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‘Drag Race España 2’: ¿cómo demonios vais a superar esto?

La segunda temporada de ‘Drag Race España’ terminó anoche con cierta polémica. No tanto por su ganadora, que se venía adivinando desde hace tiempo, como por las formas. Y es que alguien tuvo la feliz idea de que hubiera 4 finalistas en lugar de 3… solo para impedir en el último momento que una de las drags más singulares, Marina, una de la que mejores momentos nos ha dado, comenzando por su homenaje a La Ocaña, no realizara el lip-sync final porque estaba eliminada (?).

Sharonne se hizo con la victoria, más que por algún as en la manga que tuviera reservado, por su constancia, demostrando que la experiencia y la edad -esa palabra misteriosamente peyorativa- pueden ser gigantes virtudes. Pero aquí quien ha ganado ha sido el espectador. Pocas veces un programa nocturno dominical ha hecho tan feliz a su target. En un momento de la semana delicado, casi abiertamente deprimente para la población, ‘Drag Race España’ ha acudido a nuestro rescate arrancando más que una sonrisa, una carcajada detrás de otra.

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Mientras Nadal ocupaba todos los titulares de la prensa por su nueva victoria en Roland Garros, que bien por él, yo no podía dejar de pensar en lo estupendamente que se nos ha dado esto del Drag en nuestro país. Desde luego, teníamos las maneras. Lo teníamos todo realmente. La base: la pasión, el dramaqueenismo, el humor, la pluma que nos ha dado la copla, el flamenco, nuestro folclore. Mucho se ha tardado en dedicar un programa a Almodóvar, que el director manchego agradecía mediante un vídeo. Era imposible que no hubiera correspondencia entre Drag Race y el creador de ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’, personajes como La Agrado o escenas tan icónicas como las de Miguel Bosé cantando por Luz Casal. Todo esto era historia del pop, también; como ahora sus réplicas en drag.

Nuestro compañero iFar nos comentaba en un podcast que el segundo episodio de esta segunda temporada de Drag Race España era uno de los mejor valorados de la saga en todo el mundo. Tiene un 9,8 sobre 10 en imdb y merece la pena rescatar algunos comentarios en inglés: «la española es la mejor franquicia de Drag Race porque todo ocurre de manera natural». «El mini challenge, el maxi challenge y el runway han sido literalmente un 10. El talent show ha sido sin duda el mejor talent show de toda la franquicia Drag Race: saca los colores a la edición americana. Incluso las drags que han quedado en el bottom habrían ganado fácilmente el All Stars 5. No podría ni elegir mi favorita. Y me encanta cómo las reinas de la temporada 1 estaban alucinando y dijeron ellas mismas que no podrían haber hecho nada de esto el año pasado».

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Porque un día desconfiamos de lo bien que lo podía hacer Supremme Deluxe, porque la gente se quejaba de tener a Los Javis hasta en la sopa y porque alguien no quiso ver lo divertida, inteligente y guapísima que es Ana Locking merece la pena volver a ver aquel «talent show» del 2º episodio de la 2ª temporada, y sí… qué grande fue. Sethlas lanzándose al vacío abierta de piernas después de haber sido un Transformer, Marina bordando un tango, Estrella Xtravaganza tirando ketchup, mostaza, mayonesa o todo a la vez desde unas tetas tipo Lady Gaga, Onyx dando a luz sobre el escenario, Sharonne haciendo de ventrílocua, Venedita aupada como Virgen María, Juriji entregada al canto lírico… Y yo pensando que el programa iba a apoyarse demasiado en las maldades de Jota Carajota.

La cosa no se quedó ahí, y ha habido otros momentos delirantes, como un homenaje a Raffaella Carrá que ya hubiera querido Eurovisión Turín para sí. A destacar Juriji, que ha terminado ganándose a todo el mundo riéndose de sí misma y del hervor que según ella misma le falta, sacándose el mítico teléfono de la Carrá de su mismísimo coño. Recordando que la imaginación es inteligencia también. O la pinta de Onyx haciendo de cuadro en el musical ‘La llamadrag’. O el día en que Estrella Extravaganza se liberó de una faja y espetó: «¡liberad a Willy!». O aquel en que Marina trató de derribarla en el ring de sumo jugando a la guerra psicológica. O cómo Marina consiguió una buena valoración en el Drag de la Comedia, cuando nadie habría dado un duro por ella. O el día en que alguien emuló una penetración anal y salpicó un chorrazo de sangre.

Pero mi momento favorito de todo el desarrollo del concurso ha sido el spot ‘Vente a España’ en el capítulo 7. Fue un acierto invitar a una persona tan ajena a la cultura drag como Ruth Lorenzo para comprobar cómo el programa puede parecer igual de tronchante a una persona heterocis. Sus caras eran un poema. «¡No, no, no, no!» y «¡sois muy fuertas!», terminó chillando descojonada al tiempo que se preguntaba qué demonios sería un glory hole. Las reinas habían ofrecido 3 spots en patrocinio de España con cerdeo, tetas fuera, mierda de pájaro y otros momentos inenarrables, pasando del estupor absoluto al delirio.

Aquello fue un no parar. Juriji y Veneditta querían representar a «una pareja de mujeres maduras que no asumen su edad y van a sitios de jóvenes» en un «chiringuirigay». Ana Locking las interrumpió para levantar la mano y exclamar, entre carcajadas: «¿¡no seré yo!?». Otro de los números terminaba asegurando que «en España nieva popper». Ni el Ministerio de Turismo del «gobierno de radicales» de Pedro Sánchez habría aprobado semejante eslogan o el de «las 3 emes: mar, maricas y mamadas». En un primer momento, el guión preparado por las drags generaba vergüenza ajena, desconcierto y extrañeza en su surrealismo y su carácter amateur. Demasiado zafio: hasta Los Javis se tapaban la cara como para ni ver ni oír. Tres minutos después te estabas perdiendo detalle porque estabas ahogado en tu propia risa, incapaz de asumir estar viendo nada de esto en tu televisor. ¿No sería, más bien, un sueño tras una fumada?

‘Drag Race España’ no se emite en abierto. A veces me pregunto qué pasaría si la audiencia casual más conservadora topara por casualidad con un fragmento de este show de A3Media patrocinado por pollofres de chocolate «con lactosa». Tiene sus partes bestias, pero en general pone en primera plana que la cultura drag está entre nosotros para hacer del mundo un lugar mejor: durante un rato nos hace olvidar nuestros problemas al tiempo que representa un espacio seguro para todas aquellas personas que no lo han encontrado. Y ahí tan emocionante ha sido el capítulo dedicado a las personas LGTB+ en su jubilación, como el relato de Marina de que sus padres siempre la han aceptado como persona no binaria. Hay esperanza para el siglo XXI.

Esta segunda temporada no se ha despedido con su mejor cara: un especial un tanto aburrido la semana pasada, y una final demasiado larga para lo que poco que había que contar, en la que además se ha hecho un feo a una concursante sin venir a cuento. Pero sin duda pasará a la historia por lo bueno, porque es el mismo formato el que nos ha enseñado a olvidar lo malo. Ayer Javier Calvo, que ha estado sembradísimo con sus juegos de palabras como jurado, compartía esta galería de fotos y yo al menos no podía parar de hacer Zooms sobre las reinas para reírme. ¿Cómo demonios piensan los responsables del cásting superar esto?

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