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‘OVNIs’: una comedia setentera tan vistosa como una bola de discoteca

Todas las series se parecen. En el actual ecosistema audiovisual la mayoría de las producciones están cortadas por el mismo patrón. Los algoritmos mandan. Por eso el estreno de productos como ‘OVNIs’ es una gran noticia. Por fin una serie que ofrece algo (un poco) diferente, que se sale (un poco) de los moldes convencionales. No es la primera vez que Filmin apuesta por este tipo de ficciones francesas. Algunos de sus últimos éxitos han llegado de ese país: ‘El colapso’, ‘Vernon Subutex’, ‘Parliament’…

‘OVNIs’ empieza con una secuencia muy ilustrativa sobre cuál va a ser el tono de la serie. Estamos en 1978. Un vendedor de sintetizadores a domicilio, con pelazo y traje setentero, será testigo de un incidente ufológico cuya primera señal es el sonido de una cumbia en la radio del coche. Aquí está todo: el humor paródico, el fetichismo pop (la ambientación es uno de los puntos fuertes de la serie) y la nostalgia ovni. Lo único que falta es la parte de comedia familiar, un aspecto que tiene bastante presencia y es sin duda lo peor de ‘OVNIs’ (el hijo del protagonista es tan repelente que estás deseando que lo abduzcan los marcianos).

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A diferencia de otras ficciones similares, que intentan masajear sin pudor la memoria sentimental del espectador que creció con las películas de ciencia ficción de Spielberg o reírse abiertamente de la cultura popular ufológica, el tándem Clémence Dargent y Martin Douaire ofrece una mezcla muy equilibrada entre la sátira resabiada y el homenaje nostálgico-costumbrista, entre el friquismo retrotecnológico y la mirada cuqui al pasado, entre ‘Encuentros en la tercera fase’, ‘Expediente X’, el humor absurdo de Quentin Dupieux o la expresividad hiperbólica, de dibujos animados, de Jean-Pierre Jeunet.

La serie no se corta con las referencias: Ziggy Stardust, Jean Michel Jarre (protagonista de uno de los mejores gags de la serie), Spielberg (que hasta sale como personaje en uno de los episodios)… Pero intenta (aunque no siempre lo consigue) que no sean simples guiños porque sí, sino parte del desarrollo de la trama. En ese sentido es muy interesante la utilización de material de archivo, de emisiones televisivas de la época, que aportan contexto histórico (el GEPAN, la oficina sobre el fenómeno ovni, existió realmente) y reflejan muy bien la paranoia ufológica que se vivió en los setenta. De hecho, los casos que aparecen, hasta el más “marciano”, son reales.

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‘OVNIs’ destaca por su reparto, lleno de caras conocidas: Melvil Poupaud (‘Laurence Anyways’, ‘Gracias a Dios’), Geraldine Pailhas (‘Joven y bonita’, ‘La mujer que sabía leer’), Quentin Dolmaire (‘Tres recuerdos de mi juventud’, ‘Sinónimos’), Daphne Patakia (‘Benedetta’)… Y también por su música, una fabulosa banda sonora de estilo retro y corte electrónico a cargo del francés Thylacine.

Obviamente ‘OVNIs’ no va a ser la serie del año, pero sí es uno de los entretenimientos más agradables y vistosos de 2022. Capítulos de media hora que se disfrutan como quien se come un Colajet en la piscina. Tras el éxito que ha tenido en Francia, la segunda temporada ya está en marcha.

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