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‘Under Covers. Historias en cubiertas’: de viaje por portadas

Ya debe existir un nuevo género, la «literatura de pandemia». Y deberíamos ir bautizando otro subgénero: la «literatura musical de pandemia». Un ejemplo es ‘Un viaje por 200 discos clave del S XXI’ del director de este site Sebas E. Alonso. Este ‘Under covers. Historias en cubiertas. Una guía de viaje por las portadas de discos’ de Julio Le Marchand sería otra muestra. En mi cabeza estos dos libros están hermanados: ambos han sido escritos durante el confinamiento, espoleados precisamente por la imposibilidad de salir, de ejercer la vida normal tal como la conocíamos, y con el ansia por viajar como premisa. Pero si uno es un trayecto por los álbumes más relevantes del s. XXI, ‘Under Covers’ vuela a través de portadas, desde los años 60 a 2020; de ‘Surfin’ Safari’ de los Beach Boys (1962) a ‘Women in Music Pt. III’ de Haim (2020).

Julio Le Marchand, pues, en plena pandemia, se dedicó a soñar con las geografías de las portadas de discos amados y decidió recopilarlas. Desde su ordenador, con la ayuda de Google Maps y una vasta bibliografía y webgrafía, rastreó, exploró… y halló. En la introducción se lamenta de que no haya tenido a mano previamente una guía de viajes por portadas. Pues bien, este libro que ha escrito lo es: una fantástica guía a través de imágenes, espacios y claro, músicas. El diseño es exquisito, eminentemente visual. A las portadas les acompaña un texto bilingüe. Con estilo bastante sucinto, casi telegráfico, pero a la vez muy ágil, Julio explica genealogías, historias y anécdotas, en un festival para los que amen los detalles y quieran añadir más capas al conocimiento de obras icónicas, acompañadas muchas veces de fotos actuales que muestran ora ruinas, ora edificios y espacios aún magníficos. Julio presta especial atención a artistas, diseñadores gráficos y fotógrafos.

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Más que por un afán historicista, Le Marchand se ha dejado llevar por su instinto, por su gusto. Las portadas son presentadas, como él mismo dice en la introducción, en orden alfabético de artistas a su manera. El libro no rehuye lo obvio. De hecho, lo asume plenamente. Le Marchand confiesa que la icónica foto de ‘Abbey Road‘ de los Beatles fue el disparo de salida de la obra. También hay otras muchas portadas celebérrimas; esas en que pensaríamos inmediatamente si alguien nos preguntara por espacios carismáticos del rock: el callejón de ‘Ziggy Stardust‘, la Battersea Power Station en ‘Animals’ de Pink Floyd, el Beverly Hills Hotel de ‘Hotel California’ de Eagles… Aunque, más que por el rock más clásico, el libro se decanta principalmente por universo indie-alternativo.

El paseo por la geografía sentimental incluye portadas sorprendentes. Quizás porque las creía ilocalizables, como la piscina de ‘Nevermind’ de Nirvana. Quizás porque ignoraba que estaban basadas en un espacio real, como la de ‘OK Computer’ de Radiohead. Hay sitios que ya no existen: la casa donde pasó su infancia Eminem que preside las dos partes de ‘The Marshall Matters’. Otros que han sido mutilados, como el mural que aparece tras Elliot Smith en ‘Figure 8’. Hay anécdotas tronchantes, como la historia de la mítica portada de ‘Different Class’ de Pulp. Curiosidades como la existencia de un fenómeno llamado «Manhattanhenge»; para averiguar qué es, vean el ‘The Chemistry of Common Life’ de Fucked Up (2008). También hay detalles emotivos. Le Marchand nos explica por qué aparece tan risueña Amy Winehouse en la portada de ‘Frank‘. Y por qué esa sonrisa ya no se iba a repetir. Pero si tengo que destacar alguna favorita, me quedo con las dos referencias de R.E.M., en primer lugar, el pantano de la portada de ‘Murmur’, que tanto contemplé a los 16 años, y en segundo, la estrella de ‘Automatic for the People’: toda mi vida creyendo que era una imagen generada por ordenador… cuando es el remate de la fachada del restaurante que tituló el álbum.

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Cierran el libro una reflexión sobre el machismo en la música pop-rock, ese que ha negado la relación con el espacio a las artistas mujeres al tenerlas como meros objetos deslocalizados. Y un estupendo epílogo de Music Radar Clan narrando su búsqueda del lugar exacto de una portada de Joy Division que le obsesionaba. Lo único que se echa de menos en ‘Under covers’ son más portadas fuera del ámbito anglosajón. Sólo aparecen el ‘Doble vida’ de Soda Stereo, el ‘Cosa Nuestra’ de Willie Colón y Héctor Lavoe y un único representante español: ‘El patio’ de Triana. Sin duda, son muchas más las portadas y geografías que faltan. Pero dejarse llevar por la imaginería de todos estos vinilos de 12″, degustar la lectura a poquito, ya son suficientes alicientes para soñar con futuros viajes y desear una segunda parte.

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