FKA twigs / Caprisongs

El concepto de “mixtape” ha evolucionado hasta el punto de significar casi lo mismo que “álbum”… pero no exactamente lo mismo. Los artistas lo utilizan para referirse a obras que pueden ser totales -o no- pero que no consideran dignas de pertenecer a su discografía “oficial”. O, mejor que dignas, la palabra sería “adecuadas”. ‘Caprisongs’ de FKA twigs es una “mixtape”, pero también es un álbum, y sin embargo encaja más con el primer término que con el segundo.

Conocida por su visión “arty” del pop y el R&B, en la que han solido caber algunas de las composiciones más avanzadas y alucinantes que ha dado hasta ahora el pop del siglo XXI, FKA twigs entrega lo que se podrá llamar su “disco más pop”, algo de lo que ya avisa esa portada que nos lleva a la época en que J Lo se codeaba con P. Diddy. La jugada no le sale redonda, pero se acerca.

‘Caprisongs’ ha hecho bien en llamarse “mixtape” en lugar de “álbum”: como sucesor de ‘MAGDALENE’ habría decepcionado pues no iguala su impacto ni aura de clásico. Sin embargo tampoco puede considerarse menor una obra que cuenta a The Weeknd entre sus artistas invitados, además de con un elenco de productores entre los que destacan El Guincho y Lewis Roberts, más conocido como Koreless. Son ellos quienes co-producen junto a Tahliah Barnett la mayoría de pistas de ‘Caprisongs’, en cuyos créditos asoman también colaboradores como Arca, Tobias Jesso Jr. o Mike Dean, por mencionar tres de los más conocidos. Todos juntos arman una obra que celebra la colaboración de manera explícita, pues FKA twigs ha asegurado que ‘Caprisongs’ es un homenaje al concepto de unión (ella usa la palabra “togetherness”), a sus amigos y a la vida post-pandemia que todos tanto anhelamos, llena de cuerpos bronceados, licores afrutados y “amigos que te encuentras en el aeropuerto”; precisamente porque en su propia vida ella ha sido capaz también de encontrar la paz después de vivir un periodo muy oscuro, tras haber sido víctima de violencia doméstica. En ‘Caprisongs’, Tahliah nos cuenta que ha salido del bache (como simboliza su propio signo del zodiaco) y que está lista para comerse el mundo.

Solo un trabajo nacido de la colaboración podría haber dado con un single como ‘Tears in the Club’ en el que comparten créditos Abel Tesfaye, El Guincho y Arca de manera (quizá no tan) inaudita. El pegadizo tema ha dividido a sus seguidores a causa de su sonido de trap-pop comercialote pero cumple su función, ejem, comercial dentro de un largo en el que es posible encontrar temas más interesantes en todos los sentidos. De hecho, ‘Caprisongs’ es mejor cuando nos recuerda de qué artista visionaria estamos hablando, y peor cuando se acerca a lo genérico de pistas como ‘Jealousy’ con Rema, en las que su personalidad queda diluida dentro de ese propósito comercial.

A menudo FKA twigs es capaz de encontrar su propio sonido dentro de los parámetros de «lo comercial» y de lo «radiable», como sucede en la canción inicial, ‘ride the dragon’, tan apta para las playlists por su adictivo estribillo compuesto por «adlibs» como fascinante por su atareada producción llena de efectos «glitch», flautas y sonidos de espadas. Lo mismo se puede decir del dancehall cannabizado de ‘honda’ con Pa Salieu o de ‘Oh My Love’, una de esas composiciones de R&B-pop vespertinas por las que Ariana Grande o Tinashe

matarían, pero que a su vez presenta una producción fantástica, llena de giros y mil efectos que avivan la canción un 200%.

La importancia de la producción en ‘Caprisongs’ es tal que el álbum se puede considerar un banquete sónico en este sentido: ‘meta angel’ es una composición maravillosa en lo melódico a la que se han aplicado efectos de voz incluso a distintas sílabas dentro de una misma palabra, o a distintas palabras dentro de una misma frase. Lo mismo sucede en ‘lightbeamers’, un emotivo medio tiempo dedicado a los «soñadores» que nos plantea cómo sonaría FKA twigs en el mundo de PC Music. A menudo escuchar ‘Caprisongs’ es tomar conciencia de que vivimos en aquello a lo que llamábamos «pop del futuro» hace 10 o 15 años, como sucede particularmente en el «footwork» futurista de ‘Pamplemousse’, que significa «pomelo» en francés e incluye un cameo de un fan de FKA twigs que no eres tú.

El disco presenta una sorpresa hacia la mitad con la llegada de ‘papi bones’, un pepinazo de dancehall radioactivo que incluye la colaboración de Shygirl y que ya están tardando en pinchar los DJs de tu discoteca favorita; pero la secuencia se va desinflando a partir de esta pista, con la llegada de una serie de canciones menores como la burbujeante ‘which way’ con Dystopia o la balada R&B ‘careless’ con Daniel Caesar que, poco a poco, van mereciendo su lugar en el tracklist. Tampoco el uso en ‘darjeeling’ de la melodía de ‘You’re Not Alone’ de Olive sirve para levantar del todo la segunda mitad del disco, que, entre interludio e interludio, concluye con ‘thank you song’, una balada al piano sci-fi producida por Arca con la que Tahliah da gracias a sus fans por apoyarla y que deja buen sabor de boca, pero que no resulta tan espectacular llegados a este punto.

«Esto es música elevada pero como si estuvieras en la planta número 50» es una de las frases que escuchamos a lo largo de ‘Caprisongs’ expresadas por FKA twigs o por alguno de sus colegas. En otras palabras, el trabajo sonoro de ‘Caprisongs’ se puede considerar «estado del arte» sin lugar a dudas, y FKA twigs es una de esas artistas comprometidas con llevar el pop hacia nuevos lugares como pocas lo hacen. Tahliah no sacrifica ni su voz, siempre tan melodramática, ni su lado experimental en ‘Caprisongs’, pero sí pierde algo de personalidad en algunas de sus pistas más comerciales, algo que desde luego no habría consentido la artista en su tercer álbum de estudio propiamente dicho.

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Publicado por
Jordi Bardají
Tags: FKA Twigs