Recordando ‘Frank’

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Recordando ‘Frank’

Hace no mucho tocaba la guitarra en un grupo de corte jazz-soul que tenía montado con unos amigos y nuestro repertorio se basaba en algún que otro tema propio y un buen puñado de versiones de gente que iba desde Cole Porter a Stevie Wonder. Un día la cantante -experta en soul, R&B, hip-hop y cualquier estilo de música negra- sugirió montar algunas canciones de Amy Winehouse, pero no sus éxitos, ni siquiera canciones de ‘Back to Black’, sino de su disco anterior, ‘Frank’, que vio la luz a finales de 2003. Hasta ese momento, y pese a tararear alguna vez que otra ‘Rehab’ mientras esperaba el metro, consideraba a la Winehouse un hype sin más historia y a quien me hablaba de ella le respondía remontándome a los clásicos del soul. Ni que decir tiene que enseguida entendí que había minusvalorado a una artista que ya con 20 años demostraba un gusto fuera de lo común a la hora de cantar.


Si ‘Back to Black’ es sonido Motown, soul enérgico apegado a los sesenta, ‘Frank’ tiende más hacia un R&B de cambio de siglo que evita las excentricidades y tiene un sabor clásico, influido por el jazz -no en vano, incluye versiones de los estándares del género ‘(There is) No Greater Love’ y ‘Moody’s Mood For Love’- y que goza de unos arreglos cuidadosos y detallistas gracias al productor de hip hop Salaam Remi. Así, la joven Winehouse bebe de Billie Holliday y Ella Fitzgerald (se nota que las tiene muy escuchadas) pero también de Macy Gray o Erykah Badu. Su voz no es tan madura como en ‘Back to Black’, pero demuestra estar a la altura de las grandes resistiendo las comparaciones: su cálida interpretación de ‘(There is) No Greater Love’ a lo Ella Fitzgerald no tiene que envidiar a la que hizo décadas atrás la gran dama del jazz vocal.

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Apenas conocido en España, el primer LP de la Winehouse tuvo una más que buena aceptación en el Reino Unido, donde llegó a disco de oro en su momento y finalmente fue triple platino tras la acogida del segundo disco. Temas como ‘Stronger Than Me’ o ‘You Sent Me Flying’ merecen estar a la altura de ‘Back to Black’ o ‘Love Is a Losing Game’, ‘In My Bed’ es un clásico del R&B y ‘Take the Box’ podría figurar perfectamente en un recopilatorio de trip hop. Demuestra que para expresar toda la intensidad no hace falta desgañitarse y que se puede mantener el pulso y el swing en los momentos más íntimos en lugar de caer en lo meloso (hubiera sido un error hacerlo en canciones tan maliciosas como ‘I Heard Love Is Blind’). ‘Frank’ no es solo la prueba de que la chica apuntaba maneras y el aviso de que iba a llegar lejos sino que también es un CD perfectamente disfrutable de principio a fin.

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