la posibilidad del milagro». Me interesaba la idea del milagro no solo en un sentido metafísico, sino la fascinación que pueda producir algo. En la canción son las maravillas físicas de los coches de ‘Fast and Furious’, son otra forma de milagro (risas). El milagro de escuchar una canción y que te cambie la vida. No es un milagro metafísico pero sí. Me gustó la frase.

«Mi idea de un mundo mejor no pasa por el PSOE en el gobierno»

¿Y lo mencionar al PP en una canción, en ‘JL, frente a su ordenador’?
Es puramente ideológico. Soy de Murcia, donde gobierna el Partido Popular desde hace unos cuantos años. Vivo ahí…

Pero en la canción hablas de las Generales…
Recuerdo que en esa época, no votaba, creo.

Y ahora sí.
¡Ahora tengo edad para votar! Hablaba del gobierno central, pero ahora tampoco es que estén las cosas para tirar cohetes respecto a mis expectativas… El sistema es el que es, el país es el que es, las instituciones son las que son. Hay un cambio efectivo, no soy analista político, pero mi idea de un mundo mejor no pasa por el PSOE en el gobierno.

¿Entonces eres defensor de Bicimur, en la que cantas «por una vez el Gobierno acertó»?
Con sus más y sus menos es el servicio que uso, pero no es lo que más utilizo. El servicio empeoró muchísimo desde que hice la canción (risas), pero es verdad que lo uso mucho y en general me ayuda.

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