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‘Una joven prometedora’ promete dar mucha guerra en los Oscar

En 2018, Phoebe Waller-Bridge estaba más solicitada que Dua Lipa y Rosalía juntas. Entre las series ‘Fleabag’ y ‘Killing Eve’, su papel en ‘Han Solo: Una historia de Star Wars’, y su guión para ‘Sin tiempo para morir’, la última de James Bond, la actriz londinense no podía con la vida. Así que decidió llamar a una amiga para que la sustituyera como guionista de la segunda temporada de ‘Killing Eve’. Eligió a la actriz y escritora de novelas infantiles Emerald Fennell, con quien había hecho buenas migas en 2011 durante el rodaje de ‘Albert Nobbs’.

Fennell, que hasta ese momento apenas había escrito algún capítulo de ‘Drifters’, supo aprovechar la oportunidad: ‘Killing Eve’ fue un éxito y ella fue nominada en los premios Emmy por el guión de la serie. Además, su carrera como actriz -hasta ese momento bastante discreta- tomó un gran impulso cuando fue elegida para interpretar a Camila Parker en ‘The Crown’. Un año después, en 2019, siguió la racha. Margot Robbie, a través de su compañía LuckyChap, decidió producir un guión suyo y le ofreció dirigirlo.

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El resultado es ‘Una joven prometedora’, un debut notable que le ha valido a Fennell estar nominada en todos los premios importantes del año: Globos de Oro, Bafta, Oscar… En estos últimos compite en cinco categorías: Mejor película, dirección, actriz principal, guión original y montaje. Donde más posibilidades tiene es en la categoría de guión (acaba de ganar el Bafta) y en la de actriz, donde Carey Mulligan parte como favorita (aunque extrañamente, siendo inglesa, se haya quedado fuera de las nominaciones de los Bafta).

‘Una joven prometedora’ es una película (gozosamente) desconcertante. Nunca sabes por dónde va a salir ni el tono que va a emplear. Por un lado, es una ingeniosa reformulación en clave feminista del subgénero “rape and revenge”. Una adaptación a los tiempos del MeToo de esa vertiente riot grrrl del cine de explotación que empezaría con el clásico de culto ‘Ángel de venganza’ (1981), continuaría con ‘Kill Bill’ (2003), y acabaría (por ahora) con las recientes ‘Revenge’ (2017), ‘M.F.A.’ (2017) o ‘Amulet’ (2020).

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Por otro lado, es una estilosa comedia negra que parodia y retuerce, con el puño violeta bien apretado, las comedias románticas indies (la escena de la farmacia con ‘Stars are Blind’ de Paris Hilton sonando de fondo) y las de despedidas de soltero (la secuencia final). Y, por último, la película es un vigoroso y punzante drama sobre la violencia de género. ¿Funciona esta combinación tan heterogénea y arriesgada? Mucho más de lo esperado.

Aunque a veces parece que va a perder pie, con tantos vaivenes narrativos y sacudidas dramáticas (algún resbalón pega, eso sí), la directora logra enderezar el rumbo de la película todo el tiempo. Lo consigue gracias a un guión muy equilibrado, a pesar de sus giros y cambios de tono; a una puesta en escena muy eficaz, que logra reflejar de forma muy expresiva la personalidad y el momento vital en el que se encuentra la protagonista; a la estupenda interpretación de Mulligan, que nunca se pasa de graciosa ni de melodramática; y a un discurso sobre el machismo y la venganza tan inteligente e hiperbólico como necesario.

Lo próximo de Emerald Fennell será el guión de ‘Zatanna’, la puesta de largo de la superheroína de DC Comics que prepara J.J. Abrams como productor y, ¿la propia Fennell como directora? Esperemos que sí.

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