FKA twigs / MAGDALENE

Por | 08 Nov 19, 13:39

¿Alguien sabe por qué las listas de lo mejor de la década salen antes de que de hecho la década termine? ‘MAGDALENE’ es la primera prueba, puede que no la última -pues los sellos guardan muchas de sus mejores bazas para antes de Black Friday y Navidad-, de que algunos medios se han precipitado. Desde luego es pronto para decidir el alcance que tendrá este segundo disco de FKA twigs, pero a nadie le sobrarán un par de meses para sopesarlo. Lo seguro es que enfrentarse a él desde la primera escucha es tan arrebatador, una experiencia tan gratificante, como lo fue en su momento el debut de The xx o ‘Dummy’ de Portishead. Incluso para aquellos que en su momento desconfiamos de la calidad de las composiciones de la artista británica. ‘LP1‘ siempre fue un producto sofisticado y mimado, exuberante, pero a veces parecía perderse en lo formal. Una obra que admirar durante un ratito en un museo, pero de la que luego te olvidas en tu vida mundana.

‘MAGDALENE’ no es esa obra en absoluto. La propia artista ha dicho que esta vez ha querido trabajar más las melodías y se nota. Aparte de lo que ella es capaz por sí misma, entre los créditos encontramos nombres tan familiares para el mainstream como Jack Antonoff (‘holy terrain’, con Future), Benny Blanco (la casi pop ‘sad day’) o Skrillex. Y eso que no fue exactamente lo que ella nos transmitió en ‘cellophane’: la producción era excelente, y la «canción» aparecía incluso expresada en la pose adoptada por FKA twigs para interpretarla en su vídeo. Pero de nuevo, el hecho de que la conociéramos al mismo tiempo que ese videoclip, la hacía indisociable del mismo, para bien y para mal. De manera significativa, es la última canción de la secuencia en esta ocasión y las cosas que ocurren en el álbum antes de que escuchemos ‘cellophane’ son mil.

En los 5 años que han pasado desde ‘LP1’, FKA twigs ha salido y después roto con el actor Robert Pattinson, y también se ha enfrentado a un problema de salud, unos fibromas en el útero. Ella misma ha sido muy explícita hablando de cómo ambas cosas y «cada relación que ha tenido en su vida» (no solo «esa») le han afectado. FKA twigs se pone en la piel del personaje bíblico para hablar, más que de religión, de cómo se ha sentido juzgada por la prensa y el público, y de las diferentes caras de la feminidad, incluida la sexualidad. Hay un tema llamado propiamente ‘mary magdalene’ lleno de sensualidad («lo hago como María Magdalena / soy lo que deseas / acércate más / hasta que colapsemos»); hay más menciones al personaje como en ‘home with you’ («María Magdalena nunca decepcionaría a sus seres queridos»); y ‘daybed’ habla sin tapujos sobre la «masturbación depresiva» («activos son mis dedos / falso, mi cunnilingus»).

El significado del disco es interesante, pero secundario, pues FKA twigs como letrista es algo limitada. Pero la imaginación de la que pueda carecer en los textos la suple con creces con su voz y con ideas de producción. Los juegos vocales son absolutamente espectaculares desde que el disco se abre con ‘thousand eyes’, un tema que habría pegado en ‘Medúlla’ de Björk, uno de los mejores estudios sobre voces en un álbum que se hayan hecho jamás. Pero es que además la canción tiene la calidez de la new-age: también puede interesar a los seguidores de Enya. Los coros casi religiosos de la segunda parte de ‘sad day’ generan la inquietud que buscan. Y el momento de los falsos niños cantando unos segundos de ‘fallen alien’ es una pequeña maravilla. En ocasiones, FKA twigs repite frases, pero es que el giro melódico que aporta en ellas no puede ser más expresivo. La artista sabe bordar un R&B clásico, como sucede en partes de ‘holy terrain’ (el tema que ha querido contar con el innecesario contrapunto masculino de Future), transformarse en Beth Gibbons en ‘fallen alien’; y a la vez tener su propia personalidad.

La cual viene arropada por una ambiciosa producción. Sobre un tipo de melodías que a veces resultarán familiares a los seguidores de Kate Bush, FKA twigs se ha acompañado de gente como Oneohtrix Point Never y Nicolas Jaar, si bien este ha declarado que ha estado a punto de renunciar a sus créditos para que el mundo no asuma que ha sido él y no ella quien ha hecho todo el trabajo. Y es que el disco cuenta con un hilo conductor que sin duda supera a su lista de colaboradores, todos los cuales matarían por contar con un trabajo tan cohesionado, contundente, pasional y disfrutable por el público.

Porque las canciones ocultas aquí son recalcables. ‘sad day’, una de las más definitivas de FKA twigs, cuenta con unas notas de piano que generan tanto pesar como el final de ‘Someone Like You’. Por marciano que parezca, una canción completamente clásica emerge en medio de la producción embarrada de ‘home with you’. Esa parte la podría haber escrito Lana del Rey. ‘mirrored heart’ es igualmente una canción turbia y sufrida, pero su final es beatliano. El modo en que FKA twigs nos repite «they just remind me I’m without you / They just remind me I’m without you / They just remind me I’m without you» es espeluznante. Es como si Adele, Arca -que tiene una pequeña colaboración en otro tema- y Xiu Xiu pudieran convivir en una sola producción.

En ese sentido, son varios los momentos completamente mágicos que encontramos en ‘MAGDALENE’. El despegue de ‘sad day’ hace la canción hasta bailable por mucho que luego caiga, haciéndonos suplicar por un remix de las manos adecuadas (la canción «corre» de hecho con esos «running»); el desenlace de ‘home with you’, incorporando una tímida sección orquestal, nos hace pensar en el último David Bowie, más jazz; y el comienzo de ‘daybed’ nos remite a alguna banda sonora de misterio, por ejemplo de Peter Strickland. Desesperado como el corazón, pero pensado con el cerebro, ‘MAGDALENE’ sí es la entregada obra humana que desde lo estético, en ocasiones y quizá abrumada, FKA twigs había querido evitar.

Calificación: 9/10
Lo mejor: ‘sad day’, ‘home with you’, ‘thousand eyes’, ‘fallen alien’, ‘cellophane’
Te gustará si te gustan: Björk, Kate Bush, Portishead, Radiohead y sueñas con un disco de Adele producido por Arca

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